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Cuatro poemas para ti:

Autor: Javier R. Cinacchi

Estos poemas han sido registrados  (por las dudas)

Amor

Andar

Avanzando

Cuatro guerreros y una niña

 

Amor

 

¿Cómo hace el siempre joven poeta

para explicar esa pequeña

palabra que siempre resuena

de mil formas en su poesía?

 

Astros titilantes a lo lejos,

esperanzas, quimeras y sueños,

nostalgia, bellos ojos,

clamores mirando al cielo.

 

¿Cómo hace? No puede,

es una palabra muy plena,

que en general duele,

es la vida y está llena

 

de universos sin fronteras,

que revolotean y sueñan,

bajo las vivas miradas,

de aquellos que los contemplan,

 

con sus ojos; sus variadas formas,

con un entrañable respeto,

a aquellos vivientes que las siguieron

en sus vidas y en sus poemas.

 

No sólo los poetas,

sino todas aquellas gentes,

que al amor aman

porque son inteligentes.

 

¿Cómo hago para escribir

de tan gran palabra?

Por respeto, sólo puedo decir

Lo que digo de ella:

 

Que la amo

y no me detendré mientras viva.

Y que mientras ella esté,

siempre, siempre, existiremos.

 


 

Andar

 

Quise ir hacia el este y fui al norte

sin quererlo, muchas veces me ocurrió,

marche hacia el sur y terminé en el oeste,

¿y como hice eso? no se bien que pasó.

 

En la vida, esperando calor, vino frío,

y estando preparado para el frío este se fue,

e inmediatamente se desató el verano

que cada vez, mas rápido ha de volver.

 

Muchas veces en lo que no quería terminé,

en general, en la mar, viento en contra;

cuando necesito buen día, llueve,

y cuando consigo trabajo, gran tormenta.

 

Recuerdo que hace tiempo poco distante

sueño que soñaba, ilusión quebrada,

es que lo contrario pasaba,

gracias a Dios, aprendí a ser fuerte.

 

Una noche, soñé, que todos mis sueños,

terminaban, en realidad, al revés.

Soñé lo malo para que pasara lo bueno,

no fue tan así, pero aprendí, maduré.

 

Del árbol de la vida, otro fruto comí,

la culpa, en parte, de mi rápido andar

y  variedad de cosas, en que me metí;

lo acepté, "el que mucho abarca poco aprieta".

 

Aunque no lo quiera, sabio dicho popular,

ahora se, que todo pasa por saber estar,

en el justo tiempo, y acertado lugar,

todo pasa, por el tiempo, saber manejar.

 

No detenernos, siempre pensar

también jugar, reír, descansar, y soñar,

no siempre hasta el final pelear,

sino también, cambiar y volver a empezar.

 

 


 

Avanzando

 

Su ropa flamea con el viento

que no puede detener su andar,

parecen llamas de fuego;

el futuro: ¿Le ha de asustar?

 

Sus pasos resuenan en la senda

son firmes y decididos.

Y aunque golpes recibió de la vida,

sigue avanzando entre los mundos

 

de su familia y, de sus compañeros,

de sus amigos y de los que no lo son,

de sus hermanas y hermanos,

cada uno viviendo su canción.

 

Y en su mundo es el rey de sus sueños,

como a mariposas los persigue por la mañana

y aunque parecieran por la tarde lejanos,

tarde o temprana los atrapará como araña.

 

Solo hay que tejer la tela

un poquito hoy, un poquito mañana

(y no desmayar si se tropieza)

cuidando que no se acabe la lana.

 

Las ganas de seguir viviendo

el fuego de querer en la vida

lograr lo que se va persiguiendo,

mientras, con persistentes pasos, se avanza.

 

... y parece que no se lo puede detener;

sabe que nada logrará con perder,

y aunque ahora su mirada está mas cabizbaja,

sabe que aún, mucho puede aprender.

 

Y cada paso es una letra en su libro,

que finalizará, con la obra de su vida.

Es a él, a quién ahora escribo,

aquel que tiene esperanza y pelea

bajo el sol y las estrellas.

 

 


Cuatro guerreros y una niña

 

¡Corre dulce niña, han llegado los guerreros!

súbete al gran caballo alado y vete lejos,

sus caballos están cansados, sus cascos oxidados,

su guerra por poco la perdieron, están atormentados.

 

La ira se refleja en sus ojos, su alma no tiene nada,

ellos son cuatro, y al mundo casi matan;

ellos son: Odio, Desconfianza, Locura y Maldad,

los cuatro hijos de Enfermedad e la tremenda Locura.

 

Dulce niña en tus ojos se refleja el amor,

es hermosa tu sonrisa, alivia el peor dolor,

hija de Esperanza y del fuerte Pasión,

grandes, que al mundo, trajeron salvación.

 

¡Corre dulce niña, han llegado los guerreros!

casi dominaron al mundo, pero feo perdieron

sus soldados por amor dejaron de pelear,

se rieron de su maldad, y los comenzaron a humillar.

Javier R. Cinacchi

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