El GPRS
se considera, hoy por hoy, uno de los equipos que cuenta con las mejores
instalaciones y recursos para la especialidad en España. Aulas de
formación, almacenes para material, dormitorios, perreras, vehículos
de transporte, y el primer y más extenso campo de entrenamiento creado
en nuestro país, son una buena muestra de a qué nos referimos.
Un grupo con el nivel de respuesta, y especialidades tan diversas como tiene
el GPRS,
requiere de material especializado para cada circunstancia. Esto conlleva
una importante inversión de dinero, ya que suele tratarse de material
caro, y de tiempo para su correcto mantenimiento e instrucción del
personal sobre su uso. El desgaste que sufren los materiales con los que
trabajamos, la falta de I+D
en nuestro campo para mejorar los medios con los que contamos, y la percepción
errónea que la mayoría de las personas tiene de nuestra especialidad,
como si todo se basara en tener un perro que busque, hace sumamente complicado
disponer de los medios óptimos para llevar a buen término
el trabajo.
El GPRS cuenta con los materiales necesarios para afrontar intervenciones, tanto en tiempo cálido, como invernal, sobre grandes áreas, colapso de estructuras, y deslizamientos del terreno, en cualquier lugar del mundo donde pueda ser requerida la presencia de sus equipos.
Otro aspecto importante, y no menos preocupante, es la salud de los equipos
durante las operaciones de salvamento: salud física y psicológica.
Cuando se afrontan situaciones de emergencia en lugares con grandes deficiencias
sanitarias, se hace imprescindible la presencia y asesoramiento de especialistas
en salud e higiene. El más mínimo descuido en los protocolos
de higiene personal o alimentaria, pueden llevar a todos los miembros de
una expedición a la catástrofe. Es por ello, que se instruye
a los miembros del grupo de intervención sobre rígidas normas
higiénico-sanitarias, a tener en cuenta en los desplazamientos fuera
del país. Se les instruye sobre quimioprofilaxis, higiene personal,
medidas higiénico-sanitarias del agua, normas higiénico-alimentarias,
medidas higiénico-sanitarias para la eliminación de deshechos,
vías de transmisión y síntomas de las enfermedades
más frecuentes. Dicho asesoramiento, y como máximos responsables
de la salud de las personas del grupo, son los miembros del equipo médico
que acompañan en el operativo de intervención a los guías
caninos.
Por otro lado, los guías deben ser conocedores de los cuidados que
requieren sus perros en función del escenario donde se desarrollo
el trabajo, y de las zoonosis que pueden afectarles en aquellos lugares.
No obstante, siempre cuentan con el asesoramiento de un equipo veterinario,
y se hacen acompañar en todas las salidas de, al menos, un ATV (ayudante
técnico veterinario).
Siempre que el GPRS actúa en operaciones de cierta envergadura, como suele ocuurir en intervenciones internacionales, hay que considerar que en la zona afectada la carencia de infraestructuras de primer orden (agua, alimentos, equipos electrógenos, ets.) hece necesaria la plena autonomía de los equipos durante los primeros días. Aproximadamente milquinientos kilos de material y unas 15 personas deben ser transportados a la zona de intervención: responsable de expedición, guías, auxiliares y ATV , perros, médicos y apoyo logístico.