ANA BELÉN es Adela. La mayor dificultad de este personaje es su transformación en un ser inmaduro a una mujer plena. Luchar contra "el tópico de la heroína", mezclar su encanto con su egoísmo, su vitalidad con su irreflexión, su necesidad con sus principios. Era construir una Adela que, en definitiva, nos representa a todos, Ana carga con esta responsabilidad. Y es dificil pensar en otra Adela. Huir del camino facil y emprender éste ha sido su decisión y su resultado. De su valentía y su sensibilidad somos testigos todos los que hemos presenciado los ensayos. Y esa valentía resume lo que ha sido el trabajo de estas cinco actrices. Valentía que encierra el estudio y el conocimiento de un texto y la capacidad inmejorable para hacerlo suyo y ser capaces de darlo en uan representación.
 
 
LA OBRA SEGÚN SU DIRECTOR JOSÉ CARLOS PLAZA
 
Nuestra primera intención es la "comprensión". Comprensión de los comportamientos de Bernarda y de sus hijas. No son monstruos, ni seres robotizados. No hay verdugo y cinco víctimas. Bernarda no es la fuerza bruta, sino una mujer reprimida y, por tanto, represora, una mujer inculta, sin armas culturales ni experiencias que la permitan moverse de sus normas que la han inculcado, que la rodean y sin las cuales no puede vivir. No conocen otra forma de actuación y sin ella se pierde. Tiene sesenta años, sesenta años de soledad, de aislamiento, de frustación vital. Nos hemos preguntado cómo ha sido la vida de Bernarda, sus dos matrimonios, sus relaciones vecinales, familiares y el mudno que le tocó vivir. Hemos querido entenderla, la hemos visto como víctima de una sociedad con la cual ella se identifica y sobre todo ella misma, de sus miedos y sus necesidades frustadas. Representante de una iglesia condenatoria de la vida, de una sociedad que posee el dinero y las leyes para impedir la realización personal, colectiva y solidaria. Pero no es un símbolo, sólo es Bernarda Alba, una mujer incapaz de pensar, de imaginar y comprender.
 
Las hijas no son para nosotros las "pobres víctimas" de una fuerza represora. Son mujeres al igual que Bernarda, incultas e insolidarias, agarradas a una situación cómoda que les permite vestirse, dormir y comer sin problemas materiales, que reduce sus inquietudes y limita sus posibilidades. ¿Qué tranca cierra la puerta de Bernarda? ¿Qué les impide marcharse de esa casa?, y nuestra contestación es el miedo, el miedo a cambiar, el miedo a enfrentarse a otra manera de vivir, de pensar y actuar. Su única salida es el hombre. El hombre como solución. El matrimonio o la prostitución. Que alguien decida por ellas, que alguien las salve, que alguien las marque el camino. Son víctimas de sí mismas, de su situación y verdugos con las demás, unas con otras. Reflejo mimético de nuestro pueblo, acomplejado frente al exterior, despreciativo de lo que consideramos inferior, durante tantos años dominado por una fuerza dictatorial y asustados ante un futuro que requiere otras soluciones, no las conocidas, sino difrentes, imaginativas, las cuales ni siquiera nos planteamos.
 
Los demás personajes de la obra colaboran en este organigrama de víctimas-verdugos. Prudencia y sumisión, las mujeres del duelo que destrozan, criticando sin capacidad de acción, etcétera.
Sólo Poncia y María Josefa escapan relativamente de este esquema. Son los polos opuestos; Poncia, real, que no se calla, que se rebela ante lo inevitable, pero atada a una fidelidad equívoca, a una situación material necesitada de Bernarda (sus hijos, ella misma) sin posibilidades reales por su extracto social y sus creencias religiosas (ley de Dios, ley de los padres, etc...), y María Josefa, libre en su locura, la imaginación atada, la posibilidad perdida, el recuerdo del futuro para cada uno de los personajes. Estéril, pero lúcida, consciente de una realidad palpable. Quiere huir y no puede. Acusa cuando ya es un ser excluído de la soiciedad.
 
¿Qué nos dice la obra? ¿No hay solución? ¿Qué esperanza cabe? Pensamos que la obra es diáfana: la muerte de Bernarda no solucionaría nada. Bernarda es nuestra excusa. ¡No somos nosotros mismos porque no nos dejan! ¿Que mejor justificación para el no hacer? Nuestra lectura de la obra de Federico García Lorca está dirigida a nosotros mismos y a nuestra cobardía, a nuestro miedo, a cambiar, a nuestro terror a los que no conocemos, a nuestra paralización para invertar unos nuevos caminos a nuestra atávica negativa a equivocarnos....
 
 
REPARTO (por orden de intervención)
 
Poncia .................................. MARI CARMEN PRENDES
Criada .................................. EVA GUERR
Mengida .............................. MARÍA MOLERO
Niña .................................... ARANTXA ROMERO
Bernarda .............................. BERTA RIAZA
Prudencia ............................. MARÍA REUS
Muchacha ............................. PAUAL BORRELL
Mujeres duelo ...................... ANA GUERRERO, CARMEN VIDAL, MERCEDES MARTÍNEZ,
CONSUELO PASCUAL, PALOMA CATALÁN, MERCEDES CALVO, HERLINDA CEMBRERO
Amelía .................................. PILAR BAYONA
Adela .................................... ANA BELÉN
Martirio.................................. ENRIQUETA CARBALLEIRA
Magadalena ........................... MAR DÍEZ
Angustias .............................. PACA OJEA
María Josefa ......................... AURA REDONDO
 
Voces .................................... JUAN CÁNOVAS y ANTONIO GARCÍA DE DIEGO
 
 
DIRECCIÓN ............................... JOSÉ CARLOS PLAZA
Vestuario ...................................... PEDRO MORENO
Ambientación ............................... EDUARDO NARANJO
Música .......................................... NARIANO DÍAZ
Iluminación .................................. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ
Escenografía ................................ ANDREA D´ODORICO
Ayudante de Dirección ................ MARÍA RUÍZ
Equipo de Dirección .................... PAULA BORRELL y JAIME RUIZ
Diseño cartel ................................ JOQUÍN MOLINA
Fotografía .................................... ANTONIO DE BENITO
 
 
MADRID.
Tetro Español. Temporada 84/85.
Director: Miguel Narros.
 
 
LA CASA DE BERNARDA ALBA, versión cinematográfica (1987)
 
 
 
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