Oh Dios que concedes siempre tu misericordia a los que te aman y para
los que te sirven ninguna tierra es distante, dirige el camino de tus siervos
según tu voluntad, para que, con tu protección y tu guía,
caminen sin pecado por sendas de justicia.
( Del Misal de Vich, año 1038)
Apóstol Santiago, elegido por Jesús entre los primeros Apóstoles, y el primero entre todos ellos en beber el cáliz del Señor...Tú lo seguiste dejándolo todo, y gozaste a cambio, de su especial amor de predilección junto con Pedro y con tu hermano Juan...Jesús te aceptó con tu temperamento ardiente, que puso la nota de valentía y juventud en el Colegio Apostólico... y fuiste testigo de su abatimiento y de su gloria, de su Muerte en la cruz y de su Resurrección gloriosa. En la casa de Juan, que era tu casa, recibiste a María, ya constituida madre nuestra, y, presente Ella, te viste lleno del Espíritu Santo, que formó la Iglesia Santa, dotándola de unidad y de fuerza expansiva. Actuaste desde el primer momento como testigo fiel, desafiando los poderes de este mundo; tu testimonio llegó hasta los confines del Orbe y lo rubricaste con sangre, Apóstol-Mártir, el primero entre los Doce. El la oscuridad que precedió al primer milenio tu sepulcro fue estrella luminosa que atrajo los pasos del pueblo de Dios caminante hacia el Cristo que perdona y regenera.
He aquí tu camino Apostólico: "El Camino de Santiago", abierto, al andar, por los innumerables peregrinos de todos los tiempos. He aquí el camino que hoy conoce las pisadas de millares y millares de jóvenes que hacen el camino al andar, buscando a Cristo, Camino, Verdad y Vida.
En sus corazones ardientes haz que resuene la esperanza, para que vayan
por el mundo como testigos del Evangelio, con una estrella en la frente
y un canto de fraternidad en los labios. Amen.
"En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, recibe este morral, hábito de tu peregrinación, para que castigado y enmendado te apresures en llegar a los pies de Santiago, a donde ansías llegar, y para que después de haber hecho el viaje vuelvas al lado nuestro con gozo, con la ayuda de Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.
Recibe este báculo que sea como sustento de la marcha y del trabajo, para el camino de tu peregrinación, para que puedas vencer las catervas del enemigo y llegar seguro a los pies de Santiago, y después de hecho el viaje, volver junto a nos con alegría, con la anuencia del mismo Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.
(Codex Calixtinus: Sermón "Veneranda dies" L.I; c. XVII, siglo
XII)
Gracias, Señor, por estos pies, soporte de mi cuerpo, que me sirven de apoyo al caminar. Me conducen allí donde deseo. Pocas veces, Señor, caigo en la cuenta de lo maravilloso que es poder caminar, poderme desplazar de un sitio a otro...
Hasta que un día descubro a una persona como yo que tienen que llevarlo en la silla de ruedas. Le llevan, no va; no puede ir solo, ni bajar escaleras, ni salir de paseo a la ciudad, ni subir de excursión a la montaña. Gracias, Señor, por las columnas de estas piernas y el soporte de estos pies que me consienten hoy, ser peregrino.
Es verdad que, a veces, doy un paso en falso o tropiezo al caminar.
No siempre voy por buen camino, pisoteo los charcos y me mancho de barro,
o se cubren mis botas del polvo del sendero. Perdóname, Señor,
mis malos pasos. Condúceme, Señor, por tus senderos: que
camine entre el fango sin mancharme; que prefiera la senda, escarpada y
difícil, de tus montes a la cómoda y ancha de las charcas
de cieno. Que Tú seas, Señor, mi pastor y mi guía.
Que, siguiendo tus pasos, llegue un día contigo a la Casa del Padre.
Amen.
(Oraciones para rezar por la calle, de Michel Quoist)
Los alambres se chocan la mano entre los agujeros. Para no romper el
corro aprietan con fuerza la muñeca del vecino y es así como,
precisamente con agujeros, hacen una barrera. Señor, son incontables
los agujeros de mi vida, tampoco faltan en las de mis vecinos. Pero si
Tú lo quieres nos daremos la mano, nos ataremos fuerte y juntos
formaremos una tela metálica que te sirva algún día
para adornar tu paraíso.
