"Testigos de la Luz", para crecer en el amor.
¡Hola!, soy el P. Hector Misionero del Verbo Divino; te saludo deseando que la luz de Cristo ilumine tu caminar, tu fe y ganas de vivir.
El título Testigos de la luz, me gusta porque la luz es Él, el que me libró de las tinieblas, y yo se que vos también podrás vivir en la luz porque tu vida quiere ser luz para los demás.
En el Libro del Genesis dijo Dios: "Hágase la luz; y la luz se hizo. (Gn. 1,3).
¡Quiero Crecer!
Como joven en busca de la verdad, quiero crecer, quiero amar y servir. Soy joven dentro de mi hay muchas preguntas. Por ejemplo:
Cuando niño mis mayores me dijeron que Dios es mi padre y es padre de todos los hombres. ¿Por eso todos somos hermanos?. El compañero del colegio, el barrendero, el farmaceutico, el tendero, el canillita, el colectivero, el pordiosero,...
Me doy cuenta que en la casa de Dios todos somos hermanos, a todos les debo algo. Formamos una gran familia, una sola, la familia de los Hijos de Dios, Hijos de la Madre Tierra que nos ama y nos nutre con sus frutos, frutos que me dan vida. Que grande es darme cuenta que dentro de esta gran familia hay niños, jóvenes, adultos. En nuestra familia la Iglesia, muchos somos hasta ahora como niños se nos ha tratado como tales, porque pensamos como niños, y actuado como tales; porsupuesto me refiero al campo espiritual.
Tal vez en este trato, no te han pedido muchos esfuerzos..., pero una vez que ya aprendiste a dar los primeros pasos, es decir; ya estás iniciado en la vida cristiana, ya conocés a Dios, incluso decís que lo amás, que oras con Él, y por supuesto querés serle fiel en lo mucho o en lo poco que te ha regalado.
Como niño pensaba en mi mas que en los otros, como niño creía que todos debían cuidarme y darme todo lo que yo quería, he actuado como un niño. Procuré darme los gustos a mi antojo, no pensé en los demás.
Ahora ya no soy niño. Soy un joven lleno de vida y quisiera dejar mi conducta infantil. Quiero crecer, quiero amar, quiero servir, quiero ser útil, que mi vida cristiana de muchos frutos, deseo buscar nuevos caminos para seguir buscando al Señor, quiero vivir y responder a su Evangelio, comprometerme con mis hermanos. Estar atento a los demás, más que a mi mismo.
Creo que ya es tiempo. Es hora de ser testigos de la Verdad.
¿Te animás?, recuerda, ellos tus hermanos y mis hermanos nos necesitan. ¿Que esperás?,¡Ánimo! Dios te llama.
Dice el apóstol Pablo: "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño..., Mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era del niño..." (1 Cor. 13, 11).
Que Dios Bendiga tu joven corazón y que el gran corazón de la dulce Madre la Virgen María, invadan el tuyo de mucho amor.
Hasta la próxima...
P. Hector Maldonado svd
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