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| REVISTA SWORD
PRESENTACIÓN POR CARLOS YÁNEZ GARCIA |
| Tengo que confesarlo: por mucho que lo intento no consigo
recordar cual fue el primer trabajo de Francisco Nájera que vi. Tal vez fuese una
página de su serie humorística "Chungó", o alguna de las historietas que
realizó en compañía de José Miguel Pallarés. Sea como sea no lo recuerdo y, la
verdad, no me extraña, pues Paco no solo es un artista que ha colaborado en multitud de
fanzines y publicaciones semiprofesionales de casi todos los puntos de la geografía
nacional (siendo por ello una tarea cuando menos complicada el recordar todas sus obras
publicadas), sino que además su dominio de los estilos humorístico y realista (en los
que se desenvuelve con idéntica soltura) es capaz de desconcertar a cualquiera, hasta el
punto de que a un lector que ignorase este hecho le resultaría muy difícil imaginar, por
ejemplo, que el Francisco Najera de Gañán el Bestiajo es el mismo Francisco
Nájera del álbum "Seis Posdatas a un Tiempo".
De lo que si me acuerdo, y bastante claramente además, es de la primera vez que vi una ilustración de Conan dibujada por Paco. Se trataba de la portada del n-0 14 del fanzine Lhork y, nada más contemplarla, dos pensamientos acudieron a mi mente: el buen gusto de Eugenio Fraile, el editor de la publicación, por ofrecer aquella cubierta; y lo mucho que me gustaría poder colaborar con el artista que la había realizado. Desde entonces han pasado 6 años y como puede apreciarse, esa colaboración se ha producido, originando (junto con la de Manuel Barrero, Miguel Angel Castillo, Juan Carlos Cereza, y José Miguel Pallarés) el presente ejemplar de Sword, un número en el que se evidencia tanto la gran afición que Paco siente por el género de la Fantasía Heroica como su maestría dentro del mismo, la dedicación puesta por el artista en cada uno de los trazos surgidos de su pincel como la calidad de su resultado. Para mí, también tengo que confesarlo, el ir recibiendo periódicamente los materiales que conforman el presente ejemplar, el ver como estos se transformaban desde los primeros bocetos a las tintas definitivas, ha sido un auténtico privilegio, todo un placer... y estoy convencido de que ahora vosotros, nada más pasar esta página, comenzareis a disfrutar de la misma sensación. CARLOS YAÑEZ GARCÍA |
REVISTA SWORD POR MANUEL BARRERO |
| Francisco Nájera Ortega no puede negar lo evidente: el
medró en la historieta impelido por el amor a Carlos Giménez, ese historietista
madrileño que es maestro de maestros y que languidece olvidado por gran parte de la
afición actual.
Francisco dejaba eso claro, lo de su estilo sosía, en los ochenta, cuando dibujaba comics como "La Primera Vez", obra que acabó siendo publicada en el fanzine de Tossa de Mar, Girona, Jndispensable (en el n.0 3, fechado en mayo de 1996). Ambientada en un pueblecito de Jaén, provincia natal del autor, la corta historieta daba fe de su pasión por Giménez, por su línea, por su composición de página llena de luz, por sus personajes chatos, y por sus temas; hasta el niño protagonista se llamaba Pablito. Pero Nájera se quiso desprender pronto de esa etiqueta tan preclara, como lo demostró con sus posteriores contribuciones al fanzinismo (Califa,, Comicando, Llévate una, Aquisgrán...) y con sus creaciones de humor ficciocientifico Capo+Rob o Chungó, destinadas a la prensa infantil/juvenil editada por Ediciones B. O como lo dejaba claro en trabajos coetáneos, nuevos pasos en su estilo que se fueron fraguando en diversas historietas sueltas elaboradas a caballo de la década de los ochenta y de la de los noventa. Pondré tres ejemplos: "La Mordida", cómic de corte medieval elaborado en 1989 sobre la base de un cuento del poeta zamorano León Felipe que acabaría siendo albergado entre las páginas del fanzine granaino Margaritas y Claveles (nº 3, circa 1994); "Traición en Bedmar", otra ambientación medieval dibujada en 1991 que adaptaba un relato de Juan Eslava Galán y publicada primeramente en La Revista del C.A.T. (n.- 17, 1995); y, para acabar con este repaso, "Los hijos de la Luna", hermosa historia que discurre en el Egipto faraónico y que fue firmada por el jienense en 1992, con guión esta vez del maño José Miguel Palíarés (apareció en el fanzine Viñeta 6, nº 6, fanedición de la Asociación Juvenil Provincial de Dibujantes de Comics, Jaén, 1993). En estas últimas obras citadas, Nájera ya se iba perfilando como amante retratista de otras realidades, de otros entornos, y también como un dibujante en busca de su identidad, ansioso por subrayar el realismo en el trazo y evadirse de la línea clara gimenecina que le ahogaba el estilo y lo señalaba como creador feble. El álbum Iconomías Sumergidas (Barzelona Cómic, 1994) vino a corroborar aquella intención y a apuntar los objetivos de un autor más maduro, capaz de otras metas, luchador, deseoso de profundizar en una historieta más comprometida al tocar el humor negro y reflejar en sus viñetas la desazón producto del desamor y la desesperanza. Mas Nájera, por entonces, también comenzó a comulgar con ciertos subgéneros. Por un lado, con la ciencia-ficción, casi siempre de la mano del guionista Pallarés, convenciendo al aficionado de su valía con obras que terminarían en su mayor parte recogidas en el álbum Seis Postdatas a un Tiempo (Barzelona Comics, 1996). Por el otro lado, con la espada y brujería, con especial atención al personaje Conan, a quien ya venia dibujando desde el comienzo