ࡱ nos dirigimos al jurado para proponer la candidatura a dicho premio del ao 2001 a las mujeres saharauis de los campamentos de refugiados de Tindouf, en el 25 aniversario de su establecimiento. Basamos nuestra propuesta en el protagonismo asumido por ellas en todos los mbitos de la vida social, educativa, sanitaria, laboral y moral, hasta lograr una sociedad digna que constituye un ejemplo para todos los pueblos de frica, as como en la excepcionalidad de su papel protagonista en la sociedad, en el mbito de los pases de confesin musulmana. Los campamentos de refugiados saharauis situados hace 25 aos en el Tindouf, en medio de la estril hammada argelina, hubieran sido una realidad espantosa para sus habitantes de no haber sido por el abnegado papel asumido por las mujeres desde el mismo inicio de su construccin. Las duras condiciones climticas, con temperaturas que llegan a ser de bajo cero en invierno y de ms de cincuenta grados en verano, frecuentes y devastadoras tormentas de arena y una absoluta carencia de recursos naturales, no lograron desanimar a las mujeres saharauis que, ante la ausencia obligada de los hombres, decidieron dar una vida digna a sus hijos y a toda la sociedad refugiada en su conjunto. A nuestro juicio, sta actitud es an ms admirable si se tiene en cuenta el papel habitual de la mujer en la sociedad musulmana, y la procedencia de todas ellas, o bien del nomadismo y el pastoreo, o bien de los suburbios coloniales. En el momento del exilio, en el ao 1975, la mujer saharaui posea una bajsima formacin cultural, por no decir inexistente, con una gran mayora de analfabetas. Hoy en da, todas las nacidas o crecidas en los campamentos del Tindouf poseen un nivel de educacin equivalente al bachillerato espaol, cuando no, titulacin media o superior, hasta el punto de ser una absoluta excepcin en el panorama social africano, rabe y musulmn. Para paliar situaciones heredadas del pasado , todos los aos se realizan, en los campamentos, campaas de alfabetizacin dirigidas, en su mayora, por las propias mujeres. En sta memoria de candidatura, nos proponemos detallar, con las dificultades que conlleva la provisionalidad y la falta de medios informticos que acarrea su situacin, algunos aspectos fundamentales que creemos que ratifican plenamente lo anteriormente expuesto. Como prembulo, baste decir que la mujer saharaui ha asumido libremente un papel protagonista en su sociedad, cuando podra haber optado por quedar relegada al papel tradicional de la mujer en una sociedad de su tipo, religin y cultura. Lejos de ello, las mujeres saharauis, que son un 60% de la poblacin refugiada, han decidido cargar sobre sus hombros la responsabilidad del bienestar de sus hijos y nietos, con ms posibilidades educativas, culturales o sanitarias de las que contaban en su anterior periodo colonial. EDUCACIN Este es, sin duda, la piedra angular de la sociedad saharaui de los campamentos de refugiados, donde el 100% de los nios, sin discriminacin por sexo o raza, reciben una educacin digna y suficiente, lo que se demuestra en el alto rendimiento de todos aquellos jvenes que, al concluir su ciclo educativo en las escuelas e internados de los campamentos, acceden