(Oraciones para rezar por la calle, de Michel Quoist)
Gracias, Señor, gracias:
Gracias por todos los regalos que hoy me has ofrecido, gracias por todo lo que he visto, oído y recibido. Gracias por el agua que me ha despabilado, el jabón bien oliente, el dentífrico que refresca la boca. Gracias por los vestidos que me protegen del frío, por su color y por su hechura. Gracias por el periódico fiel a la cita, por el chiste (primera sonrisa de la mañana), por los asuntos políticos que se van arreglando, por la justicia cumplida, por el partido de fútbol ganado. Gracias por el camión de la basura y los hombres que lo llevan, por sus gritos mañaneros y los ruidos de la calle que se despierta. Gracias por mi trabajo, mis herramientas, mis esfuerzos. Gracias por el metal en mis manos, por sus largas quejas bajo los mordiscos del acero, por la mirada satisfecha del patrón y la carretilla de piezas acabadas. Gracias por Santiago que me prestó su lima, por Manolo que me ofreció un pitillo, y por Carlos que me abrió la puerta.
Gracias por la calle acogedora que me fue acompañando, por los escaparates de los almacenes, por los coches, por los transeúntes, por toda la vida que corría rápida entre las casas pobladas de ventanas.
Gracias por la comida que me ha dado fuerzas, por el vaso de cerveza que me apagó la sed. Gracias por la moto que, facil, me ha llevado a mis cosas, por la gasolina que la hace correr, por el viento que me acarició el rostro y por los árboles que me fueron saludando al pasar.
Gracias por las muchachas con las que me encontré, por el rojo de los labios de Marité, que tan bien le sienta; por la permanente de Rosa, que la hace más bonita; por el gesto mimoso de Anamari y su sonrisa que le desarma a uno.
Gracias por el peque que vi jugar en la acera de enfrente, gracias por sus patines y por la divertida cara de susto que puso al caerse.
Gracias por los buenos días que la gente me ha dado, por los apretones de mano que di, por las sonrisas que me han brindado.
Gracias por mamá que me recibe en casa, por su cariño discreto, por su silenciosa presencia. Gracias por el techo que me cobija, por la luz que me alumbra, por la radio que canta.
Gracias por el parte del mediodía, por las crónicas deportivas, por las historias con humor. Gracias por el ramillete de flores, pequeña obra maestra encima de mi mesa. Gracias por la noche apacible, gracias por las estrellas, gracias por el silencio.
Gracias por el tiempo que me diste, gracias por la vida, gracias por la Gracia.Gracias por estar conmigo, Señor.
Gracias por recibir en tus manos este paquete de mis dones para ofrecerlo al Padre.
Gracias, Señor. Gracias.
(C. Gabaraín, LP Madre del Redentor)
Nos acompañas en el camino María, madre del redentor. En nuestro esfuerzo de peregrinos nos das tu mano, nos das tu amor.
Acompañaste al Hijo amado desde tu aldea hasta la cruz. Si te llamamos acudes siempre, nos acompañas como a Jesús.
Nos acompañas en el camino, María, madre del redentor. En nuestro esfuerzo de peregrinos nos das tu mano, nos das tu amor
Con tu palabra trajiste al Verbo, en tus entrañas crecía Dios. Así en la Iglesia hoy nos lo traes y en nuestras almas crece el Señor.
Nos acompañas en el camino María, madre del redentor. En nuestro esfuerzo de peregrinos nos das tu mano, nos das tu amor.
En mil ermitas y santuarios los pueblos piden tu protección. No existe historia ni geografía que no te cante su devoción .
Nos acompañas en el camino, María, madre del redentor.
En nuestro esfuerzo de peregrinos nos das tu mano, nos das tu amor.![]()
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(C. Gabaraín, LP Madre del Redentor)
No fue fácil, María, tu largo camino peregrina en el alma por sendas obscuras. No fue fácil, María, vivir en el misterio, la fe y el asombro, la luz y el dolor.
