La Voz de Galicia

14/Xulio/1998

“Vecinos de Santa Lucía exigen medidas de seguridad en la carretera de Orense” Pie de foto: La normalidad volvió a Santa Lucía a primeras horas de la tarde de ayer cuando se sustituyó el carril de circulación en dirección a Santiago.

Cortaron anoche e tráfico durante unos minutos sin que se produjeran incidentes

Vecinos de Santa Lucía exigen medidas de seguridad en la carretera de Ourense

La tensión acumulada por los vecinos durante tres años de espera por un paso subterráneo en la carretera nacional 525 a su paso por Santa Lucía estalló ayer. La apertura al tráfico del carril lento en esa zona provocó la movilización de los vecinos y la inmediata actuación de la Policía Nacional que protegió a los operarios encargados de anular, mediante señalización horizontal el carril central hasta ahora utilizado, que será sustituido por el lento. La carretera seguirá teniendo por tanto un carril en cada sentido de circulación hasta que el Ministerio de Fomento construya el paso subterráneo. Los vecinos consiguieron que se mejorara la seguridad para los peatones mediante nuevas señales de limitación de la velocidad, pero demandan mayor protección.

Los vecinos cortaron anoche la circulación en la carretera nacional N 525 durante un cuarto de hora, después de arrojar a la calzada neumáticos ardiendo así como contenedores. La normalidad se restableció a poco tiempo con la intervención de efectivos de la Policía Nacional y sin que la presión de los vecinos concentrados en el lugar -en torno a 300- fuera a mayores. Fue el epílogo de una jornada de movilizaciones que comenzó doce horas antes con otro acto de protesta en el mismo punto. Los vecinos de Santa Lucía consideran que la anulación del carril central por el que hasta ayer transitaban los vehículos en dirección a Santiago por la carretera de Ourense y su sustitución por el lento hasta ahora inutilizado mediante balizas, es perjudicial para la seguridad de las personas que se ven obligadas a cruzar de un lado a otro de la N-525, entre Piñeiro y Bornais, ya que amplía el espacio de cruce en un tramo que registra una alta densidad de tráfico.

No obstante, obtuvieron el compromiso de que se mejorarán las condiciones de seguridad vial en la zona mediante la instalación de nuevas señales limitadoras de velocidad a 50 kilómetros por hora (en la práctica ya existía, pero es poco respetada) y demandaron también una regulación semafórica. Por motivos de “estética” según las explicaciones que obtuvieron los vecinos, se procedió hacia las diez de la mañana de ayer a cerrar al tráfico el carril rápido mediante señalización horizontal y sustituirlo por el lento. Varias docenas de vecinos se habían personado en el lugar para tratar de impedir que los operarios retiraran las balizas que hasta ayer inutilizaban este último carril. Esta actuación fue anulada por la Policía Nacional que desplazó cinco furgonetas. Manuel Munín, representante de la asociación vecinal de O Eixo, señaló que “non chegou a ser unha carga" explicó que "aínda que os policías non sacaran as porras, a algún lle puxeron a man no cuello para levalo onde querían".

Munín dice que, pasados tres años esperando el paso subterráneo entre Piñeiro y Bornais, “os veciños temos a sensación de que queren cansarnos”. Las últimas explicaciones recibidas de los representantes de Fomento indican que “o proxecto está feito e só falta que o Concello aporte os terreos para empezar de inmediato as obras” según el portavoz de la asociación de O Eixo.

Por su parte, el gobierno municipal compostelano aduce que el Ayuntamiento no podrá disponer de los terrenos hasta que el Ministerio de Fomento les entregue el proyecto técnico definitivamente aprobado.