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| SANTIAGO
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Los testigos se contradicen sobre el modo de agresión a un policía en O Eixo
Un agente dice que su compañero fue golpeado con un palo, cuando la propia víctima habla de un puñetazo
El funcionario más perjudicado reconoció en la sala a cuatro vecinos
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?egunda sesión del juicio contra los vecinos de O Eixo acusados de
atentado, desórdenes y lesiones para los que el fiscal pide catorce
años.
Ayer declararon los testigos de la acusación, todos agentes
del Cuerpo Nacional de Policía que formaban parte del dispositivo
desplazado en Santa Lucía el 14 de julio de 1998.
A preguntas
del fiscal Lojo Aller, el policía Luis Gómez Vázquez (el más
perjudicado por la supuesta agresión) dijo que sufrió empujones al paso
de un camión y de un turismo «a los que no le di importancia». Y que
escuchó cómo un grupo de personas le gritaban a él y a sus compañeros
«que nos iban a matar», al tiempo que les llamaban «hijos de puta»,
entre otros insultos.
El policía asegura que, ante esta
situación, les dijo a los manifestantes: «Tranquilos, vamos a terminar
la fiesta bien». También declaró que un menor intentó echarse hacia él
y que le pidió que se fuera hacia atrás. Entonces, según su
declaración, el acusado Simón Vázquez le increpó y le dio un puñetazo.
Luego habrían participado en la agresión un grupo que estimó entre ocho
y diez personas.
Luis Gómez contó que después de recibir
numerosas patadas y puñetazos fue empujado a una cuneta. «Eran muchos
los golpes que me daban», recordó.
Una vez que estaba en la
cuneta, continuó entre sollozos, «saltaron encima de mí». Mantiene que
cinco o seis le saltaron encima «y se ensañaron conmigo»; que recibió
patadas y golpes por todo el cuerpo y que un compañero le sacó de
encima al acusado Jesús Montoiro.
Ante el juez, el policía
supuestamente apaleado identificó en la sala a los que, asegura, le
pegaron: Simón Vázquez, José Moreira, Augusto Gómez y Jesús Montoiro.
De éste último dijo que «se destacó en la agresión».
Sin
embargo, otro policía que prestó declaración indicó que vio cómo le
pegaban un golpe a su compañero Luis Gómez «con un palo» (agresión que
no cita la propia víctima) y que observó que «corría la sangre por la
carretera», cuando Gómez asegura que lo molieron a palos en la cuneta.
Y, aún afirmando que se encontraba al lado de su compañero, no sabe
nada de la discusión con el menor. Tampoco supo identificar a ninguno
de los acusados como los agresores.
Nacho Mirás
(santiago)
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