Te anunciaron la espada que hiere tu alma y esa honda fatiga de tu corazón Peregrina, cansada, de pie en el Calvario ¡ qué triste y qué lejos de la Anunciación !
Unida a tu Hijo, aceptas y crees en horas felices y al pie de la Cruz. El Padre tan solo conoce a tu Hijo
y sólo en la Pascua nos llega la luz. (BIS)
No fue fácil María tu largo camino.
(C. Gabaraín)
Juntos cantando la alegría de vernos unidos en la fe y el amor, juntos sintiendo en nuestras vidas la alegre presencia del Señor.
Somos la Iglesia peregrina que ‚l fundó. Somos un pueblo que camina sin cesar. Entre cansancios y esperanzas hacia Dios nuestro amigo Jesús nos llevará.
Juntos cantando la alegría de vernos unidos en la fe y el amor, juntos sintiendo en nuestras vidas la alegre presencia del Señor.
Hay una fe que nos alumbra con su luz, una esperanza que empapó nuestro esperar. Aunque la noche nos envuelva en su inquietud nuestro amigo Jesús nos guiará.
Juntos cantando la alegría de vernos unidos en la fe y el amor,
juntos sintiendo en nuestras vidas la alegre presencia del Señor.![]()
(C. Gabaraín)
Juntos como hermanos, miembros de una iglesia, vamos caminando al encuentro del Señor.
Un largo caminar por el desierto bajo el sol no podemos caminar sin la ayuda del Señor.
Juntos como hermanos, miembros de una iglesia, vamos caminando al encuentro del Señor.
Unidos al rezar, unidos en una canción, viviremos nuestra fe con la ayuda del Señor.
Juntos como hermanos, miembros de una iglesia, vamos caminando al encuentro
del Señor.![]()
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(Espinosa)
No podemos caminar con hambre bajo el Sol. Danos siempre el mismo pan, tu cuerpo y sangre, Señor.
Comamos todos de este pan, el pan de la unidad. En un cuerpo nos unió el Señor por medio del amor.
No podemos caminar con hambre bajo el Sol. Danos siempre el mismo pan, tu cuerpo y sangre, Señor.
Señor, yo tengo sed de ti, sediento estoy de Dios; pero pronto llegará a ver el rostro del Señor
No podemos caminar con hambre bajo el Sol. Danos siempre el mismo pan, tu cuerpo y sangre, Señor.
Por el desierto el pueblo va cantando su dolor; en la noche brillará tu luz, nos guía la verdad.
No podemos caminar con hambre bajo el Sol. Danos siempre el mismo pan,
tu cuerpo y sangre, Señor.![]()
(C. Gabaraín)
Hoy, Señor, te damos gracias por la vida, la tierra y el Sol. Hoy, Señor, queremos cantar las grandezas de tu amor.
Gracias padre, mi vida es tu vida, tus manos amasan mi barro, mi alma es tu aliento divino, tu sonrisa en mis ojos está.
Hoy, Señor, te damos gracias por la vida, la tierra y el Sol. Hoy, Señor, queremos cantar las grandezas de tu amor.
Gracias, Padre, tu guías mis pasos, tu eres la luz y el camino. Conduces a ti mi destino, como llevas los ríos al mar.
Hoy, Señor, te damos gracias por la vida, la tierra y el Sol. Hoy, Señor, queremos cantar las grandezas de tu amor.
Gracias, Padre, me hiciste a tu imagen, y quieres que siga tu ejemplo. Brindando mi amor al hermano, construyendo un mundo de paz.
Hoy, Señor, te damos gracias por la vida, la tierra y el Sol.
Hoy, Señor, queremos cantar las grandezas de tu amor.
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(C. Gabaraín)
Yo vi llorar a un niño y el niño me miró. Yo vi que Dios lloraba, ¡lloraba el mismo Dios!. De pena se escondieron los pájaros y el sol.Yo vi llorar a un niño, yo vi llorar a Dios.
Mas quise sonreírle y el niño sonrió, los pájaros cantaban y el Sol también cantó. Un gozo estremecido mi alma acarició, yo vi que Dios reía, ¡yo vi reír a Dios!.
