![]() |
| TEXTO INEDITO PARA LA REVISTA SWORD DE PACO NAJERA |
| Cuando Isabel me pidió este texto de introducción,
inmediatamente eché un vistazo a mis predecesores y constaté que debía ocupar al menos
un par de folios. Como quiera que escribir en primera persona, amén de delicado, no es mi
fuerte, y que mi discurso se suele agotar en media docena de frases mal hilvanadas, el
reto que se me presentaba tenía no pocas similitudes (salvando las distancias) con esas
desiguales batallas de las que Conan sale victorioso con apenas algunos rasguños. En mi
caso me adelanto a implorar clemencia al público lector y a reservar cama en la U.V.I.
más cercana.
Y sin más preámbulos expongo, que, amante como soy de la aventura sin adjetivos, la fantasía heroica ocupa por méritos propios, un huequecito en mi corazón. Y no pocas veces, he sucumbido a la tentación de hacer manitas con ella. Entiéndase dibujar a pecho descubierto brutos, pero nobles especímenes darwinianos que han de sobrevivir en un contexto donde tomar un chato en la taberna de la esquina, conlleva más riesgo que el que los demás mortales acumulamos en media vida. Y como no, envidiar a Conan, ese aguerrido prototipo con el que el amigo Howard nos puso los dientes largos: guapo, fuerte, con una masa gris que no desmerece a sus generosos bíceps. Que saborea la vida a grandes tragos, sin la rémora del colesterol, el sobrepeso, la cirrosis, o cualquier otra contraindicación del "malvivir ". Que le parte el alma al tiranozuelo, o brujo de turno, sin pensárselo dos veces, en tanto que los demás aguantamos estoicamente a jefes, familia política, amigos plastas... sentando las bases para una futura úlcera gastroduodenal. Dejo para los expertos (y por aquí deambulan varios) el sondear en las profundidades y en los entresijos del género, y me aplico aquello de zapatero a tus zapatos. Tan sólo reseñar que como consumidor de tebeos he encontrado en Conan y aledaños, muy buenos y gratificantes momentos. Como dibujante siempre me atrajo la iconografía bárbara: sugestiva, imaginativa, impactante... y fruto de ello, han sido diversas incursiones que han dejado el siguiente botín: Diversas ilustraciones que van engrosando un abierto portafolio. Aribel, un proyecto de álbum en color, con José Miguel Pallarés al guión, y del que han quedado en la cuneta ocho páginas, de un total de cuarenta y ocho. Larj, una historia de seis páginas, con guión de Juan Carlos Cereza. El Oasis, otra historia de la misma extensión que la anterior y guión de Manuel Barrero. Todo esto constituye mi modestísima contribución a un género por el que tantos y tan buenos dibujantes han pasado. En otra vertiente más elástica, menos ortodoxa y por qué no decirlo, más gratificante, se inscribe mi parodia del mito howardiano, Gañán el bestiajo. Una aproximación caricaturesca, irreverente, cariñosa y muy personal, en la que exploto los tópicos y lugares comunes y que me sirven de comodín para dar rienda suelta a desvaríos varios, que no necesariamente han de engarzar con tramas, cronologías... En las páginas que siguen podréis conocer parte de lo anteriormente descrito, concretamente, las dos últimas historias relacionadas, el portafolio y muestras del resto. Y ya sólo me resta invitaros, rememorando aquel glorioso mayo francés, a que os desabrochéis el cerebro, tantas veces como la bragueta (o lo que corresponda). La fantasía heroica puede ser, lo es, un buen acicate. |
|