Hace unas semanas vengo pensando en unos mandamientos de
Dios que no puedo cumplir y como son mandamientos de Dios, los quiero cumplir;
se trata de sanar a los enfermos, resucitar muertos y demás cosas semejantes.
El tema de esta meditación es la oración de fe.
Vamos a leer donde se encuentra, por ejemplo, el sanar
enfermos como método de la predicación:
Jesús manda a sus discípulos a predicar y les ordena en:
Mateo 10: 7-8 lo siguiente
Mateo 10: 7-8
El evangelio es poder de Dios; y yo quiero eso para mi vida, si tu quieres lo
mismo para ti, hoy lo puedes tener, no me cabe ninguna duda de que Dios quiere
cosas grandes para cada hijo suyo cosas acordes con lo que el es.
Recuerdo cuando empecé a ser evangelismo me ocurrió un par de veces hechos que
quedaron grabados en mi, por ejemplo como un compañero de evangelismo oraba en
medio de mitre (calle muy transitada de gente, en una plaza) o en donde fuera y
Dios obraba, específicamente recuerdo una sanidad en la plaza de avellaneda.
Ahora bien, también recuerdo cuanto miedo y dudas tuve
cuando yo hice algo parecido con una persona, o intente hacerlo, para que esta
recibiera sanidad en una pierna que la tenia muy hinchada y le dolía, ore y si
no me equivoco no paso absolutamente nada y esa persona nunca la vi por la
iglesia.
En otra ocasión fue una hermana que me pidió que ore por su salud, repitiéndose
mas o menos lo mismo. Lleno de miedo y dudas fui a la cama en donde estaba y ore
por esta hermana, y Dios no contestó.
A muchos nos ha pasado esto; Dios nos dice que todo lo que pidiéramos al Padre
en el nombre de Jesús el lo haría, pero a veces parece que nuestra oración no
es contestada o no da el efecto que debería dar. Hay un relato que quiero
compartir con tigo en el cual a dos discípulos le pasó lo mismo o peor. Y Jesús
señaló el problema. Hay muchas cosas que estorban para que la oración sea
contestada, entre ellas el pecado, la falta de perdón, el pedir para nuestros
deleites y otros asuntos a considerar. Pero un punto muy importante que en este
caso señaló Jesús es lo que vamos a ver a continuación.
Ubiquémonos en los sucesos.
Un enfermo es traído a sus discípulos y estos no
pudieron sanarlo. Leemos esto que está en:
Mateo: 17:14-18
Jesús si lo sana, y los discípulos luego de la situación acalorada que
pasaron se hicieron la misma pregunta que hoy estamos planteando ¿Por qué la
oración que hicieron, que iba a ser de testimonio del poder de Dios y de
bendición a todos no fue contestada? Jesús respondió:
Mateo 17: 19-20
Por vuestra poca fe. En hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a
Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan”
¿Cuál es el tema de esta reflexión?: La oración de fe.
Si nos extendemos un poco sobre este versículo, al final dice “galardonador
de los que le buscan” esto lo interpreto de la siguiente manera: cuando oramos
nos tenemos que acercar a Dios con fe obviamente con la certeza de que el existe
y creyendo también que el es galardonador o recompensador de los que le buscan.
Si busco a Dios en oración debo hacerlo con la certeza de que el recompensa a
aquellos que lo buscan.
En el versículo uno también dice: “certeza de lo que se espera”,
“convicción de lo que no se ve”. Definición de la fe
Jesucristo les reclamó fe a estos discípulos, y se por ejemplo, que mi oración
por esta persona que tenia mal la pierna o por esta hermana que tenía problemas
de salud y estaba en su cama esperando que ore por ella, no fue una oración de
fe, mas bien fue una oración forzada en la cual mas que tener fe tenia dudas y
temores.
Si tu quieres ver contestadas tus oraciones no dudes. Ten la convicción de que
Dios es galardonador de los que le buscan y que premiará tu fe. Luego el
mantener la fe es algo así como una lucha constante en la cual para vencer es
necesario el poder del Espíritu Santo y aquella mano que le extendió Jesús a
Pedro cuando este comenzó a dudar y a hundirse en las aguas luego de pedirle
que si el era El le permitiera caminar también por las aguas (Mt. 14:22-33).
