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Conducta animal

 


       Vivimos en una sociedad en la que cada vez hay más animales domésticos presentes en nuestras vidas (animales de compañía, perros de caza, perros lazarillo, etc...). Pero poco conocemos de su conducta y comunicación, lo cual es importante para una mejor convivencia. Si los conocemos, los respetaremos mejor.

Vuestro perro no os puede contar lo que sucede en su interior, lo que piensa, aunque nosotros nos lo podemos imaginar trasladando a los animales lo que conocemos de la conducta humana: pero esto no es correcto, ya que así estamos humanizando nuestras conclusiones sobre ellos.
Cuando un perro convive con el hombre, aprende de nosotros, pero también aprende por el contacto con otros animales y por sus rasgos innatos. Nosotros seremos los interlocutores suyos y ellos se comunicarás con nosotros, si sabemos escucharles.


La comunicación puede ser: instintiva, comunicándose con otros animales sin que nadie les enseñe; o aprendida, reconociendo ciertas expresiones y sonidos que nosotros hacemos o deducen de nuestro tono de voz. Podemos entender a nuestro perro degún los gestos o sonidos que emita, solo hay que prestarle atención y escucharle. Todos los elementos que los animales utilizan para comunicarse, se encuentran, de un modo u otro, contenidos en el lenguaje humano.
Pero ellos tienen otras formas de comunicarse: por ejemplo, a través de la orina delimitan el territorio, indican así su presencia, detectan perras en celo o muestran su grado de excitación. Ante el olor de una perra en celo, el macho reaccionará como si estuviese frente a ella, aunque no la vea. Originariamente, estas marcas las utilizaban para mantener unida la manada, facilitando la orientación dentro del territorio.


Otra forma utilizada por ellos para comunicarse es el aullido, que utilizan en caso de sentirse solos y abandonados, contagiando a sus congéneres que les escuchen, uniéndose en un bonito concierto. Según el tipo de aullido o gemido. podemos saber también su estado de ánimo.
Ya en 1872 Darwin estudió el lenguaje corporal de los animales, teniendo gran importancia la mímica del rostro. Muestran todas las gradaciones, desde tranquilidad hasta ansiedad. Habría que fijarse en la posición de los labios, la de las orejas y el rabo, y sabremos perfectamente lo que nos quiere decir.


El estado en que se encuentra un animal se considera continuo desde muy bueno hasta muy malo. LA ausencia de dolor y enfermedad son los indicadores más claros y directos del bienestar del animal. Pero el dolor no siempre es evidente y ellos, en ocasiones, no lo expresan claramente. La búsqueda de indicadores ha de hacerse en la información que obtenemos del animal en situaciones normales: movimiento, vocalización, alimentación, ritmo de actividad, ritmo respiratorio, etc. Si alguno de estos indicadores varía, es hora de pensar que puede ocurrirle algo físico o psíquico. El animal aprenderá a comunicarse con el hombre y a expresar sus sentimientos: esto lo hace posible la buena convivencia. El aprendizaje del perro es un proceso que permite la aparición de nuevas conductas a través de la experiencia, y necesita tanto las buenas como las malas.

Por otra parte, el animal vive gracias a su conducta, ya que ésta es el medio por el cual se adapta a los acontecimientos de su entorno. Esta adaptación les capàcita para realizar sus actividades vitales, búsqueda de alimento, reproducción... También le hacen caoaz de evitar los extremos climatológicos en su medio ambiente y de seleccionar las condiciones más favorables denmtro de la gama que haya a su disposición.

Esta clase de conducta conservadora es extremadamente sencilla en animales inferiore, mediante sencillos modelos de conducta evitan no verse dañados por las modificaciones ambientales cuando éstas resultan cíclicas (por ejemplo las mareas, el dia y la noche, etc...) Pero hay muchos cambios quye no presentan ningún ritmo señalado, se presentan de improvisto. La capacidad de adaptar la conducta en respuesta a los cambios ambientales de esta clase (no cíclicos) es señal de una vida animal muy desarrollada. También es cierto que un animal puede estar protegido contra los cambios de su ambiente por mecanismos distintos de su conducta (los animales de sangre caliente resultan menos afectados por los cambios de temperatura que los de sangre fría).

