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Algunos poemas de mi autoría (Registrados):

 

Besos suaves y ardientes  (a mi esposa)

Puñales

Vivir

Nunca pienses en detenerte

El vendedor

Hay sed de amor

Palabras de helado metal

No quiero

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Poemas religiosos

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Ultimas poemas mios agregados en esta web


 

Besos suaves y ardientes (a mi esposa)

 

La observo: hermosos bellos ojos que me miran...

son tiernos, son profundos y de amor brillan.

Me sumerjo en la mirada que anidan

y allí me quedo contemplando la hermosura.

 

Abajo, una sonrisa en sus rojos labios

nace sutilmente de repente,

se entreabren convirtiéndose en beso

se acerca su cuerpo.

 

Cuerpo hermoso y perfecto.

sus brazos me envuelven

y mi corazón palpitando,

siente su pecho,

 

 mi boca pide sus labios

que se acercan muy lentamente

para transformarse en besos...

¡Ho, besos suaves y ardientes!  

Javier R. Cinacchi


 

Puñales

 

Cuando me habla el desaliento

me susurra suavemente

dolorosos pensamientos

que son puñales crueles.

 

Resuenan y retumban

quieren dañar y duelen

pesan y debilitan

las esperanzas mas fieles.

 

Entonces los versos se ahogan

y una lágrima se hace mar

naufrago entre las horas

que se hacen pura vanidad.

 

Pasan, trascurren lentas

mientras detenido

tan solo las siento pasar

estando adormecido.

 

Pero no son muchas ellas

porque en el silencio escucho

el latir que siempre pelea

en el centro de mi pecho.

 

Un suspiro basta entonces

para no perder mas tiempo.

Las esperanzas fieles

vencen todo desaliento.

 

Desaliento y ensueño

una mano va al pecho

estoy vivo y a cada latido

a puñales venzo.

Javier R. Cinacchi


Vivir

 

Canta, baila, danza,

pinta la vida de colores.

Ríe, juega, reza,

todo es desamor y amores.

 

Vivir de tangibles y abstractos,

recursos que nos da la vida;

entre medio de luchas y juegos,

vive, canta, baila y danza.

 

Corre, que el que no corre no llega

sino somos presa de Pena.

¡Que bien la conozco! Vieja amiga,

se ira si: De colores, pintas la vida.

 

Vivir es arriesgarse y conseguir

la tristeza o alegría inmensa

que plena nos hace vivir, sentir.

Un consejo: ríe, juega, reza.

 

¡Oh! Necesitamos mucho a Dios.

¡Oh! Los humanos somos fluctuantes;

somos muchos, poco entendemos,

¡Oh! Todo es desamor y amores.

 

Grandes olas, la mar;

días, noches; el Sol y la Luna;

somos barcos que tratan de navegar.

 Navegar, vivir, entre rizas y pena.

Javier R. Cinacchi


Nunca piences en detenerte

 

Nunca pienses en detenerte,

nunca des un paso hacia atrás,

sólo sigue hacia delante

y has un intento más.

 

Las huellas que se dejan al pasar

ya nadie las podrá cambiar,

pero si ellas débiles están

en el tiempo se perderán ...

 

Las malas en el pasado quedarán

y sólo si te llegas a detener

ellas te alcanzarán

¡Nunca pienses en detenerte!.

 

(Aunque a veces es bueno cambiar de rumbo,

no debemos ser como un ciego burro;

por ratitos hay que frenarse y pensar,

hay que saber por donde se va).  

Javier R. Cinacchi


No quiero

 

No quiero dejar un amor,

entre las oscuras paredes del olvido.

Ni tampoco dejar en suspenso,

un beso que navegue en el recuerdo,

 

persiguiéndome, por los pasillos,

y habitaciones de mi vivienda,

haciendo paredes de ladrillos,

que me quieran encerrar en la pena.

 

De no tenerla, y saber que no será mía,

aunque las estrellas y el sol se alternen,

y el canto de los grillos, sigan al de las aves,

una y otra ves, mientras tus sentimientos duermen.

 

 Tampoco quiero, perderla todavía,

quiero tenerla, al menos otro día,

¡pero no mas, no mas, amigo mía!

Sino su recuerdo, ya nunca me dejaría.

  Javier R. Cinacchi


El vendedor

 

Camina por las calles el vendedor,

tiene esperanzas y es competidor,

habla con uno, habla con otro,

desplegando su arte paso a paso.

 

Camina y camina, constante vendedor

ya te has olvidado de mirar el reloj,

al objetivo no se llega, hay presión.

Sólo le importan las ventas al coordinador.

 

Nubes grises, lluvia y frío,

pero datos, posible comprador,

avanza el fuerte luchador,

hasta que al final por fin vendió.

 

Justo se llega a la meta, o se supera,

lástima que en donde estuve no se llegó;

adiós compañeros, chau compañera

el líder de poco cerebro me echó,

a los que quedan: ¡éxitos!, ¡éxitos! vendedor.

Javier R. Cinacchi


Hay sed de amor

 

Hay sed de amor

lo observo en los ojos,

menos color

menos vida en muchos,

 

hombres, mujeres,

para algunos, vida gris.

Escucho clamores:

"¡Quiero ser feliz!"

Javier R. Cinacchi


Palabras de helado metal

 

No quiero escuchar, asimilar y retumbar,

palabras vanas de helado metal,

que resuenen buscando en donde anidar,

desaliento, enojo y pena,

me rehúso aceptarlas y dejar de pelear,

por mis sueños de lirios y rosal.

 

Tampoco me deleito en la trágica calamidad,

buscándola en los medios

 lo que muchos buscan escuchar,

no quiero mas oscuros sucesos,

los he escuchado tantas veces en la sociedad...

no me interesa su diario predicar.

 

Se que no me aceptarán, que no me amarán,

¿donde está la voz del amor?

Me deleito al escucharla fuertemente cantar,

¿donde está la voz de Esperanza?

Quiero escucharla como truenos que resuenan,

con escalofriante fortaleza.

 

Me alegro con el enamorado, y su suspirar

con los que fe tienen y quieren luchar.

Me gusta detenerme y a la gente observar

veo en muchos ojos, lo que no se deja de predicar.

Y uno a otro se lo repiten sin piedad,

me pregunto: ¿En donde terminaremos sociedad?...

Javier R. Cinacchi

 

 

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