a becas de estudio en el extranjero. La estructura educativa comienza por jardines de infancia para todos los nios cuyos padres lo desean. Posteriormente, al cumplir los seis aos, todos los nios reciben educacin gratuita y obligatoria en escuelas situadas en sus dairas, a escasa distancia de sus hogares. Incluso los nios con problemas de minusvalas fsicas o mentales, acuden a escuelas especiales que, pese a sus escasos medios, les ofrecen una enseanza digna y los instrumentos necesarios para su integracin social. Tras el colegio, los chicos y chicas ingresan en internados, situados en los campamentos, donde concluyen el nivel educativo comparable al bachillerato espaol. Y por fin, aquellos alumnos ms destacados, obtienen becas para estudiar en el extranjero. En sta compleja estructura educativa, que no deja descubierto a ninguno de los nios y adolescentes saharauis, la mujer es absoluta protagonista. Estas son las cifras de su participacin en dicha estructura: Administracin de centros preescolares: 90% Puericultoras: 100% Maestras: 78-80% Profesoras de Enseanza Media: 80% Directoras de Escuela: 20% Administrativas: 85% Empleadas de centros escolares: 98% Supervisoras: 50% SANIDAD Pese a sus carencias materiales, obvias en un mbito de campamentos de refugiados, la sanidad de los campamentos de refugiados del Tindouf es tambin un ejemplo para otros pases africanos. Sanidad para todos, con la inestimable colaboracin de voluntarios extranjeros, la mayora espaoles, y acceso a sanidades nacionales ms avanzadas, como la propia espaola, para todas aquellas personas que necesiten intervenciones y tratamientos complejos. Tambin en ste captulo, la presencia de la mujer es importantsima, sobre todo si se las compara con otras sociedades vecinas o afines: Doctoras: 10% ATS: 37% Enfermeras: 30% Enfermeras auxiliares: 85% Empleadas de centros: 65% CULTURA El desarrollo cultural en los campamentos es tambin notable, con numerosos grupos musicales y de danza, publicaciones, radio, entretenimiento, actividades ldicas y deportivas, etc. En ste captulo, tambin ha sido fundamental, prcticamente imprescindible, la voluntad de la mujer saharaui. Su mxima expresin es la presencia, como Ministra de Cultura, de una mujer. Estas son las cifras: Trabajos de Sensibilizacin cultural: 90% Publicaciones Informativas: 65% Programas y actividades Radiofnicas: 50% Trabajos de diversin y entretenimiento: 80% Trabajadoras Unidades de Comunicacin: 20% PRODUCCIN Resulta obvio decir que en el mbito de los campamentos de refugiados, la produccin es muy baja, dada la ausencia de industria, pesca, minera u otras actividades. Slo en los ltimos aos, con la mejora del arcaico parque mvil, se empieza a desarrollar una cierta vuelta al pastoreo de los camellos, cuyos pastos se encuentran a no menos de 500 Km, en los llamados territorios liberados. Por lo dems, la escasa produccin se basa en el corte y confeccin, la artesana de tejidos, curtido y objetos de adorno, y los huertos de produccin agrcola, pequeos y escasos por obvias razones de escasez de agua. En todas estas actividades, salvo en los huertos, la mujer est abrumadoramente presente: Huertos: 38% Talleres de corte y confeccin: 