Nuestra pequeña historia
 

 

 

 

 


Nuestro nombre de batalla es “versil”. Somos una pareja que hace 9 años decidimos iniciar la aventura de compartir espacios. Nuestro proyecto inicial no contemplaba tener hijos.

 

Al cabo de un año aproximadamente nos descubrimos una tarde hablando de la posibilidad de incluir un@ enan@ en nuestras vidas. Por cuestiones de trabajo, estilo de vida y un poquito de pereza… ¡ por qué no decirlo! decidimos que aplazábamos la decisión “sine die” pero sí tomamos una muy importante, renunciamos a la posibilidad de tener hijos biológicos.  Tal vez expresar como “renuncia” nuestra decisión no es correcto, la verdad es que conjuntamente decidimos adoptar. Adoptar como proyecto de amor hacia nuestr@ hij@ y para con nosotros mismos, como cualquier pareja que decide tenerlo de forma natural.

 

Eran las 12:00 p.m. del día 31 de Diciembre de 1999, final de milenio para unos y la gran fiesta del 2000 para todos. Hacía dos días que habíamos tomado nuestra decisión y cuando levantamos nuestras copas, rodeados de la familia… ¡Bombazo! se lo comunicamos a todas las personas que compartían con nosotros la fiesta de fin de año.

 

Así empezó todo. A un mes de que se cumpla un año de nuestra decisión, nuestro balance es un tiempo pasado con ilusión, sin angustiarnos, viviendo cada momento con la misma alegría que ese día en el que decidimos ir a China a buscar a nuestra pequeña.

 

Nos propusimos vivir la espera como una parte importante de todo el proceso. Tenía que ser una espera  feliz y ilusionada, un tiempo para prepararnos y preparar todo nuestro entorno, la familia, los amigos, nuestra casa y también a nuestra compañera de cuatro patas, nuestra perra Sali.

 

Y ahora todos enfrascados en organizarlo todo y nosotros además esperando ser capaces de compensarle con creces su corto pasado, ayudándole a vaciar su mochilita de esos recuerdos que ningún niño debería tener, y así, poco a poco, decorar de nuevo su vida con cosas buenas y positivas con mucho cariño y con todo el amor que entre todos seamos capaces de ofrecerle.

 

…¡Y ahora solo nos queda comprobar que todo esto lo sabremos hacer!

 

 

Volver