de la década de los años noventa (la prueba de ello fue su portada para el nº. 2 de Indispensable, elaborada en 1993. A la misma grey pertenece su creación más fresca, Gañán, parodia de Conan que asomó la nariz primeramente en la sevillana Revista del CA. T. n. 17, en 1994. Ya he escrito sobre parodias en la Fantasía Heroica en otros lugares (véase Gañán, n.0 1, 1998, What if: ; Conan el Bárbaro o Weird Tales de Lhork n." 21, ambas de 1999), pero quiero mencionar aquí algunos casos que pasé por alto entonces, como Razar el Antihéroe, bárbaro estulto que Corben dibujó para el mercado underground en 1970, anticipándose al propio Conan de Marvel; como los personajes antropomorfos ideados por Andrea Paríssi para la historieta "Fraz & Ta", publicada en el nº8 de Barzelona Com¡c; como el rijoso bárbaro Conanbés, que apareció en la fallida revista de humor Al ataque!; o como el Paconan de Cels Piñol, productos casi todos ellos destinados a lectores de baja urdimbre mental. Destaca sobre estas parodias la genial referencia de Jan en uno de sus Super López, el guerrero fílmico que responde por Tronak el Kárbaro en la brillante historieta de 1984 "La Gran Superproducción". Nájera no es Jan, desde luego, pero con Gañán se sitúa en esas medias aguas que guardan distancia con las orillas del mal gusto a la vez que con las orillas de la parodia circunstancialmente humorística pero con débito declarado a la estética de las historietas de fantasía heroica. Gañán, pues, es esa parodia inteligente, castiza pero bien dibujada, que a todos nos hubiera gustado leer hace muchísimo tiempo. Es gentil con el mito, pues Gañán en un Obélix que se despistó en Armórica y acabó en Cimmemoria, corto pero alegre, tonto pero seguro con la cheira, desafortunado pero hábil, o sea. Sus aventuras atraían por el mero hecho de su dibujo, de volúmenes enérgicos ya alejados de los esquematismos primeros del jienense y, luego, sujetaban la atención por su humor, crudo, jocoso, a veces vulgar si se me apura. Y, claro, eso era un lastre. Trabé conocimiento con el personaje en su primera aparición en aquella historieta de dos páginas titulada "Las Equivocaciones se Pagan", enganchándome desde ese primer momento y con las subsiguientes entregas publicadas en Barzelona Comic ("Pago con Intereses", "Pago en Especie"). Supe, esperanzado, de la preparación de una edición en formato comic book que iba a recoger todas las historietas de Gañán en 1995, un proyecto para Barzelona Comic que no llegó a buen puerto y que pretendía compilar los comics "Por Brujerías", "Las Equivocaciones se Pagan", "Pago en Especie", "Pago con Intereses" y "Monstruosidades". Conocí, desalentado, los rechazos de la editorial Planeta-DeAgostiní para con el personaje en 1996, seguros sus editores de que una publicación paródica basada en el humor referencial no tendría éxito (bien, esa es la definición de Fanhunter, la cual goza de éxito pese a estar infinitamente peor dibujada). Y finalmente, gocé y aplaudí la acogida que obtuvo Gañán bajo las alas de la editora almeriense D.Tebeos, que durante estos dos últimos años ha publicado bajo el sello Alakrán Comics nuevas aventuras del bárbaro zompo de una extensión de 20 páginas cada una bajo el título Gañán el Bestlajo. Me da lástima que editores, e incluso lectores, miren de soslayo la obra de Nájera por hallar en ella una parodia sin interés de un personaje algo desabrido en estos años noventa (pero, ojo con el 2000 y sucesivos...), o por ver todavía en su grafismo una estética deudora del gran Giménez. Nájera, hoy, es Nájera, autor desasido de débitos y conductor de un estilo personal y fresco. Y Gañán, hoy, es el mejor cómic humorístico de fantasía heroica que conozco. Así lo juzgo yo ahora. Espero que la historia de la Historieta lo juzgue así también en los años por venir.. Sevilla, Agosto de 1999 |
| Revista Sword
PACO NAJERA: LA ASIGNATURA PENDIENTE: Por José Miguel Pallarés |
| Habiendo trabajado juntos durante más de cinco años, tal
vez mi opinión no pudiera parecer objetiva, pero lo cierto es que, en este mundo tan
ingrato y camita como a veces es el cómic (y, sin embargo, tanto lo amamos), Paco es
una de las principales asignaturas pendientes del mundo hispano de la viñeta.
Su fascinación por artistas de la talla de Carlos Giménez y, sobre todo, Víctor de la Fuente, le llevó un día a dejarlo todo y apostar fuerte por su vocación. Quería ser dibujante de cómics, y tomó esa determinación no en la adolescencia, sino a una edad en la que sabía donde quería ir y porqué, y lo difícil que en el nada boyante panorama comiquero español iba a resultar su empreño. Mas cuando su nivel gráfico ya había logrado un acabado profesional, el cacareado "boom" marió y las revistas cayeron. Ni Zona 84, ni Cairo, ni Tótem ni... ninguna podía acoger sus trabajos. Habían desaparecido del mercado. Paco Nájera, inasequible al desaliento, prosiguió. Las influencias desaparecieron y su trazo terminó de soltarse. Su trazo es limpio; su composición de página, original; los retos gráficos, abundantes y soberbiamente resueltos; sus personajes, dinámicos y expresivos; su entintado, fluido y ágil. Ha alcanzado una plenitud que su natural modestia negará, mas para desmentirle están sus trabajos. ¡Y que trabajos! Paco Nájera es la delicia de cualquier guionista. El lustro que caminamos juntos me permite atestiguarlo: pide lo que quieras, sé exigente... su lápiz lo mejorará. JOSE MIGUEL PALLARES |
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