80% Talleres textiles: 80% Curtido de pieles: 90% Otras artesanas: 75% ORGANIZACIN Sin embargo, y pese a las explcitas cifras ofrecidas, basamos sta candidatura en un escaln superior de la estructura social de los campamentos. Si bien resulta difcil imaginar lo que hubieran sido los campamentos sin el protagonismo de la mujer en su organizacin, es fcil visitarlos, como hacen miles de familias espaolas al ao, para comprobar lo que son: casi ciudades, de una limpieza e higiene admirables e inslitos en el norte de frica, con una dignidad enormemente mayor que las cercanas ciudades y poblaciones mauritanas, sin epidemias ni pandemias, con una seguridad ciudadana ms asombrosa an por la imposibilidad de ver un agente armado en los campamentos y, por fin, una alegra y una serenidad que se comunican a toda la sociedad desde su estamento bsico, la infancia, hasta los ancianos. Pues bien, se puede decir, se debe decir, que todo ello es gracias al esfuerzo diario e incansable de las mujeres saharauis. Algo que tambin se puede comprobar repasando las siguientes cifras que, como en otras sociedades tericamente ms avanzadas, fallan en la cspide, ya que el gobierno y el parlamento siguen en manos mayoritariamente masculinas: Empleadas de administracin en los Campamentos: 80% Administracin municipal: 95% Secretariado: 100% Responsable de comits de barrio: 100% Miembros de los comits locales: 80% Miembros de los comits regionales: 45% Parlamentarias: 11% Ministras: 1, que constituye un 4% RETRIBUCIN Todos estos puestos de trabajo en la estructura social de los campamentos de refugiados, en los que las mujeres son una gran mayora, no son retribuidos. Algo que haca an ms admirable la dedicacin y el trabajo de las mujeres, que tienen que atender su casa, con duros trabajos diarios acarreando bombonas de gas, garrafas de agua, intendencia, limpieza y cuidado de los nios, adems de llevar a cabo su trabajo especfico en la sociedad. Pero a cambio de ese trabajo social, la mujer saharaui no recibe ningn dinero ni privilegio, sino tan slo la satisfaccin de haber dignificado la vida de sus hijos, dndoles sanidad, educacin, cultura y esperanza en un futuro mejor. INFANCIA, TOLERANCIA Y CONCORDIA El papel de las madres en todo lo referente a los nios saharauis es un ejemplo de dedicacin, tolerancia y ausencia de fanatismo. Dadas las condiciones infernales de los veranos en la hammada, con frecuencia por encima de los 50 grados de temperatura, no tuvieron ninguna duda en buscar una salida para sus hijos. Y encontraron esa salida en el programa llamado Vacaciones en paz, en cuyo marco, diez mil nios saharauis, entre los ocho y los doce aos, parten cada verano hacia Espaa, Italia y otros pases, para convivir con familias de stos pases. Un trabajo de organizacin mprobo, pero cuyos resultados son comprobados y disfrutados todos los aos pro las familias receptoras de sus hijos. Las mujeres saharauis nunca se han opuesto a este programa por religin, cultura o costumbres, ni han exigido ningn trato especial para sus hijos sino, por el contrario, una completa integracin temporal. Los nios reciben as no slo consuelo, atencin mdica y alimentacin extra, sino tambin una amplitud de miras