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PROGRAMA DE VOLUNTARIOS CON CACHORROS


Para un buen rendimiento del programa para sillas de ruedas, el cachorro debe criarse en una familia, en unas condiciones estables y equilibradas para su correcto crecimiento, tanto físico como psíquico, ya que es la etapa más importante y que marcará toda su vida.
También es cierto que puede resultar duro para esa familia que acaba cogiendo cariño al perro y ha de desprenderse de él, pero la experiencia -sobre todo en EEUU- nos dice que es lo mejor.
En este programa se establece un contrato de colaboración con la familia en cuestión, siendo la Asociación la propietaria legal del perro.
Se entrega al perro finalizada la etapa de lactante y comienza el programa de sociabilización ya con la familia.
A la familia se le entregan unas pautas a seguir para la correcta educación del cachorro, que comprende principalmete, una buena sociabilización y un buen enfoque de los juegos con el perro. Todos los gastos veterinarios y de alimentación corren a cargo de la asociación.

Esta etapa es muy importante y es necesario que el voluntario haga un buen trabajo, que es muy sencillo y gratificante, ya que verá cómo el trabajo que ha hecho ha servido para ayudar a otra persona que necesita la ayuda de un perro.

Cuando el perro cumpla un año, comenzará ya con el programa de adiestramiento propio por el personal de la Asociación y, en poco más de 6 meses, comenzará su nueva vida con la persona discapacitada.

Este programa se entregará totalmente detallado al voluntario para que lo siga, así como unas hojas de control para ver los avances del perro. El personal de la Asociación visitará al voluntario para observar el funcionamiento del programa y los avances del perro.

Es en esta parte donde se hace inestimable la ayuda de voluntarios. 

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