Sin embargo, la conducta puede desarrollar un papel importante en capacitar al animal para sobrevivir a cambios ambientales. Por ejemplo un perro cualquiera de los cientos de miles que son abandonados al año, podría irse al campo a imitar a los lobos en su conducta, es lo que le diría su instinto. Pero al estar en nuestra sociedad, cambia su conducta y se convierte en un parásito del hombre en cuanto a alimento y alojamiento. Se convierte en nuevo molesto personaje para algunos, que solo le ven como una fuente de problemas; y tal vez lo sea, pero él no tiene la culpa, solo intenta adaptar su conducta a un ambiente totalmente hostil, en el que piede morir en cualquier momento.

Puesto que la conducta de este perro es adaptable, intentará hacer frente a los cambios ocurridos en el ambiente que le rodea. Cuanto mayor es la gama de cambios ambientales que el animal puede afrontar, más son las posibilidades de supervivencia.

Pero la capacidad de solucionar los cambios requiere variabilidad de conducta. El repertorio de conducta animal proviene por una parte de comportamientos heredados y, por otra, de los aprendidos. El primero es demasidao rígido para serle útil al afrontar nuevas situaciones; podría hacer frente a una amplia gama de situaciones posibles SOLO si se incluyera una amplia gama de modelos de conducta heredados, pero estp no ocurre así.

Si un animal ha de adquirir la nueva conducta que se necesita para afrontar nuevas situaciones que se originen en su medio ambiente, puede hacerla solo aprendiendo. Aún más, cada individuo en cada generación tendrá que hacer su propio aprendizaje, pues la conducta que se ha aprendido no quedará normalmente incluida en los modelos heredados.

El principal modo en que el animal adquiere su nueva conducta es imitando la conducta aprendida de los miembros de su especie con experiencia. En el caso de que, uno por uno, todos los miembros de la especie que vivan en la misma localidad hayan aprendido una nueva pauta de conducta, podemos decir que esa nueva pauta de conducta se ha incluido en la tradición de la especie.

LA AGRESIVIDAD EN EL PERRO

La agresividad del perro es una conducta que puede traer muchos problemas para el dueño del perro y puede suponer el abandono de éste o la agresión hacia otras personas o animales. Vamos a conocerla un poco más para poder corregirla.

Podemos clasificarla, de forma simplificada, en dos tipos:

  1. La agresividad con causa orgánica
  2. La agresividad sin causa orgánica

La primera es causada por diversas enfermedades, así como por dolor y por irritabilidad.
La segunda sería la agresividad por dominancia o competitiva, por miedo, territorial, maternal, etc.
(La National Veterinary Society of Animal Behavior tiene una clasificación mucho más amplia y concreta).
La agresividad por dominancia es la más frecuente, seguida de la territorial y por miedo.
La agresividad por dominancia: se muestra principalmente en machos no castrados, y en edades entre uno y tres años. Esta agresividad se dirige hacia las personas con las que convive normalmente, pero no a todas ellas, y hacia desconocidos; las relaciones de dominancia que el perro crea con las personas son las causantes de esta agresividad. Estas relaciones empiezan a formarse en el período de sociabilización y juvenil, especialmente en el juego. El perro podría ser dominante respecto a algunas personas y subordinado frente a otras. La agresividad se mostraría hacia las personas que considera subordinadas cuando éstas se comportan como dominantes. Por tanto, en el período de sociabilización, cuando se realicen juegos con él, hay que dejarle claro quién es el dominante.
Esta agresividad se puede identificar por la posición de dominancia que adopta el perro.

La agresividad territorial: se manifiesta hacia desconocidos al invadir lo que el perro considera su territorio. Es una agresividad ofensiva y difícil de corregir, pero no imposible. Habría que empezar a corregirla en la periferia de su territorio, en donde se mostrará menos agresivo.

La agresividad por miedo: hacia personas desconocidas o a un determinado tipo de personas. Para evitar esto, es recomendable el contacto con personas durante su período de sociabilización. En algunas ocasiones, la agresividad territorial tiene un componente de agresividad por miedo.
La posición que adopta con el rabo y las orejas nos indica muy claramente esta agresividad.
La agresividad puede corregirse y no es recomendable potenciarla para estar más seguros en casa, ya que esta agresividad puede volverse contra el mismo dueño del perro. Recomendamos que si se tiene un animal que presenta algún tipo de agresividad, se acuda al veterinario para intentar corregirla.

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