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Citas del libro- La hora que cambia al mundo – Dick  Eastman.

 

La oración es también la suprema indicación de que el hombre confía en su padre celestial. Solo mediante la oración entregamos completamente nuestro problema a Dios y le solicitamos la intervención divina.

 

La oración no es opcional. Por el contrario, es muy obligatoria . Donde hay ausencia de oración, habrá ausencia de poder. Donde hay frecuencia de oración, habrá un continuo despliegue del poder de Dios.

 

Cuando el hombre ora Dios responde.

 

No importa cual sea nuestra posición en la vida, ni cuales sean nuestras capacidades naturales, para ser usados poderosamente por Dios tenemos que entender primero un principio fundamental de poder espiritual. Lo que hagamos para el Señor, depende por entero de lo que seamos por el Señor. De igual modo, lo que somos en el Señor, depende completamente de lo que recibimos de El. Y lo que recibimos del Señor, está en proposición directa con el tiempo que pasamos a solas con El en oración.

 

 ¿Por qué colocar en primer lugar la alabanza?

 

Solamente la alabanza coloca a Dios en la posición correcta que le corresponde, desde el mismo comienzo de nuestra oración. Al alabar a Dios, declaramos su soberanía y reconocemos su naturaleza y su poder.

Algunos han enseñado que la confesión debe ir primero en la oración, por cuanto el pecado hace que la oración eficaz sea imposible. Es cierto, el pecado le quita el poder a la oración. Y la confesión es importante. Pero si no fuere porque Dios es amoroso y misericordioso, la confesión de pecados significaría muy poco, a pesar del lugar que se le diera en la oración. Es decir que primero debemos dirigir nuestra atención hacia Dios en la oración, antes de dirigirla a nosotros mismos.

 

Paul Billheimer afirma: ”Este es uno de los mas grandes valores de la alabanza: quita el centro del yo. La adoración y la alabanza demandan un cambio del centro del  yo a Dios. Uno no puede alabar a Dios sin renunciar a ocuparse de si mismo . La alabanza produce el olvido de si mismo; y este olvido es saludable”

 

Pronto descubrimos que la salud espiritual tiene sus raíces en la adoración a la divinidad. Por eso, la alabanza es muy práctica. Es práctica, por cuanto cambia nuestro enfoque. Cuando el creyente reconoce a Dios por todo lo que El es, pronto comprende que es a este Dios todopoderoso a quién presentará luego todas sus peticiones.

 

La alabanza no solo abre nuestra hora de oración para que halla en ella una manifestación de la gloria de Dios, sino que prontamente hace que Satanás salga corriendo. No puede tolerar la presencia de Dios.  

 

El silencio en la oración:

... Un día, una amiga le preguntó como pasaba ella de ordinario el día.

La señora le respondió inmediatamente: “bueno, siempre comienzo el día con un rato de oración. De hecho, oro hasta que ya no puedo mas. Luego tomo la Biblia y  la leo hasta que ya no puedo leer mas. Después luego tomo el himnario y canto hasta que ya no puedo cantar mas. Después de eso, simplemente me quedo sentada en silencio y dejo que Dios me ame”

 

Estar solos con Dios es el asunto central de la espera. La oración genuina no consiste sólo en pedir cosas; es una relación. Pedir es solo una parte de la oración y esta parte debe venir mas tarde. Las oraciones sólidas se cultivan mejor en el silencio. Mi esposa yo estuvimos muy enamorados mucho antes que las palabras pudieran expresar ese amor de manera adecuada. Era suficiente estar el uno con el otro.

 

“Algunas personas han logrado tener la belleza de la rosa de Sarón, y hay otras que también tienen la fragancia. Pasé hoy dos horas en oración, tratando de obtener esa fragancia.” Dr. Andrew Bonar

 

 

“A menudo Dios no puede oír las oraciones de nuestros labios, porque los deseos por las cosas del mundo que hay en nuestro corazón claman a El con mas fuerza y con voz mas alta que nuestros deseos por El” Endrew Murray

 

La confesión:

 

Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.(Jn. 1:9).

 

Si nuestra maldad hace que nuestra oración sea ineficaz, entonces la confesión es la solución para el problema de la culpa por el pecado  en la oración.