Fumando su tabaco, cansado el corazón, un viejo me aguardaba aun sin saberlo yo. Muy sólo con su pena, muy triste en su dolor, yo vi que Dios lloraba, yo vi llorar a Dios.
Fumé de su tabaco, tomé su mismo Sol, le di mi mano amiga, un poco de mi amor.
Con boca desdentada el viejo sonrió. Yo vi que Dios reía,
yo vi reír a Dios. YO VI QUE DIOS REÍA, YO VI REÍR
A DIOS![]()
(Espinosa)
Caminaré en presencia del Señor. Caminaré en presencia del Señor.
Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mi el día que le invoco.
Caminaré en presencia del Señor. Caminaré en presencia del Señor.
Me envolvían redes de muerte, caí en tristeza y en angustia. Invoqué el nombre del Señor: ¡Señor, salva mi vida!
Caminaré en presencia del Señor. Caminaré en presencia del Señor.
El Señor es benigno y justo. Nuestro Dios es compasivo. El Señor guarda a los sencillos, estando yo sin fuerzas me salvó.
Caminaré en presencia del Señor. Caminaré en presencia del Señor.
Alma mía recobra tu calma, que el Señor fue bueno contigo, arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor. Caminaré en presencia
del Señor.![]()
(Madurga y Olivar, Cassete Madre de la Espeanza)
Siempre que digo 'Madre', voy diciendo tu nombre, siempre que pido ayuda te estoy llamando a ti, siempre que siento gozo es que en ti estoy pensando, con tu nombre en mis labios me acostumbro a dormir, (BIS)
Siempre que digo 'madre' es que digo María, Siempre que digo 'madre', voy cantando tu amor. Digo tu nombre y nombro a mi mejor amiga, María, madre mía y madre del Señor.
Siempre que yo te canto, es mi canto esperanza; siempre que yo te rezo es himno mi oración; siempre que yo te hablo es mi voz alabanza; y tu nombre yo llevo siempre en mi corazón. (BIS)
Siempre que digo 'madre' es que digo María, Siempre que digo 'madre', voy cantando tu amor. Digo tu nombre y nombro a mi mejor amiga, María, madre mía y madre del Señor.
Siempre que tengo dudas en ti encuentro certeza; siempre que tengo miedo eres tu mi valor; siempre en mis desalientos eres tu mi confianza; y tu nombre yo invoco como ayuda y favor. (BIS)
Siempre que digo 'madre' es que digo María, Siempre que digo
'madre', voy cantando tu amor. Digo tu nombre y nombro a mi mejor amiga,
María, madre mía y madre del Señor.
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(C. Gabaraín)
(El pueblo de Israel caminó por el desierto con la tentación de la seguridad de Egipto. Hoy la iglesia tiene la misma tentación. Dios camina con nosotros e ilumina nuestros senderos.)
Sólo ‚Él, mi Dios, que me dio la libertad. Sólo ‚Él, mi Dios, me guiarás.
Peregrino, ¿ a dónde vas si no sabes a donde ir? Peregrino por un camino que va a morir.
Si el desierto es un arenal, el desierto de tu vivir, ¿Quién te guía y acompaña en tu soledad?
Peregrino que a veces vas sin un rumbo en tu caminar, peregrino que vas cansado de tanto andar.
Buscas fuentes para tu sed, y un rincón para descansar, ¡vuelve, amigo, que aquí en Egipto lo encontrarás!
Peregrino sin un porqué, peregrino sin una luz, peregrino por
un camino que va a la cruz. Dios camina en tu soledad, ilumina tu corazón,
compañero de tus senderos buscando amor.![]()
(C. Gabaraín)
Alégrate. llena de Gracia, el Señor está contigo, alégrate, alégrate.
Hija del Padre, Madre del Hijo y sagrario del Espíritu, alégrate.,
En ti, la hija de Sión se cumplieron las viejas profecías. La primera promesa que anuncio a los hombres la salvación. (estribillo)
En ti la gracia se sembró como el trigo en tierra Nazarena, y creciendo toda te lleno de las bendiciones de Dios.(estribillo)
Aquel que es vida y te creo, ha querido nacer de tus entrañas. El Espíritu Santo te envolvió tembloroso y lleno de amor. (estribillo)