| La mañana comenzó tomando un taxi hacia el barrio chino, que es el barrio chino porque allí vive la población china de Bangkok, en su día si fue lugar de libertinaje. Cuando se inicaron las obras del Gran Palacio los mercaderes chinos que vivían allí fueron desplazados hacia lo que hoy es el barrio chino. Más tarde, hacia 1900 esa zona comercial se transformo en lugar de fumaderos de opio y luces verdes (que eran como aquí las luces rojas). La zona después se calmó y hoy es una zona de pequeñas tiendas, talleres y almacenes. El "otro" barrio chino (el actual) se llama Pat-Pong y otro día hablaremos de él.
Al taxista le indicamos en el mapa-plano de la ciudad el lugar dónde queremos ir. El tailandés es bastante difícil, sobre todo si tenemos en cuenta que la pronunciación es distinta a cómo se leería en castellano y que usan un alfabeto distinto. En el taxi vamos viendo las calles, el abundante tráfico y procuro ir siguiendo con el plano por dónde pasamos.
Llegamos a la zona del barrio chino, podemos notar la diferencia por el alfabeto de los carteles, los cuales no entendemos, pero nos suenan a letras chinas, no tailandesas. El taxista creo que nos pregunta si queremos que nos deje allí, y cómo no tenemos idea exacta de dónde estamos le decimos que sí (parece una contradicción).
Una vez que el taxi nos deja intentamos averiguar dónde estamos mirando el plano de la ciudad. Para ello no nos sirven los letreros de las calles (no entendemos el alfabeto), por tanto nos fijamos en la forma que dibuja la calle (si es recta, larga, tiene curvas, ...) y buscamos el río y algún puente para tomarlo como punto de orientación. Tras dar unas vueltas haciendo suposiciones de que estabamos aquí o allá, y mientras comenzamos a ver las calles de la zona, encontramos un puente del río identificable en el plano: ¡ya sabemos dónde estamos!
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A continuación nos dirigimos al mercado de --------, hemos leido en una guía que es el mercado chino de la ciudad con multitud de puestos de todo tipo y está en unas callejuelas. Por el camino vamos observando las casas y las calles. Las calles son tranquilas, es una zona de almacenes y talleres y por aquí no hay turistas, la gente trabaja en las lonjas y pasan algunos vehículos. Comparando con las macro-calles repletas de tráfico esto es una zona peatonal. Los cables de tendido eléctrico y de teléfonos que cruzan las calles son una madeja completamente desordenada, no me gustaría ser el técnico de la compañía de la luz.
Vamos viendo que las tiendas y talleres se agupan por oficios, como en los burgos de la Edad Media, estándo juntos todos los talleres de coches, después los talleres de soldadura, después los almacenes de tejidos, ... Parece ser que no cierran para comer, compran la comida en alguno de los puestos que huelen horriblemente mal o la hacen en medio de la tienda, estando ésta abierta. Es curiosa la tienda de dentaduras postizas que vemos que exhibe sus artículos en el escaparate. En lugar de hacerte una prótesis a medida te venden una ya hecha que mejor se aproxima a tu boca.
Llegamos a Thanon Yaowarat, eje central de este barrio, en la que la calma de las otras calles por donde habíamos estado se rompe por el tráfico y el bullicio de gente. Por Thanon Ratchawong llegamos al mercado de la calle Sampeng, son callejuelas peatonales muy estrechas de las que salen multitud de tiendas a los lados. Son tan estrechas que tenemos la impresión de estar en una galería cerrada. Aquí tenemos multitud de artículos para comprar, para turistas y para lugareños. Damos unas cuantas vueltas y por supuesto compramos algo. Cuando pasamos cerca de los puestos de comida procuro ir rápido para no oler el aceite de coco con el que cocinan, no me gusta nada ese olor.
Finalmente ya cansados de tanta tienda y puestos diversos salimos del mercado hacia el río, para coger el autobús fluvial. Volvemos a las calles tranquilas, menos transitadas.
Estamos recorriendo el curso del río esperando encontrar el punto de atraque que hemos visto en el plano cuando vemos a dos personas jugando a las damas en un tablero dibujado en la acera. Me resulta curioso. Inmediatamente al lado está ya el embarcadero del río. En el iremos hasta la zona de hoteles al lado del río, pensamos comer en el Hotel Oriental pero no nos dejarán entrar, llevo pantalones cortos, eso no es adecuado al lugar.
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