cultural, religiosa y de costumbres. Es un ejemplo ms, aunque tal vez el ms importante, de la actitud abierta y moderna de las madres saharauis. Todo su trabajo es una alternativa pacfica al conflicto que vive su pas y a la condicin de refugiados de gran parte de sus habitantes. Decir mujer saharaui es decir trabajo, dedicacin y esfuerzo. Pero es tambin decir concordia, decir tolerancia, decir paz; para sus hijos, para ellas y en definitiva, para todo su pueblo. CONCLUSIN Por todo lo expuesto, y en el 25 aniversario de los campamentos de refugiados de Tindouf, pedimos al jurado del Premio Prncipe de Asturias de la Concordia de 2001, que conceda dicho galardn a las mujeres saharauis. De ser as, dicho premio sera colectivo, y su importe econmico utilizado en elevar an ms el nivel de bienestar de sus hijos. El premio, ante la obvia imposibilidad de ser entregado fsicamente a todas las mujeres saharauis refugiadas en los campamentos, sera entregado a una representante annima de cada sector mencionado: educacin, sanidad, cultura, trabajo y organizacin, sin adscripcin poltica alguna con la representante de la Unin Nacional de Mujeres Saharauis en nombre de todas las mujeres saharauis, Mamina Sidi Abdelhadi. (asociacin o similar) __________________ a ______ de _________________ de 20___ Sello de la Asociacin y firma. Asociacin de Amigos del Pueblo Saharaui C/ Ciudadela 17, bajos 30204 Cartagena telfono: 687 35 58 59 * e-mail:  HIPERVNCULO mailto:ctporelsahara@hotmail.com ctporsahara@hotmail.com  NMPGINAS 5  PGINA 5 de  NMPGINAS 5 d1 0JjCJmH &h &h &h &h  &h  @33ʬo.]SGAjnΏQ%QQVbJC(*LuWY H#Je~uMc1-IaÞ蚮inC^ҫPU%)d-3P[Eiu0FxUK{#J4X٫D )k-@^.^뼺II k8AҜ J #ۚ Pk8c%xr 誜f!L(]^i&ֿ)e2 ,Gt@d*>ظVOZAX^llc6o$nѪFqdᔹdVMkϢQwPZT#J4),S^d0I\Cn$ a!rj]MEjl5.d ;ZD*WŽudҨ`KbXA z7UTxQO TS4 p^)G蓶S) l)|MjwQ6QD7m`HZQD!(e[,M9yY ̔ {ֲ_I#]IQR/U$},GN6*Q(qd(AP,LL`P)T%eS RJ|@ FF$4;|k6%PvMD ^U 4Mt],<7ݲzeoY!YRYQˆD0$W~3ɐ,׎0*4[9f PrR<c)Qz9QhmGуmBx{g3€!Ǜb Vj3b}w }x c[8Fy%_aM0JUM%RZdޠѨ&ZQ%4 xŔ)()ьsR̫C 2eBCu]]NЪT$b GB)|wzEr7XFr(kIj{l: &'ZJ ɴyjDf eNWO Y*d;$y;ͮ:Q"w),PK!1j na"*JhA_;Rڢuz풫B/3 cOTqP uU5PI}OK <퐄5G)8Th*@ΣsKt`eC)@QeAYs理΀Cn&4X޲>^Q:<懜'BPmxoV/kυV 62 TJ /wmG=YAj+ߨًI(ݲZ߱l77[Qš̨P 7>ȼ`Q4PtKI5bz[MHI3˲j|#e-bO&$%QnU :P?Z)JX d2QY(PF>_F_XL.{ R!b AȉznYe괰5fFZ^*vc(5dۅ`Zӯ#&e2Nag(hWۻѢ{:uBedYI,װ-MyF;fiYJLϷ'E2Z:JKXQ|3JMgPɉ)UV,#z(Il֯E82PĕSTFm<ʈS`rOj1ќ2njX %u[.%X尋0QS= !eȿ(Eg#6D(}&XIƠ4ju02Q&[XժΊ>攸("ǡTD$(X.ަN2%5.\rN,JmO[9vH,*l^.L+"Q#(2&dJIP, |@">ة,ε!AŞ(# wQ(M`;:ӡtBA⮀WZYg6ݙv\J-н[rʡ٦YQ:4^ŜdǠd#LqD^$SK,5@): dN)0K BN=%˲ND`ҳF4R&l.sɲ0d\==)M[IH(IDie4my6̘;i6;bLnFG7LU56lR׸,?W&"F$+G;8 Cn r5S5ƚZŽ {. /$n<1K&dLHL/t ɔcͣăRP/JLx$2J/'֍/Et|(}, F3zQ.flbrP.e'[0Jld D}2> ŶQ&Ug^ŒAMX|e/ 咞峜d'աD;Ϛe ĝP: bCymXdwOi 9udN; "Q>il竬emyCm5h׃򢍤#X_[nf&g$W2_ ʧ\$aGn?Q.dAAvу}ϊ0Qrbۇ_Vr##J;8vw;^r=ʃ( _w=`Q|Zd™ltA| lK[ɾ\/}KGLJr9(7['wܟZ̢%,/"dU ܹƲh Kf)/5뢂@~l20d"p˯y};˲%,;T g,<"}{P(_2Ù?tĕrC/JƵdc%,%/X_3el+=k( ίƣcoNIRGyۖ.W>-LrFʲ@ |+r}w lP.(hDqqGh PҐ(8?D,?d"<1nv/\%ov)IE(2jHwx/`iJSDdBy˓I:$g@bdlU^~tu>׾i^(_${﷖o,gG&K7ʾԛ/ ke;}GѾ-ʈ HvTL}}D}|S(uCu\ܱ[507nޗ_o}~W[/'&Y%?a.eKgh\쟞/,ͲdlR.fM'*%Qr]\0,2D&6[ldi,Kj@=%9=ZBm'}J[7Us^nxĢ &( X^eG ;㽬ÍLz~PS*-D EɺJkIYR2؟ZH蜨tn P :a {WJIeQON$쯤>%A Q7BYq7yQgɑTS*"ãuRݎj&^c-7L)3Qי1.Gh@P$T O;0 Qwl]VR,P2_@iPU > #J49D#J49D#J49D]H֩ !44Tiaahe     :mal.dot