Pensamientos, citas y frases celebres de
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Sacerdote. Fundador del Opus Dei (1902-1975)

DIRECCIÓN

56.- Madera de santo. -Eso dicen de algunas gentes: que tienen madera de santos. -Aparte de que los santos no han sido de madera, tener madera no basta.

Se precisa mucha obediencia al Director y mucha docilidad a la gracia. -Porque, si no se deja a la gracia de Dios y al Director que hagan su obra, jamás aparecerá la escultura, imagen de Jesús, en que se convierte el hombre santo.

Y la "madera de santo", de que venimos hablando, no pasará de ser un leño informe, sin labrar, para el fuego... ¡para un buen fuego si era buena madera!

57.- Frecuenta el trato del Espíritu Santo -el Gran Desconocido- que es quien te ha de santificar.

No olvides que eres templo de Dios. -El Paráclito está en el centro de tu alma: óyele y atiende dócilmente sus inspiraciones.

58.- No estorbes la obra del Paráclito: únete a Cristo, para purificarte, y siente, con El, los insultos, y los salivazos, y los bofetones..., y las espinas, y el peso de la cruz..., y los hierros rompiendo tu carne, y las ansias de una muerte en desamparo...

Y métete en el costado abierto de Nuestro Señor Jesús hasta hallar cobijo seguro en su llagado Corazón.

59.- Conviene que conozcas esta doctrina segura: el espíritu propio es mal consejero, mal piloto, para dirigir el alma en las borrascas y tempestades, entre los escollos de la vida interior.

Por eso es Voluntad de Dios que la dirección de la nave la lleve un Maestro, para que, con su luz y conocimiento, nos conduzca a puerto seguro.

60.- Si no levantarías sin un arquitecto una buena casa para vivir en la tierra, ¿cómo quieres levantar sin Director el alcázar de tu santificación para vivir eternamente en el cielo?

61.- Cuando un seglar se erige en maestro de moral se equivoca frecuentemente: los seglares sólo pueden ser discípulos.

62.- Director. -Lo necesitas. -Para entregarte, para darte..., obedeciendo.

-Y Director que conozca tu apostolado, que sepa lo que Dios quiere: así secundará, con eficacia, la labor del Espíritu Santo en tu alma, sin sacarte de tu sitio..., llenándote de paz, y enseñándote el modo de que tu trabajo sea fecundo.

63.- Tú -piensas- tienes mucha personalidad: tus estudios -tus trabajos de investigación, tus publicaciones-, tu posición social -tus apellidos-, tus actuaciones políticas -los cargos que ocupas-, tu patrimonio..., tu edad, ¡ya no eres un niño!...

Precisamente por todo eso necesitas más que otros un Director para tu alma.

64.- No ocultes a tu Director esas insinuaciones del enemigo. -Tu victoria, al hacer la confidencia, te da más gracia de Dios. -Y además tienes ahora, para seguir venciendo, el don de consejo y las oraciones de tu padre espiritual.

65.- ¿Por qué ese reparo de verte tú mismo y de hacerte ver por tu Director tal como en realidad eres?

Habrás ganado una gran batalla si pierdes el miedo a darte a conocer.

66.- El Sacerdote -quien sea- es siempre otro Cristo.

67.- No quiero -por sabido- dejar de recordarte otra vez que el Sacerdote es "otro Cristo". -Y que el Espíritu Santo ha dicho: "nolite tangere Christos meos" -no queráis tocar a "mis Cristos".

68.- Presbítero, etimológicamente, es tanto como anciano. -Si merece veneración la ancianidad, piensa cuánto más habrás de venerar al Sacerdote.

69.- ¡Qué poca finura de espíritu -y qué falta de respeto- supone dedicar bromas y vayas al Sacerdote -quien sea- bajo ningún pretexto!

70.- Insisto: esas bromas -burlas- al Sacerdote, con todas las circunstancias que a ti te parezcan atenuantes, son siempre, por lo menos, una ordinariez, una chabacanería.

71.- ¡Cómo hemos de admirar la pureza sacerdotal! -Es su tesoro. -Ningún tirano podrá arrancar jamás a la Iglesia esta corona.

72.- No me pongas al Sacerdote en el trance de perder su gravedad. Es virtud que, sin envaramiento, necesita tener.

¡Cómo la pedía -¡Señor, dame... ochenta años de gravedad!- aquel clérigo joven, nuestro amigo!

Pídela tú también, para el Sacerdocio entero, y habrás hecho una buena cosa.

73.- Te ha dolido -como una puñalada en el corazón- que dijeran de ti que hablaste mal de aquellos sacerdotes. -Y me alegro de tu dolor: ¡ahora sí que estoy seguro de tu buen espíritu!

74.- Amar a Dios y no venerar al Sacerdote... no es posible.

75.- Como los hijos buenos de Noé, cubre con la capa de la caridad las miserias que veas en tu padre, el Sacerdote.

76.- Si no tienes un plan de vida, nunca tendrás orden.

77.- Eso de sujetarse a un plan de vida, a un horario -me dijiste-, ¡es tan monótono! Y te contesté: hay monotonía porque falta Amor.

78.- Si no te levantas a hora fija nunca cumplirás el plan de vida.

79.- ¿Virtud sin orden? -¡Rara virtud!

80.- Cuando tengas orden se multiplicará tu tiempo, y, por tanto, podrás dar más gloria a Dios, trabajando más en su servicio.

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