GRUPO DE PERROS DE RESCATE Y SALVAMENTO DE PROTECCION CIVIL DE GETAFE
home >> los perros

Los perros

Elliot encima de los obstáculos Equilibrado, temperamental, templado, sociable, dúctil, adaptable, posesivo, y activo son las cualidades que debería poseer un perro para salvamento... Ágil, resistente, preferiblemente constituido al cuadrado, mediano (+/- 20kg), de pelo ni muy corto ni muy largo, serían las características físicas ideales... y si además es bonito, mejor. Encontrar un ejemplar que reúna las características ideales es prácticamente imposible, por lo que se debe procurar que cumpla con la mayoría de ellas, y proceder con riguroso orden y atención en su preparación para suplir aquellas deficiencias que puedan ser solucionadas mediante la experiencia y el entrenamiento.

Jorge con Nemo, cachorro de pastor alemán La elección de un perro de trabajo despliega varios interrogantes: ¿cachorro o adulto?, ¿macho ó hembra?, ¿de qué raza?, ¿de criadero o huérfano?... para casi todas éstas preguntas existen respuestas particulares, casi todas basadas en las experiencias personales de quienes la emiten. Existen numerosos test y pruebas para determinar las capacidades que un perro posee en función de su edad y periodo de maduración, y que dan unas posibilidades de acierto relativas. La experiencia nos dice, que además de las observaciones realizadas durante la realización de pruebas de selección, existe algo que sólo se llega a adquirir con el tiempo y una dilatada experiencia, y que se podría denominar “intuición” u “ojo de buen cubero”, que si bien no es una forma muy científica de definirlo, da una clara idea de a qué nos referimos.

Optar por un cachorro o un adulto, tiene en ambos casos ventajas y desventajas, ya que en el primer caso existe la posibilidad de que durante su desarrollo se aparezcan defectos de carácter o morfológicos que impidan su utilización en el trabajo, y que no fueron detectados en principio; por el contrario se contará con la ventaja de aprovechar las experiencias tempranas y el proceso de maduración para inculcar en el perro hábitos y actitudes beneficiosos para su posterior adiestramiento y especialización. Ares con su guía Castells En el caso de decidirse por un ejemplar adulto, es recomendable que no tenga más de 18 meses, y que se pueda recibir por parte de sus anteriores propietarios información sobre sus orígenes y la vida que ha llevado hasta el momento. La desventaja en éste segundo caso será los hábitos que el perro haya adquirido a lo largo de ese tiempo, y los “pseudoadiestramientos” que se deban llevar a cabo para corregir las malas costumbres; mientras que las ventajas son la posibilidad de trabajar en breve con el animal en el adiestramiento base y la especialidad, y evitar los riesgos que de la cría de un cachorro se derivan.

Decidirse por un macho o una hembra, va a ser una cuestión absolutamente subjetiva, ya que el sexo no asegura mayor o menor disposición hacia el trabajo de búsqueda. En cuanto a la raza, al igual que en el caso del sexo, no descalifica a sus representantes, atribuyendo a sus representantes mayor o menor capacidad de olfacción, o predisposición al trabajo. No obstante es cierto que dentro de determinadas razas, y más concretamente determinadas “líneas genéticas”cuyas generaciones han venido desarrollando cierta predisposición o facilidad para desempeñar tareas de utilidad, aseguran en un tanto por ciento elevado el éxito en la elección.

Yako y Nico Hay otro aspecto respecto a la elección del perro apropiado, que en la mayoría de los casos no es tenida en cuenta, y que solemos recomendar observar con atención: el carácter del perro y del guía, debiendo ser compatibles. Ambos van a formar un equipo indisoluble, que deberá ser capaz de afrontar situaciones de riesgo, en las que el entrenamiento del perro, las deducciones y decisiones que sobre su trabajo tome el guía, y la confianza del guía en su animal y su entrenamiento serán la clave del éxito.

La preparación de un perro para catástrofes se dilata al menos un año, en los que durante seis meses se le enseña obediencia y agilidad, a identificar y marcar correctamente y con precisión la presencia de una víctima, discriminación de olores y rastros residuales, y búsqueda de varias víctimas. En los siguientes meses, se le dotará de la experiencia y casuística necesaria para desempeñar su tarea con precisión y autonomía. Es en ese momento, cuando se le considera preparado para afrontar una prueba de operatividad, y comenzar a salir como perro operativo en la disciplina superada.

Por otra parte es necesario conceptuar la preparación física del perro para catástrofes, como la de un deportista; es decir, que se debe mantener una dieta adecuada al ejercicio realizado, un programa de entrenamiento físico para mantener un tono y elasticidad muscular apropiados, y vigilancia veterinaria con especial atención a las lesiones en articulaciones y tejidos blandos. Un perro bien preparado físicamente tiene como resultado menos lesiones, más rendimiento en el trabajo, y mayor confianza en sí mismo.

Con cariño y agradecimiento, para todos nuestros queridos compañeros y amigos que hoy ya no realizan ésta labor con nosotros, ya sea por jubilación o fallecimiento. Nunca los olvidaremos.

Ellos guiarán ahora en su camino a otros, para que logren hacer lo que ellos mejor sabían: Llevar vida y esperanza sin esperar nada a cambio.