IGF1 (Factor de crecimiento insulínico -1). Resumen de Tomás Redondo.

Introducción general:

El factor de crecimiento insulínco 1 (IGF1) es una proteína liberada por muchos tejidos corporales y de alguna forma, afecta a casi todas las células. Los principales órganos sintetizadores del IGF1 son la placenta, el corazón, el pulmón, el riñón, el hígado el páncreas, el bazo, el intestino delgado, los testículos, los ovarios, el intestino grueso, el cerebro, la médula ósea y la hipófisis. Los humanos producen aproximadamente 10 mg por día hasta alrededor de los 30 años, desde este momento, la producción decrece con la edad. El IGF1 tiene semejanzas con la insulina y desarrolla potentes efectos en el anabolismo y en el crecimiento celular. Es también importante porque interviene en el desarrollo de la diabetes y otras enfermedades crónicas.

El IGF1 es secretado primariamente por el hígado en respuesta a señales de la hormona del crecimiento (GH). Los principales tejidos diana afectados por el IGF1, en combinación con la hormona del crecimiento son los músculos, cartílagos, huesos, hígado, riñones, nervios, piel y pulmones.

El IGF1 es conocido como un "factor de desarrollo". Es capaz de ayudar a las células en su división celular y a menudo, éstas lo precisan para su activación. Coopera con el PDGF (*) para aumentar la capacidad de las células de completar la síntesis de su ADN. No solo ayuda al crecimiento de las células en la división, sino que también aumenta la especialización celular. Funciones hormonales como la actividad anabólica de la GH dependen de la producción y presencia de IGF1 para alcanzar resultados positivos.

(*) Derivado del inglés Platelet-Derived Growth Factor, o sea Factor de crecimiento derivado de las plaquetas: sustancia que estimula la proliferación de muchas estirpes celulares (células del tejido conjuntivo, o de la neuroglía).

1- El IGF1 incrementa el rendimiento físico, mental y la resistencia en individuos sanos.
2- El IGF1 comunica una señal anabólica a las células regulando la división y diferenciación celular, mientras el músculo se fortalece mientras es castigado.
3- El IGF1 promueve el crecimiento de hueso y músculo.
4- El IGF1 actúa dentro del sistema nervioso y es crítico para el crecimiento y desarrollo de las células nerviosas.
5- El IGF1 mantiene un elevado nivel de comunicación en las uniones neuromusculares, donde tiene lugar la cooperación nervio-músculo.

Hay estudios que demuestran que tras una semana de ejercicio intenso, los niveles sanguíneos de IGF1 son significativamente altos, debido tanto al desgaste muscular como a los elevados requerimientos del músculo para soportar el ejercicio.

En células maduras viejas hay una mayor necesidad de IGF1 para sacarlas de la fase de reposo hacia una fase de desarrollo en el ciclo celular. El bajo desarrollo de las células durante el proceso de envejecimiento se relaciona con altos requerimientos de IGF1 que el organismo necesita. El incremento en la comunicación celular desde el suministro de IGF1 puede frenar el envejecimiento, unas pocas células regresan a un estado de equilibrio, optimizando la actividad celular y el rendimiento de tejidos y órganos.

Como sabéis, está en marcha un ensayo clínico con esta sustancia. Está basado en unos estudios que realizó el Dr. D. Ignacio Torres Alemán en ratones. El estudio consistió en la eliminación de las células de la oliva inferior del cerebelo mediante un fármaco específico. Los ratones tratados de esta forma, manifestaban una pérdida de la coordinación, que les impedía mantenerse en una rueda giratoria. Cuando a estos animales se les trataba con IGF1 recuperaban la función motora normal.

Por otro lado, los cortes histológicos de la región de la oliva presentaban en los animales tratados con el fármaco un gran deterioro; mientras que los que fueron sometidos a la acción del IGF1 mostraban imágenes semejantes a las de los animales sanos.

Estas conclusiones nos llevan a pensar que ha existido una regeneración celular cuando los ratones han sido sometidos a un tratamiento con IGF1.

El ensayo clínico pretende comprobar la reproducción de estos efectos en los enfermos de ataxia (independientemente de la variedad).

Además de esto, existen otras observaciones que también son debidas al Dr. Torres que vienen a cuento con el ensayo: los enfermos de ataxia (independientemente del tipo) presentan en sangre niveles muy bajos de IGF1.

Como vemos, el IGF1 es una sustancia de origen natural (la producimos nosotros mismos) que se libera continuamente a lo largo de toda la vida, aunque a distinta velocidad con una gran importancia en la reactivación celular, que no sólo podría emplearse en nuestro caso, también tendría un importante papel en geriatría, lo que nos lleva a concluir que, en principio, no debiera provocar ningún efecto secundario en los pacientes, que además lo secretan en pequeñas cantidades.

Estamos ante una enfermedad de evolución muy lenta; por tanto, es de esperar que la regeneración que todos deseamos que se produzca, sea también lenta, y por tanto, los efectos, que se den no van a ser espectaculares; de ahí que el ensayo deba durar por lo menos dos años.

En estos momentos estamos a punto de presentar la documentación ante la Administración. Conforme se vayan produciendo novedades, os las iré comunicando.



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