A mediados de 1978 se produjo lo que podría llamarse una "primavera teatral". No fue una casualidad. La Administración se decidió a ocuparse del teatro español y, aunque algunos consiederan que fue simplemente un intento de lavarle la cara, este propósito higiénico no deja de ser encomiable.
Más o menos por quellas fechas se creó el Centro Dramático Nacional, al que le nacieron dos alevines: el Teatro Estabel Castellano y la Compañía Estable de Mari Paz Ballesteros. El Tec concretamnete se presentó en sociedad el 15 e marzo de 1978.
A casi un año vista, resulta que este alevín, como era de esperar, se ha convertido en un adulto de mucho cuidado, ha crecido en prestigio, y los dos trabajos que ha realizado hasta áhora se han saldado con sendos éxitos. Cosa que no puede decirse el Centro Dramático y mucho menos la Compañía de Mari Paz Ballesteros.
El TEC era un proyecto con todas las garantías. Había cohesión entre sus miembros más representativos: Miguel Narros, William Layton y José Carlos Plaza. La dramaturgia corría y corre a cargo de Enrique Llovet; la coreografía, Arnold Taaraborelli, la escenografía, Andrea D'Odorico y los actores son: Laly Sodevilla, Esperanza Roy, Ana Belén, Julieta Serrano, Enriqueta Carballeira, Begoña Valle, José María Muñoz, Helio Pedregal y Jesús Manso.
"Teatro Estable Castellano" quiere decir comunidad no transhumante", donde los miembros permanecen y, vuelcan su trabajo en el área de su ubicación. En este caso, castellano va a querer decir exclusivamente madrileño.
Este carácter de comunidad es importante para que pueda llevarse a cabo una labor coherente y progresiva con la franciscanidad que les caracteriza, resulta que todos los miembros del TEC cobran igual: 1.500 pesetas diarias, sea cual sea la tarea que realicen. Son treinta y tres las personas sometidas a tan espartano régimen, lo cual no les impide una dedicación vocacional al teatro digna de nuestros más preclaros ascetas.
 
 
El TEC recibe una subvención del Ministerio de Cultura, sin la cual nada sería posible: nueve millones pra la temporada 78-79. Es decir, tres millones para cada uno de los montajes.
El 19 de Septiembre alzaron el telón con "Así que pasen cinco años" de Lorca, con dirección de Miguel Narros. Éxito espectacular para un texto dificil. Duró hasta el 7 de Enero y obtuvo una media de 490 espectadores diarios.
Segundo montaje el 24 de noviembre: "Tío Vania", de Chejov, dirigido por William Layton. Un éxito aún mayor. Aquí la uninamidad del público y crítica ha sido total.
Y finalmente está previsto el "Don Carlos" de Schiller, con versión de Llovet, dirección de José Carlos Plaza, escenografía de D'Odorico y vestuario de Narros.
Una programación de prestigio para que un primer año de arranque, que no ha podido ser más fecundo. Claro es que algunos aspiramos a que el TEC "se moje" más y se arriesgue su reputación estrenando a autores españoles vivos, a ese "nuevo teatro" que alguien debe sacar de las sombras. Si el TEC, como ellos mismos dicen, siente la "vocación de cumplir con un proyecto de gran proximidad a los problemas, aspiraciones y reflexiones de la sociedad que le rodea", está en la obligación de nfrentarse con ese ineludible compromiso.
 
José Antonio GABRIEL Y GALÁN.
 
Artículo aparecido en al Revista FOTOGRAMAS. Nº 1584. 23 de febrero de 1979.