Pensamientos, citas y frases celebres de
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Sacerdote. Fundador del Opus Dei (1902-1975)

SUFRIMIENTO

233.- Me comentabas que hay escenas de la vida de Jesús que te emocionan más: cuando se pone en contacto con hombres en carne viva..., cuando lleva la paz y la salud a los que tienen destrozados su alma y su cuerpo por el dolor...

Te entusiasmas -insistías- al verle curar la lepra, devolver la vista, sanar al paralítico de la piscina: al pobre del que nadie se acuerda. ¡Le contemplas entonces tan profundamente humano, tan a tu alcance! -Pues..., Jesús sigue siendo el de entonces.

234.- Pediste al Señor que te dejara sufrir un poco por El. Pero luego, cuando llega el padecimiento en forma tan humana, tan normal -dificultades y problemas familiares..., o esas mil pequeñeces de la vida ordinaria-, te cuesta trabajo ver a Cristo detrás de eso. -Abre con docilidad tus manos a esos clavos..., y tu dolor se convertirá en gozo.

235.- No te quejes, si sufres. Se pule la piedra que se estima, la que vale. ¿Te duele? -Déjate tallar, con agradecimiento, porque Dios te ha tomado en sus manos como un diamante... No se trabaja así un guijarro vulgar.

236.- Los que huyen cobardemente del sufrimiento, tienen materia de meditación al ver con qué entusiasmo otras almas abrazan el dolor. No son pocos los hombres y las mujeres que saben padecer cristianamente. Sigamos su ejemplo.

237.- ¿Te lamentas?... y me explicas como si tuvieras la razón: ¡un pinchazo!... ¡Otro!...

-¿Pero no te haces cargo de que es tonto sorprenderse de que haya espinas entre las rosas?

238.- Déjame que, como hasta ahora, te siga hablando en confidencia: me basta tener delante de mí un Crucifijo, para no atreverme a hablar de mis sufrimientos... Y no me importa añadir que he sufrido mucho, siempre con alegría.

239.- ¿No te comprenden?... El era la Verdad y la Luz, pero tampoco los suyos le comprendieron. -Como tantas veces te he hecho considerar, acuérdate de las palabras del Señor: "no es el discípulo más que el Maestro".

240.- Para un hijo de Dios, las contradicciones y calumnias son, como para un soldado, heridas recibidas en el campo de batalla.

241.- Te traen y te llevan... La fama, ¿qué importa?

En todo caso, no sientas vergüenza ni pena por ti, sino por ellos: por los que te maltratan.

242.- A veces no quieren entender: están como cegados... Pero, otras, eres tú el que no ha logrado hacerse comprender: ¡corrígete!

243.- No basta tener razón. Además, es necesario saber hacerla valer..., y que los otros quieran reconocerla.

Sin embargo, afirma la verdad siempre que sea necesario, sin detenerte por el "qué dirán".

244.- Si frecuentas la escuela del Maestro, no te extrañará que también tengas que bregar contra la incomprensión de tantas y de tantas personas, que podrían ayudarte muchísimo, sólo con que hicieran el menor esfuerzo por ser comprensivos.

245.- No le has maltratado físicamente... Pero le has ignorado tantas veces; le has mirado con indiferencia, como a un extraño. -¿Te parece poco?

246.- Sin pretenderlo, los que persiguen santifican... -Pero, ¡ay de estos "santificadores"!

247.- En la tierra, muchas veces pagan calumniando.

248.- Hay almas que parecen empeñadas en inventarse sufrimientos, torturándose con la imaginación.

Después, cuando llegan penas y contradicciones objetivas, no saben estar como la Santísima Virgen, al pie de la Cruz, con la mirada pendiente de su Hijo.

249.- ¡Sacrificio, sacrificio! -Es verdad que seguir a Jesucristo -lo ha dicho El- es llevar la Cruz. Pero no me gusta oír a las almas que aman al Señor hablar tanto de cruces y de renuncias: porque, cuando hay Amor, el sacrificio es gustoso -aunque cueste- y la cruz es la Santa Cruz.

-El alma que sabe amar y entregarse así, se colma de alegría y de paz.

Entonces, ¿por qué insistir en "sacrificio", como buscando consuelo, si la Cruz de Cristo -que es tu vida- te hace feliz?

250.- ¡Cuánta neurastenia e histeria se quitaría, si -con la doctrina católica se enseñase de verdad a vivir como cristianos: amando a Dios y sabiendo aceptar las contrariedades como bendición venida de su mano!

251.- No pases indiferente ante el dolor ajeno. Esa persona -un pariente, un amigo, un colega..., ése que no conoces- es tu hermano.

-Acuérdate de lo que relata el Evangelio y que tantas veces has leído con pena: ni siquiera los parientes de Jesús se fiaban de El. -Procura que la escena no se repita.

252.- Imagínate que en la tierra no existe más que Dios y tú.

-Así te será más fácil sufrir las mortificaciones, las humillaciones...

Y, finalmente, harás las cosas que Dios quiere y como El las quiere.

253.- A veces -comentaba aquel enfermo consumido de celo por las almas protesta un poco el cuerpo, se queja. Pero trato también de transformar "esos quejidos" en sonrisas, porque resultan muy eficaces.

254.- Un morbo incurable, que limitaba su acción. Y, sin embargo, me aseguraba gozoso: "la enfermedad se porta bien conmigo y cada vez la amo más; si me dieran a escoger, ¡volvería a nacer así cien veces!"

255.- Jesús llegó a la Cruz, después de prepararse durante treinta y tres años, ¡toda su Vida!

-Sus discípulos, si de veras desean imitarle, deben convertir su existencia en corredención de Amor, con la propia negación, activa y pasiva.

256.- La Cruz está presente en todo, y viene cuando uno menos se la espera.

-Pero no olvides que, ordinariamente, van parejos el comienzo de la Cruz y el comienzo de la eficacia.

257.- El Señor, Sacerdote Eterno, bendice siempre con la Cruz.

258.- «Cor Mariae perdolentis, miserere nobis!» -invoca al Corazón de Santa

María, con ánimo y decisión de unirte a su dolor, en reparación por tus pecados y por los de los hombres de todos los tiempos.

-Y pídele -para cada alma- que ese dolor suyo aumente en nosotros la aversión al pecado, y que sepamos amar, como expiación, las contrariedades físicas o morales de cada jornada.

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