Dóulos Oukóon       

Solo en Kether encuentra Chocmah y Binah su equilibrio, pues de Kether emanaron.

                                                                                                                            EL ZOHAR XXII – 56

  

PRESENTACIÓN

Es poco lo que puedo decir sobre Dóulos Oukóon porque poco es lo que de él se sabe. Vivió solo durante algunos meses en una casa pequeña de un barrio pobre de nuestra ciudad. Decía que era radiotécnico aunque nunca nadie lo vio ocuparse de receptores o transmisores.

 Intercambiaba saludos y comentarios sobre el tiempo con algunos vecinos; daba la impresión cuando hablaba de querer decir algo muy diferente a lo que estaba diciendo.

                  No faltaron comadres curiosas que lo vigilaran y, con diversos pretextos, entraron en su casa para observar lo que tenía y lo que hacía. Fue poco lo que pudieron averiguar: coleccionaba plantas y piedras, lavaba y cocinaba él mismo, salía mucho de noche, recibía visitas muy raras veces; en fin, un hombre un poco extraño pero inofensivo.

                 Llamaba la atención porque siendo bastante moreno, tenía los ojos verde jade. No se le conocieron amantes. Una muchacha a quien él empleó para que limpiara la casa dos o tres veces por semana se asombró de que él no intentara seducirla y contó, después de su misteriosa desaparición, que a ciertas horas impredecibles se transfiguraba, lo rodeaba un resplandor deslumbrante y se le marcaban extraños tatuajes sobre el rostro. Su aspecto era entonces hermoso y terrible e infundía pánico y reverencia. Sus ojos se tornaban inhumanos y maravillosos como esmeraldas.

                 Nadie dio importancia a los relatos de la muchacha, quien no dejaba de ser un poco histérica y se sentía superior por haber trabajado varios años en un hospicio de monjas, hasta que a las vecinas se les ocurrió leer las cartas que copio a continuación y que fueron halladas junto a restos de hierbas en la mesa de la cocina, cuando la dueña de la casa decidió buscar otro inquilino,  en vistas de la desaparición del hombre extraño pero inofensivo que siendo moreno tenía los ojos verdes.

                                                                                                                                      Jonuel Brigue.

 Jonuel Brigue

NOTA.-    El exótico nombre no impresionó a nadie, pues se dio por sentado que el hombre era de Maracaibo.


CAPÍTULOS

I II III IV V VI VII VIII IX X
DA OS ULU OUK SA ON UE KL OE OHN

 

Menú Principal