
Creo que la india bruja, su fabuloso Ramón y un servidor, fuimos los primeros en llegar a Madrid. Esto fue el viernes. Y un
servidor de ustedes ha sido el último en marcharse. A pesar de perderme al tratar de salir de Madrid hacia Valencia y casi recorrer
media España dando vueltas, veo que soy el primero en empezar el relato de Madrid II.
La cosa ha sido muy, pero que, muy fuerte. Vayan preparándose unas tazas de antienvidia, porque la cosa ha sido realmente sonada.
Hay cantidades ingentes de fotografías <clik aquí>.
Lamentablemente, a través de las fotos no es posible sentir la corriente electrizante que fluía en cualquier sitio donde nos encontrábamos. Era una especie de endorfinas que te invadía y rodeaba. Parecía como si uno se moviera sumergido en un algo que soy totalmente incapaz de describir. Para que, al menos, os hagáis una pequeña idea os diré que el Amor, con mayúsculas, se mascaba en el aire. No sigo, que mejores teclados cantarán las glorias del Madrid II.
(Darío).
No me parecía correcto abrir yo los relatos sobre este tema. Sin embargo, como veo que el "tío Darío" ha abierto la brecha,
aprovecho y me cuelo.
Os tengo que dar mi versión: El hada-india (no la bruja), se ha ido con el saco lleno de la pócima más imposible de fabricar. Lleno de ese AMOR, como muy bien dice Darío, que no sólo sentías, si no que también te golpeaba, tal era su intensidad y fuerza. Este hada aún debe madurar mucho: Piensa que guardando el AMOR en un saco, se puede esconder para sacarlo en momentos de necesidad. Y, en cambio, se olvida de la fragilidad y los cuidados que éste necesita. No os preocupéis por el hada: Ya volverá y seguro que también os dará su versión sobre el encuentro.
Yo sólo os puedo decir que me ha crecido el corazón. / Me ha crecido de respirar ese Amor. / Me ha crecido de orgullo. / Estoy orgullosa de todos vosotros. / Presumo de Amigos, / y eso sí que es orgullo. / Y necesitaba tocaros, / no ya para sentiros, / porque todos sabéis que os siento... / Era necesidad de contacto... / no me bastaba escribir besos... / también necesitaba darlos. / Y no bendigo, porque no tengo el trasto ese de soltar agua bendita, / pero bendito sea el día que os conocí. / Gracias a las benditas casualidades de la vida... / a mi maravilloso y bendito amigo, / tuve la bendita suerte de poder tropezarme con todos vosotros. / Mil gracias a todos. / Un beso.
PD: Ramón, mi esposo, a pesar de ir virgen, creo que también ha venido salpicado de tanta lujuria amatoria.
(Inma).
Como dijo, y muy bien dicho, Isabel, de cada reunión o asamblea siempre se debe sacar algo para sentirte bien y sentir que lo que
has ido a hacer allí, ha merecido la pena.
La asamblea estuvo brillante, con una exposición exquisita por parte de mi paisana Isabel. En sus intervenciones su presencia irradiaba una enorme sensación de seguridad y confianza.
Sólo tengo palabras de agradecimiento a todos. Sabed que siempre podéis contar con un admirador incondicional, como afectado, profundamente concienciado con este problema de la ataxia y dispuesto ayudar en todo lo posible e imposible. Todos sabemos que la unión siempre nos dará la fuerza para todo. Creo que ninguno de nosotros nos aburrimos en la Asamblea, ya que siempre tuvimos la sensación de que avanzamos hacia algo... de que nuestra lucha iba muy bien encaminada a desembocar en algo positivo y casi inimaginable hasta hace poco... y esa precisamente ha sido una situación de la que nosotros carecíamos siempre en nuestras vidas.
La convivencia y comida posterior a la exposición siguió en un tono ameno y divertido. Todos expresamos nuestro cariño por todos... hablamos de nuestras cosas... reímos abiertamente entre nosotros... en definitiva, estuvimos plenamente convencidos de que todo estaba resultando positivo.
