
Se celebran estas jornadas gracias al impulso organizativo de la Federación de Ataxias de España, y tienen como objetivos fundamentales la actualización y puesta en común de aspectos patogénicos y diagnósticos, por una parte, y de aspectos terapéuticos por otra, de este grupo de procesos neurodegenerativos.
La participación de los profesores nacionales y extranjeros, que representan a los principales grupos de investigación en este campo, puede perfilar actuaciones futuras y desarrollo de proyectos concretos de investigación que ayudan a mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.
A nuestro juico son dos los retos pendientes que, de forma más significativa, tiene la ciencia médica en el campo de las
ataxias hereditarias:
1- El conocimiento en profundidad de los mecanismos patogénicos y fisiopatológicos de la enfermedad.
2- La aproximación a nuevas alternativas terapéuticas de la enfermedad que permitan ofrecer perspectivas para el futuro,
diferentes de las actuales.
En lo relativo al primer apartado, cabe señalar, a su vez, dos temas de extraordinario interés:
a- El papel del deterioro oxidativo, a lo que no parece ajeno el depósito de hierro. Estamos seguros que para un mejor abordaje de la enfermedad es preciso conocer con mayor profundidad las razones últimas de la susceptibilidad a la oxidación intracelular, como consecuencia del trastorno genético, y de la codificación anómala de la frataxina. Dicha proteína que se produce en cuantía anormalmente baja, es considerada como una típica proteína mitrocondrial, y -por tanto- interviniente en la principal función de las mitocondrias: la producción de energía.
b- El papel del deterioro de la función mitocondrial, en relación con lo anterior. Así, y debido al conocido efecto de trasporte de electrones gracias al hierro, el defecto resulta en la formación de radicales libres y -por ende- de moléculas oxidantes. La ausencia de la proteína es capaz de provocar un bloqueo de la exportación de hierro desde la mitocondría al citosol. Al faltar hierro en el citosol, la aconitasa del citosol (enzima reguladora de dicho depósito) facilita la captación de hierro que, en ausencia de la proteína puede acumularse aún más en las mitocondrias. Como ya se ha señalado, este hecho es trascendental, por cuanto el hierro, libre o fijado, es tóxico y reacciona directamente con el oxígeno para formar radicales libres, causa última de la degeneración neuronal característica de la enfermedad.
La consideración del segundo de los retos pendientes, la terapéutica, obliga a dos reflexiones:
Primera: Cuál es la experiencia de la que se dispone sobre los tratamientos con base fisiopatológica, una vez que conocemos la escasa utilidad de los fármacos colinérgicos, gabaérgicos o noradrenérgicos. Tratamiento como los quelantes (frente al acúmulo de hierro) o los antioxidantes (frente al deterioro oxidativo) no han mostrado tantas ventajas como los que se podrían suponer sobre la base del conocimiento bioquímico de la enfermedad. Con la idebenona, un análogo de la coenzima Q-10 (trasportador de electrones) sólo se ha conseguido una mejoría de la miocardipatía, pero no una mejoría en el pronóstico y evolución del cuadro neurológico.
Segunda: En este escenario, es preciso preguntarse cuales son las perspectivas que se abren. Nos referimos a los tratamientos inmunomoduladores, a la terapia génica, y a la terapia celular. En el estado actual del conocimiento, la terapia génica aún parece lejana en su potencial aplicación. Sin embargo, la terapia celular es una técnica aplicada ya disponible en algunos procesos. Por ello, es una excelente candidata a la investigación en profundidad de sus posibles consecuencias y resultados.
Estamos, pues, ante un reto apasionante que tiene unas claras connotaciones sanitarias y sociales, dada la naturaleza e historia natural de la enfermedad. Los próximos años vendrán a mostrar el progreso en el campo de las ataxias hereditarias.