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La oración invade lo imposible (Jack W. Hayford).

Personas adictas o atadas por hábitos destructivos.

Empresas que naufragan sobre las rocas de una crisis económica.

Matrimonios donde todo amor se ha agotado... y una sociedad que afirma que el divorcio es la solución.

Informes médicos que exclaman: - !Cancer¡

Hijos que de repente saltan a un comportamiento imprevisto.

Cuentas que sobrepasan al déficit de la chequera.

Empleos que desaparecen y un desempleo sin fin.

Esperanzas de mucho tiempo desvanecidas.

Un dolor perenne causado por un problema físico que no tiene alivio.

Frustración constante por una deficiencia personal que no puede vencer.

Embotellamientos en la carrera de la felicidad.

Tableros de noticias con papeles en blanco.

Incertidumbre acerca de lo que se va a ser.

Ya se ha probado a todos y a todos.

Futilidad.

Cara a cara con la imposibilidad; o lo que parece serlo.

Todos llegamos a esto alguna vez; unos con mas frecuencias que otros; el pensamiento positivo deja de ser un instrumento útil, con la excesion quizás de las personalidades mas interesantemente tenaces.

La fe se acaba para todos, excepto para el santo mas firme.

Y en este punto, usted esta lista para una respuesta.

Listo, porque esta desesperado.

Listo, porque a probado todo.

Listo, porque su atención esta ahora aquí.

Listo, porque en realidad no hay nada mas que pueda hacer. En este punto esta listo para orar.

¿Orar?

¿ Listo para orar?

¿Para escapar de la realidad?

¿Para volar a unas especie de adivinación?

¿Cómo un desahogo emocional que no cambia nada’

¿Cómo un tiro hacia la esperanza sin la menor idea de donde esta el blanco? No.

Listo para orar de verdad.

La oración como entrada a la realidad.

La oración como un viaje con rumbo cierto.

La oración como experiencia de una paz basada en la inteligencia.

La oración a sabiendas quedara en el blanco siempre.

Lo imposible se nos enfrenta a todos.

Crea tormenta y humea, reluce ante nosotros, acecha nuestros días, oprime nuestra mente, tuerce nuestros planes, se sitúa formidablemente ante nuestro futuro, traspasa nuestro presente, sale de nuestro pasado.

Pero hay una manera de darle frente a la imposibilidad. ¡Invádala! No con un voluble discurso acerca de grandes esperanzas.

No con la ira.

No con la resignación.

No con el control de si del estoico.

Sino con violencia.

Y la oración provee el vehículo para esta clase de violencia.

Sin batalla, no caerá ningún bastión, pero ninguna batalla se perderá si peleamos la guerra según las ordenes del capitán.

“ Velad y orad”.

“Este genero no sale sí no es con oración y ayuno”.

“ Los hombres deben siempre orar y no desmayar”.

“ Orad sin cesar”

“ Orando con toda oración” y así continua la batalla.

La oración es un acto de violencia eso es lo que es.

Es arrebatar de las garras de Satanás  la propiedad de Dios, redimidas por la sangre del hijo de Dios derramada en la cruz; tenemos que aprender bien como hacerlo.

Padre, perdóname porque mi ignorancia e dudado de tu deseo o disposición a ayudarme como amigo.

Por favor, líbrame de la trampa que el temor a puesto en mi mente, reduciendo mi fe al tamaño de mi ilimitada imaginación tocante a tu gran bondad.

Gracias por recibirme mientras comienzo mis mejores lecciones acerca dela oración con esta.

No tengo nunca que avergonzarme de pedirte nada. Amen

“¡ Buscad el reino de Dios y todas estas cosas serán añadidas!”

“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le a placido daos el reino” ( Lc. 12:31,32) .

El todavía mantiene su proposición original: “El hombre es quien manda en la tierra. Si al infierno se le permite tomar el dominio, o si la debilidad de la carne le hace perder el control, es deber del hombre clamar a mí para que yo le de el remedio.  Si el no clama a mí- si no ora- yo me he comprometido a no involucrarme. Si ora, yo me he comprometido a vencer todo lo que destruya o disminuya a mi amada criatura el hombre”.

Eso es.

La oración puede cambiar cualquier cosa. Los imposibles no existen.

Suyo es el poder.

Nuestra es la oración.

Sin El nosotros no podemos nada.

Sin nosotros El no hará nada.

La voluntad de Dios es que pidamos mi problema no es tener que resolver cual es la voluntad de El

La sinceridad es un requisito para la oración

Tenemos que aprender a dominar el obstáculo mas grande a la oración eficaz: el remordimiento; esa senzación de haber fracasado y por ende no ser apto para acercar osadamente a Dios.

¿Como manejar mis trapos sucios, cuando quiero acercarme al trono del todopoderoso?

El camino es, a primera vista, un obstaculo a la comunión con Dios. Pero si lo examinamos más de cerca, veremos que todo lo contrario es cierto,  gracias al sacrificio de Cristo.

Se necesita un equilibrio apropiado entre humildad y osadía. El pecado, comoquiera que se describa, no se puede ignorar. Tampoco se lo debe honrar, permitiendo que estorbe la oración.

Cada vez que me encuentro con circunstancias o situaciones en las que no prevalecen sus decretos benevolos o justos, yo oro.

Mi oración consiste en llamar a existencia aquello que ha sido su voluntad, pero que no puede desatarse en la tierra hasta que alguién aquí lo reclama.

Atar es hacer pacto con Dios. Yo digo: "¡Padre, lo que ha cido tu voluntad, yo lo invoco sobre la tierra!"