Una sugerencia: para la próxima, más tiempo. Un abrazo a todos, y besitos a las damas, de un enamorado circunstancial. Ja-ja.
(Javi).
Y sigo con mis temores haciendo estragos. No obstante, esta vez han sido menos duros que el año pasado. En aquella ocasión me lo
tomé como un último servicio a la patria atáxica. A pesar de haberlo visto con menos temor, reconozco haber ido un poco obligado
por el cargo. Y si no lo tuviera, me pensaría dos veces lo de ir a Madrid a un encuentro de atáxicos y familiares.
En un intento de querer suavizar los problemas, tal vez psicológicos, partía de mañana para evitar pasar una noche fuera. Salimos a las 6:00. Hasta Burgos iba con mi hermana. Allí pasó a conducir mi cuñado. Tuve tiempo de ver amanecer circulando en carretera, aunque la visón de los amaneceres suenen a vieja letanía a un exagricultor que lo tenía casi por costumbre. He comido tantas veces recostado en el suelo, que lo de una comida campestre me sonaría a chirigota y lo de "beatus ille", de Horacio y Fray Luis de León, a sarcasmo.
Mi hermana, apoyada por unas instrucciones dadas por María José, llevaba estudiados los planos de Madrid y localizado el lugar de la reunión. Yo no quise mirar el mapa. Pensaba buscar un taxi como medida más rápida... pero hallar un taxi sin salirse de la dichosa M30 es misión imposible. Avanzamos por Madrid... téngase en cuenta que llegábamos por el norte y el CRMF está situado en la zona sur de la ciudad. Ya empezaba a impacientarme, cuando mi hermana comenzó a reconocer los lugares de paso.
- Ves, este es el estadio del Rayo Vallecano. ¡Andamos muy cerca!.
De pronto, por los indicadores, vi que la carretera tomada como desvío sólo tenía un destino: La Casa Campo. Allá fuimos. Allí preguntamos. Acabamos más liados tras la respuestas. Pillamos un atasco de km. y km. debido un accidente de tráfico. Mi cuñado preguntó por la ventanilla a otra conductora. La dirección era buena, según ella. De repente otra vez perdidos... uno dice que a la derecha... otros que a la izquierda... y un tercero, después de cinco minutos explicando con miles de gestos indicativos con los brazos, reconoció no tener ni idea. Por fin paramos en un semáforo junto a un taxi. ¡El gozo en un pozo!: Acudía a una llamada de servicio. Por aquí... por allá... sigue un poco más... a ver dónde conduce esta carretera... creo que es por aquí... ¿seguro?... ¡para, para!.
- Anda bájate y pregunta a esa monja -le dije a mi cuñado.
- El CRMF es ese edificio cercado que hay tras esa valla con seto, a la izquierda. Avance cincuenta metros y hallara la entrada para pasar con el coche -respondió la monja.
¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!. Efectivamente. Como éramos de los primeros en llegar, aún había dentro aparcamientos libres frente a la misma puerta.
La Asamblea salió bien. Eso creo, porque no entendí nada... ni siquiera oí a Isabel que estaba a mi derecha. Debido a mis problemas auditivos, el mismo eco de la megafonía no me dejó entender. Conocía los papeles que Isabel utilizaba como apuntes... así que me dedique a mirar a las musarañas. Sí, creo que hablé al principio y al final. Espero no haber metido la pata.
Liado con el papeleo, llegué tarde a la comida. Sobremesa y sesión fotográfica. Después saludos un poco a contrareloj. Un rato con Cristina. Y a las 18:00 nos fuimos, porque mi cuñado quería salir de Madrid con la luz del día. Esta vez acertamos a la primera sin necesidad de preguntar.
¿Y ahora qué digo? ¿Que hay que repetirlo...? O ¡menos mal que hemos cumplido por un año! :-) .
(Miguel-A.).
Al rato llegó mi hermano (que está trabajando en Madrid) y nos fuimos todos juntos al hotel.
