Cuando la obra de
carácter serio es puesta en solfa, surge la imitación burlesca, la parodia, un género
tan antiguo como la Literatura, como el Arte, y que no ha faltado en la Historieta. A este
respecto, la mayor risa se desató, por supuesto, con el advenimiento del comic-book de
superhéroes, subgénero relumbrón que lleva inherente el paradigma de lo ridiculo (en su
mayor parte), por lo chillón, lo patriotero, lo autocensurado y otras fórmulas del kischt.
Y dentro del modelo editorial del comic-bock, la Espada y Brujeria como género aparte
no iba a librarse de la quema, y más por cuanto el hilo conductor agota desde el
principio sus limites. Ya se sabe: el bárbaro fortachón es la viva imagen del expeditivo
zote sin seso, del gañán amplio de espaldas pero corto de miras, a quien se le
ridiculiza por badulaque por sus déficits sexuales para completar su oprobio.
A Conan, como representante
máximo del género de Fantasía Heroica en los comics lo hemos visto copieteado una y mil
veces (las editoriales Gold Key, DC, Atlas y otras no tardaron en sacar al mercado sus
propios "cónanes") y puesto en evidencia ya desde el principio de los tiempos,
pues fue el propio Barry Smith, su primer autor gráfico, quien parodió la figura del
cimmerio en la revista crítico-satírica National Lampoon (con la historieta titulada
"Gomorrah, the World", protagonizada par Norman the Barbarian,un bárbaro
fondón y alga procaz).
Parodia memorable del famoso bárbaro
también fue Cerebus, la publicación de Dave Sim nacida en 1977, que en sus quince
primeros números llegó hasta el plagio de viñetas previas de Conan. Otros vilipendios
de los manidos arquetipos de la Espada y Brujeria dignos de recorder pueden ser "The
Tower of Valhalla", de T. Bird, "Testiculos el tautólogo", de Jason,
"Déconan le Barbaresque" de los franceses Coucho y Pailler, "Wulkan",
de Correa (héroe conocido entre los españoles también como "Manos. Guerrero
Indómito") y algunas historietas o seriales de tono harto salaz no muy dignas de
recuerdo (el "Coñan" de Mike Ratera publicado en el fanzine Zero, "La
Espada Chalvaje de Coñan el Bárbaro" y "La Pilila Salvaje de Coñan el
Bestia", de los dibujantes Xavi y Kike, respectivamente, aparecidas en las revistas La
Judia Verde y El Cuervo, Los bárbaros de Manel Ferrer para Comix
International, Penthouse Comix y otras revistas,etc...).
Gañán, la creación de esa persona
extraordinaria, en todos los sentidos, que es el jienense Francisco Nájera Ortega, se
adscribe a la corriente jolgoriosa de la parodia del cómic de Fantasia Heroica. Ganán es
un héroe que satiriza al de Marvel pero con acento más castizo, no en vano esgrime una
cheira, es sanchopanzesco en su pábulo y su mundo está más frecuentado por la picaresca
que por la hechicería. Este peculiar bárbaro ha asomado su hueca testuz en varias
publicaciones españolas, Comiguía, El Círculo de Lhork y
Barzelona, pero es ahora cuando podremos disfrutar de un tebeo todo Gañán. Un tebeo
que está dibujado con una limpieza que recuerda a la de Giménez, a la de Uderzo, a la de
la Escuela Bruguera, pero con una personalidad muy definida que permite que comulgen en
ella la caricatura con un férreo control anatómico de los personajes, que filtra la luz
debidamente, que narra con quietud pero con golpes de efecto, que abre viñetas y escorza
y detalla y describe panorámicas vertiginosas con un estilo aseado.
En lo argumental, Gañán, supera con
creces a cualesquiera de las historietas paródicas descritas anteriormente. El humor de
Nájera es un humor básico que nunca frisa lo exclusivamente zafio, es inteligentea la
vez que tópico, trascendente a la vez que localista. Hábil. Su obra constituye un repaso
gozoso al género, un guiño al iniciado en bárbaros y, por extensión, en comics de
fantasía. Pero, ante todo, es un tebeo bien dibujado y narrado y que proporcionará una
carcajada continua a todos los amantes del cómic. |