Daniel: Un líder con espíritu superior (Notas sacada de una publicación que lleva este nombre, de editorial Certeza, cuyo autor es Jorge Atiencia)
“Pareció bien a Darío constituir sobre el reino a ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en el un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino” Daniel 6:1-3
Esta designación es sorprendente porque Daniel no es un nativo: es un cautivo. Es como si en nuestro país el presidente anunciara que ha designado como ministro de gobierno a una persona del país que mas antagonismo tiene con el nuestro: tal el impacto del nombramiento de Daniel.
Seguramente provocó celo político de los sátrapas o gobernadores regionales: “Este extranjero va a estar por encima de nosotros...” Pero creo que Daniel también era el blanco del celo de sus propios compatriotas: “Este vendido, sirviendo a un tirano que nos oprime” ¡Que posición tan difícil! Podemos sentir algo de la presión que significa ser llamado a servir a un gobierno extranjero, cuando tratamos de meternos en los zapatos de estos personajes.
A lo mejor nosotros también estaríamos tentados a decir, frente a un caso contemporáneo: “vendido sirviendo a este tirano...”
No cualquier líder puede enfrentar una situación de esa índole. Un líder con un espíritu igual o inferior a los demás no es un líder para una situación como esta. La Biblia nos dice que Daniel, en cambio, tenía un espíritu superior.
“fue hallado en él mayor espíritu y ciencia y entendimiento (...) en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltasar”. Daniel 5:12
¿En que tipo de vidas se manifiesta el Espíritu Santo? ¿Quiénes son los que le dan espacio? ¿En que tipo de morada prefiere habitar y manifestarse el Espíritu de forma especial?
El autor en la publicación explica estos cinco puntos:
¿Qué criterio usar para promover o ascender a las personas en el liderazgo? Daniel es un ejemplo de los criterios que debieran justificar tal promoción.
Daniel muestra al menos cuatro cualidades que justifican su promoción en el liderazgo.
No se trata de presunción, porque inmediatamente busca a sus amigos y les dice: “He comprometido mi palabra; pero creo en Dios. Ahora, pongámonos a orar.” Una atrevida iniciativa de fe.
¿Por qué no actuamos nosotros así? ¿Acaso nos sentimos ciudadanos de segunda clase? Pareciera que vivimos en esa mentalidad. A veces nos oímos aconsejando: “No escribas, no te van a responder.” “Esto no puede funcionar en este país”. ¿Creemos o no en Dios? ¿Qué registro estamos dejando de nuestra lucha? Es triste, pero pareciera que nos derrotan antes de empezar.
En cierta ocasión cerraron una compañía aérea y cancelaron el vuelo en el que regresaba a casa. La compañía no me reintegró el pasaje ni los gastos de hotel que implicó dicha cancelación. Mi esposa escribió a la agencia, a la compañía, hasta que logró una respuesta. “No funciona”, le decía yo. “¿Crees o no en Dios?” me contestó ella, y reunió a sus amigos a orar. “Señor, tu eres el juez, tu sacas la cara por el desvalido. ¡Te creo o no te creo, es cierto o es mentira lo que dice tu palabra?” En la última carta que envió agregó una cita donde le advertía al gerente que un día iba a enfrentarse con el juez de toda la tierra... Y le reintegrarón el dinero. Creemos, actuamos y entonces Dios envía su Espíritu y convence. Daniel era un individuo de fe atrevida. “Dame una oportunidad, Arioc... Rey, yo tengo la respuesta.” Daniel creía y confesaba: “Tú eres el Dios de la historia, Tú nos puedes revelar los misterios”
Son varios los pasajes donde se reconoce en Daniel un espíritu superior: un espíritu mayor, extraordinario. Esto fue lo que hizo tan singular su liderazgo.
En una reunión de líderes, el presidente de una Confederación Evangélica pidió colaboración a los participantes para escribir un comunicado de prensa, ante una situación particular de violencia en el país. Trataron de preparar un documento para enviar a dos cadenas radiales. En la reunión había teólogos, profesores de la universidad, psicólogos, pastores. Los presentes elaboraron un comunicado contundente y breve, para que pudiera ser comunicado.
Cuando terminaron, el líder leyó: “Nosotros los evangélicos, identificados con la vida, protestamos por estas situaciones y pedimos que se haga justicia ...” Sin embargo, un hermano sencillo, muy atento a la lectura, preguntó: “¿Y que es lo distintivamente cristiano de este documento?” Fue como la voz de Señor, avergonzando a siervos inútiles. Ese comunicado y una declaración política hubieran sida casi iguales. No había espíritu superior al del mundo: había espíritu igual o quizás inferior.
...Así es como actúa el Espíritu en Daniel: analiza, explica, propone.
...El líder que tiene el Espíritu de Dios no es sólo analítico, no solo interpreta; es también un líder que propone, que trae soluciones.
...Daniel ejerció un liderazgo diferente, un liderazgo superior. Aun siendo cautivo, accedió a roles destacados y tuvo una participación decisiva en los asuntos de la nación. Dios acompañó a Daniel en su trayectoria, y hasta los incrédulos reconocieron que la superioridad de Daniel se debía al espíritu de Dios en él.
Pero no olvidemos que Daniel había empezado siendo fiel y disciplinado en lo cotidiano, en las cosas pequeñas: en la dieta, en el estudio, en la oración diaria. ...
Párrafos sacados de Daniel un líder con espíritu superior, Jorge Atiencia.
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