 

No puede haber sanidad adentro mientras no halla confesión afuera. La confesión es una condición para la limpieza.

 

La confesión comienza el proceso de purificación.

 

“El gran peligro de tener enemigos no está en lo que ellos puedan hacernos, sino en lo que nos hacemos a nosotros mimos al permitir que se desarrollen en nosotros la dureza, la amargura y la ira.” David Hubbard.

 

“Crea en mi, oh Dios un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mi. No me eche de delante de ti, y no quites de mi tu santo espíritu.”(Sal. 51:.10).

 

La oración saturada de la biblia :

 

  “Cualquier día de esto, algún alma sencilla tomara el libro de Dios, y lo leerá, y lo creerá. Los demás nos quedaremos avergonzados. Hemos adoptado la teoría conveniente de que la Biblia es un libro que ha de ser explicado; pero primero  por encima de todo ,es un libro que ha de ser creído “y después de eso , ha de ser obedecido “Leonard Ravenhill.

 

“Un poco de la palabra con un poco de oración es mortal para la vida espiritual. Mucho de la palabra con poca oración nos produce una vida enfermiza. Mucha oración con un poco de la palabra nos da más vida, pero sin constancia. Una medida plena de la palabra de Dios y de oración cada día ,nos da una vida saludable y poderosa .”Andrew Murray.

 

Charles Spurgeon expreso : “toda promesa de las escrituras es un documento escrito de Dios, que puede reclamarse ante El con está razonable petición: ”has lo que tu has dicho”. El creador no engañará a su criatura que depende de la verdad de El; y aun más, el padre celestial no quebrantara su palabra a su propio hijo.”

 

“La palabra de Dios es el fulcro (punto de apoyo ) sobre el cual se coloca la palanca de la oración, mediante la cual se mueven poderosamente las cosas. Dios se ha prometido el mismo, y ha comprometido su propósito y su promesa, con la oración. Su palabra se convierte en la base, en la inspiración de nuestra oración, y hay circunstancias en las que con la oración importuna podemos obtener una adición o una ampliación de sus promesas” E. M. Bounds .

 

Tenemos que depender diariamente del Espíritu Santo para que amplíe nuestra conciencia en todo lo referente a la oración . sigamos la sugerencia de Andrew Murray quien afirmo: “La gran lección para todo momento de oración es, ante todo, que usted se encomiende a la dirección del Espíritu Santo, y dependiendo completamente de El, le conceda el primer lugar; porque por medio de El , su oración tendrá un valor que usted no puede imaginar, y por medio de El usted también aprenderá a expresar sus deseos en el nombre de Cristo.”

 

¿Qué es la intercesión? Es el método de Dios para que sus seguidores participen de manera mas completa en la totalidad de su plan. De ningún otro modo puede el creyente llegar a participar tan plenamente en la obra de Dios, especialmente en la obra de evangelización del mundo, como en la oración intercesora.

 

 

“Las oraciones de los santos afectan directamente la proporción y el grado del poder del Espíritu Santo sobre un recién nacido en Cristo. La oración es donde todo comienza y donde todo termina.” Yohann Lee.

 

“La causa de todo paso de avance que se da en obra misionera puede hallarse directamente en la oración. La oración ha sido la preparación para todo nuevo triunfo y el secreto de todo éxito.” A. T. Pierson

 

“La Biblia dice: “He invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensanchares mi territorio, ...y me librarás del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió” (1 Cr. 4:10). Y la lista sigue.

En la Biblia no se menciona nada más de Jabes, sino que el buscó una bendición personal de Dios, y que se le concedió su petición. Tal testimonio no se registra con respecto a ninguno de los otros en la lista de quinientos. Jabes tuvo la suficiente osadía de pedirle a Dios una bendición Dios no solo honró tal petición, sino que decidió usar a Jabes como ejemplo eterno de cómo el anhela contestar nuestras sinceras peticiones.

 

En un sentido práctico, la petición no es oración del hombre que abre las puertas del cielo para que se manifieste el poder de Dios. Mas bien, es el hombre que abre la puerta de su corazón para recibir poder ya asignado por Dios.