Después de equivocarnos de calle 50.000 veces, por fin llegamos. Al primero que vimos fue a Esteban que se acercó a nosotras y nos habló. Conocí a Inma y a Darío, que son aún más simpáticos y cariñosos en persona que por E-mail.
Mi madre y yo nos fuimos a comer con mi hermano a su piso. Al volver ya estaban casi todos allí: Mari, Ana, Mª José, Pepi, Javy... después llegaron Joaco, Marta, Jose, Juan Carlos, Cristina, etc.
Nos quedamos allí a cenar: Cristina y sus 2 amigas, Martita y su madre, Isabel, Inma y Ramón, mi madre y yo. También estaban Juan Carlos y su hermano. Lo pasé muy bien en tan buena compañía. Sobre las 24:00 nos fuimos a las habitaciones a dormir (no como otros que montaron allí la juerga hasta las 5:00 de la mañana, ¿ehhhhhhhh?).
El domingo fuimos a la asamblea y luego a la comida donde pude hablar un ratito con los que aun no había visto: Miguel, Alex, Javi, etc.
Fue una experiencia maravillosa y que hay que repetir pronto.
(Ana-F).
Papeamos antes que n'a. Weno, ¡qué poca variedad de comida hay p'allá!. Y... al jolgorio: a los cuatro primeros que vi fueron a
Pepe, MªJocé, Darío y Javy... una vez dentro del hotel, a Inma y a Anita, la de Vascolandia... después de la primera ascensión y
descensión vi al Tebanín, y a Ramón, el marío la india... luego vino eza Mejicana d Santa Pola (que me paese que s'a olvidao que
es de allí)... eso que así se fue incorporando toa la basca. Me preguntó más de uno que si estaba cansao del viaje. ¡Qué vaaaaaa,
joeeee! Como puee estar uno cansao después de sentir esa emosión de estar compartiendo miradas de personas que estamos muy
cerca pero a la vez tan lejitos (porque otras sí que están leeeeeeeejos, físicamente, que no del corasón).
Intenté, fallidamente, ver el Bernabeu. Es igual, tengo mi peaso Nuevo Colombino. De Madrí qué desir, que hay más coches que ganas condusir... y por deducción más tíos y tías que ganas de... ¡Eeeeeh, weno! Volvimos al hotel donde seguía llegando plebe y seguimos alegrando la vista (en t'os los sentidos) y, como se siguiera así, acabaríamos t'os colocaos, pero la verdad es que de eza sensación de alegría a cualquiera le gustaría colocarse, emborracharse o hartarse. Y había que colocar también el estomago que a ése sólo le importa una sensación. Unos jamaron (comieron, papearon) en el hotel, otros, como nosotros, buscamos papeo por las calles de Madrí (esto me suena a algo del Sabina, ¿será por lo canijo que es?). Una vez que el estómago lo permitió, nos fuimos al hotel a planchar la oreja.
Una vez que la oreja quedó como el culito de un bebé después de bañarlo, bajamos por última vez de los habita-culos, desayunamos y salimos p'a onde era la azamblea. La cantidad de semáforos en rojo que cogimos era como salir una noche con Aitana Sánchez Gijón, por ejemplo, y su guardaespalda jodiendo. Entramos en aquel clima que era de lo más agradable... y gran culpa de eso la tenían por un lado la gente allí reunida y por otro los de la mesa de delante (yo vi, MªJocé, Isabel, er Migue, Cristina y otra mujer, se les unió Alberto). Ante to'o, GRASIAS A TO'OS... weno, a ellos y a t'os esos (ej. Ana L., Juan Pino, etc.) que trabajan p'a que este sueño se acerque cada día más a una realidad. Una vez acabó, nos vimos otros muchos (weno, yo no paré de saludar gente hasta que me fui),
La peaso comilona que nos pegamos, al menos ermenda lerenda. Nos hicimos algunas fotillos. Y ya llegó p'a nosotros el amargo momento del adiós, pero que se hizo menos amargo grasias al dulzor de lo pasado.
En el coche, el no dar ninguna cabezada me resultaba raro, pero era comprensible después de lo vivio.
Abrasos desde Onuba.
(Jose).