Dios te sostiene cuando osas creer, (aunque seguro que Pedro se llevó un buen
susto cuando vio que se hundía)
Uno es presa de luchas entre la duda y la fe. Si sabes que Dios todo lo puede,
si no te fijas en la gravedad de la situación, si no en la grandeza de Dios
veras milagros de Dios. “Convicción de lo que no se ve, certeza de lo que se
espera” es lo que necesitamos
Otro relato a analizar:
Marcos 10:12 al 14
Marcos 10:20 al 26.
Fíjese, lo mismo que estamos mencionando, palabras claves: Tener fe en Dios, si
le decimos a un monte que se quite y valla a la mar sin dudar en el corazón,
eso pasará. Hay un testimonio gracioso que me contaron una vez, algo cierto que
paso: un siervo de Dios que narra de un hermano nuevito que se había cansado de
mover una montaña de tierra grande que había en un terreno, para construir una
iglesia. Y va al pastor y le menciona este versículo y le pide que ore por la
montaña con las manos levantadas para que se mueva. Bueno, el pastor no sin
vergüenza al lado de este hermano que aparentemente tenía genuina fe le ora a
la montaña de tierra que había. Resulta que al ratito empieza a escuchar un
ruido raro que se acercaba, era uno que se había enterado y venía con un
trator. Dios mueve hasta montañas literales.
En relación a los versículos. Vemos acá nuevamente el tema de creer que uno
va a recibir lo que se pide y eso vendrá. Y una condición importantísima que
menciona Jesús para recibir de El: perdonar si tenemos algo contra alguno. Esto
es muy importante: no podemos orar por milagros de Dios si a un no hemos
experimentado lo fundamental que es el perdón de pecados y el perdonar: si
nosotros no perdonamos Dios no nos perdona.
Quiero contarte unos pequeños testimonios: El sábado que se salió para hacer
evangelismo en el hospital, teniendo la palabra que te mencioné presente, les
preguntaba a las personas con las que hablaba si querían que oren por ellos,
entonces lo hacia, una oración por sanidad.Un enfermo me dijo que le dolía mucho la cabeza, que por eso se estaba
sentando. Le ore y se le fue el dolor de cabeza. Y verdaderamente me di cuenta,
pensando después, que había orado con fe y certeza, lo mismo que vamos a ser
ahora. Me dije a mi mismo: No puede ser que Dios no sane a un simple dolor de
cabeza por medio mio, no me voy a dejar de orar hasta que sepa que es sanado. En
un momento sentí que el había sido sanado. Deje de orar, le pregunté y así
había sido. Dios quiera que hoy mismo tengamos la misma fe para todo y no
dudemos ante el poder de Dios y su deseo por recompensar a quien lo busca.
Reconozco que debo tener la misma fe siempre.
Hace poco a mi padre le dijeron que el análisis le había salido mal y que
posiblemente teniaun tumor de próstata,
enfermedad muy grave, obviamente ore, el próximo análisis que se hizo le dio
bien. El dice que el primero estaba mal hecho. Yo se que Dios obra.
Hace poquito mencionamos en oración que el lavarropas no andaba, bueno, hoy está
andando mi papa dijo que una llavecita estaba floja, yo se que se presento aquí
en oración, se oro por ello, y ahora anda.
Debemos crecer en la oración de fe, cuando no dudamos en el corazón y pedimos
conforme a la voluntad de Dios, recibimos de El. Si hemos pedido conforme a su
voluntad.
Oro para que Dios nos de y ayude a tener fe en el, y podamos ver su poder y
nuestro gozo sea cumplido en el. Después ojo que para orar hay que tener la guía
de Dios no baya a ser que sin querer nos pongamos en contra de el. Dios a Pablo
le contesto en tres oportunidades “Bástate mi gracia” ya que necesitaba un
aguijón en la carne para no enorgullecerse.
Un ultimo ejemplo de una oración contestada a dos discípulos de Jesús cuando
iban a orar:
Hechos 3:1-9
Seguro que a Pedro y Juan en ese momento no les falto fe, y a donde se dirigían:
a orar. Lo que ahora vamos a ser:
Pido a Dios que podamos ser así, y que hoy sea un momento especial para ti y
para mi. Luego no hay que sentirnos mal si una oración no es contestada, hay
que seguir batallando, pidiendo rogando e intercediendo cada ves que se ora con
una fe completa sin dudar para que este no sea el motivo por el cual nuestra
oración o oraciones no sean contestadas.