 

“debemos pedir con la humildad de un mendigo, buscar con el esmero de un siervo, y llamar con la confianza de un amigo”.

 

Aun la petición mas sencilla, cuando se hace con fe, abre las puertas para los milagros. Dios se complace grandemente cuando acudimos ante su presencia dispuestos a hacerle aquellas peticiones que honran su nombre...

 

“Cuando damos gracias le damos gloria a Dios por lo que ha hecho a nuestro favor y cuando adoramos  o alabamos, le damos gloria a Dios por lo que el es en si mismo”

 

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil. 4:6)

 

Con frecuencia de usted gracias a Dios por adelantado, por las bendiciones que usted espera que El le conceda en el futuro. De gracias a Dios a lo menos por una bendición particular por la cual nunca antes le ha dado gracias.

 

Aquí descubriremos uno de los aspectos mas descuidados de la adoración personal: cantar a solas en la presencia de Dios. El Salmista ordenó: “Cantad alegres a Dios habitantes de toda la tierra. Servir a Jehová con alegría; venid ante su presencia son regocijo” (Sal. 100: 1-2).

 

 En muchas ocasiones, cuando mis hijas eran mas pequeñas, ellas entonaban cantos a su padre. A menudo los iban componiendo mientras cantaban. Con igual frecuencia, estaban levemente desentonadas. Sin embargo, yo siempre me deleitaba cuando ellas acudían a mí con sus cánticos especiales. Cada canto era especial a causa de la sinceridad del corazón de ellas, y por cuanto los cantantes eran objetos del afecto de su padre.

Así sucede con nuestro cántico espiritual. El cantar alabanzas al Señor produce gozo en el corazón de Dios, a causa de su intenso amor por nosotros.

 

No vacile en entonar cánticos de alabanza por las bendiciones o las victorias específicas que usted crea que Dios le dará en los días venideros.

 

En tiempos de aflicción y desánimo, se puede hallar mucho alivio espiritual pensando en las numerosas bendiciones que Dios nos dio en días pasados.

 

En  medio de sus quejas el profeta declara: “Esto recapacité en mi corazón, por lo tanto esperaré. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es su fidelidad (Lam. 3:21-23)

 

Como ya se dijo escuchar es concentrar la atención reflexivamente en Dios, en una relación de Dios. Por otra parte, la meditación es una detenida exploración de un tema espiritual en particular. Pero el escuchar, aun siendo un elemento de la oración relacionado íntimamente con los dos anteriores, es un aspecto único y distinto. Escuchar en la oración. Escuchar en la oración es absorber mentalmente las instrucciones de Dios con respecto a asuntos específicos de ese día.

 

“El saber guardar silencio, en un hombre o en una mujer, es señal de fortaleza. El ruido no es elocuencia. Hablar muy alto no implica poder. En todas las esferas de la vida, las fuerzas calladas son las que obran mas. Por tanto, si hemos de ser fuertes, tenemos que aprender a guardar silencio. Un corazón callado producirá una vida tranquila”  J. R. Miller.

 

Alan Redpath confiesa: “A veces me pregunto si nuestras devociones  no son la barrera mas grande para nuestro crecimiento espiritual, puesto que muy a menudo son unilaterales: son nuestra oración, nuestra expresión hablada, nuestro estudio Bíblico, nuestro esfuerzo. ¿Cuánto tiempo hace que usted se sentó en la presencia del Señor y estuvo consciente de que El estaba  inundando su corazón  y hablándole”

 

¿Cuál es el precio del silencio? No es otro que la entrega de uno mismo a Dios. Es cerrar nuestros ojos a lo que el mundo considera importante y oír solo el llamado del Espíritu Santo.

 

Ya la oración ha dado la vuelta completa, y nos hallamos otra vez en la alabanza. La adoración debe sellar toda oración . Comenzamos con un acto de adoración y terminamos con un acto de glorificación.

 

Cuando Jesús les dijo a sus discípulos:  “... pedir todo lo que queréis, y os será hecho”, agregó: “En esto es glorificado mi Padre” (Jn. 15: 7-8). Dios debe ser glorificado por medio de nuestra oración, y la alabanza capacita al que batalla en oración a centrarse siempre en este pensamiento.