Hace ya mucho tiempo
que yo, historiador antes que crítico, no veía aparecer en el firmamento estelar del
cómic gente tan dotada para la LITERATURA DIBUJADA, que decían los sabios porteños
argentinos allá por los 60, como los creadores de este libro.
Válgame Dios que no pretendo
venderles nada, si bien ésa es la intención de toda introducción no honrada, y éste no
es el caso, créanme.
El artista ha tomado, mejor dicho,
tomó hace tiempo, el camino más duro para pulir su arte congénito: La humildad, el
trabajo continuo, la constancia y la paciente asimilación de los mejores artistas del
género.
Lo que empezó como un
"homenaje" sin reparos a su primordial maestro, ha ido, poco a poco, del
anterior álbum a éste, transformándose en un estilo de rica expresión gráfica, de
línea sutil, elegante, más cercana al estilo valenciano - americano que al frío llamado
"línea clara" que sólo unos pocos, como Tibet por ejemplo, supieron superar.
Y para ello baste sólo centrarnos en
uno de sus trabajos incluido en este álbum: Fabricamos historia al por mayor, en
donde Nájera demuestra estar ya maduro para su paso a la clasificación más alta que un
profesional historietista pueda alcanzar.
Su maestría empieza en la primera
página y termina, con continuará, en esa apoteósica página 10, en donde el laborioso
trabajo de Pallarés es recreado con una puesta en imágenes perfecta, con diferentes
ángulos que recrean y enganchan, al mismo tiempo, al lector, preparándolo para la
espectacular viñeta final perdiéndose en la profundidad de campo de las líneas finas y
la nada.
Autor versátil, Nájera sabe
interpretar las constantes de su guionista sin problemas, al igual que, como si fuera el
mismo tono irónico de su (en mi opinión) obra maestra Gañán el bestiajo, publicado
en la revista "BarzelonaCómic" y la más humilde "ComicGuía",
personaje satírico-irónico éste, del cual es creador tanto en dibujo como guión y
diálogos.
Tal vez sea en los detalles donde
más destaca Nájera, panorámicas en donde en primer plano vemos un robot barrendero que
nos observa, como otro comparsa, que nos sonríe mientras la pareja habla y se acerca al
fondo. Son detalles que dan vida y movimiento enriqueciendo la historia que se narra. Las
expresiones de asombro, miedo y sorpresa son otro de sus atributos, al igual que las
figuras femeninas y, sobre todo, sus manos.
No puede por tanto asombrarnos que se haya atrevido a tocar un tema tan manido como el de
la Ciencia Ficción y salga vencedor.
Pallarés tampoco nos puede asombrar
después de haber seguido su trabajo con Nájera en el anterior álbum de ambos: Iconomias
Sumergidas. Es un escritor hábil que comprende el cómic y su lenguaje, es duro,
mejor dicho, es recio en su estilo cuidado, a lo Hemingway, y con seriedad a la hora de
tocar temas actuales en un futuro muy cercano, así mismo nos ofrece una cruenta crónica
social, sin caer en la gratuidad de la violencia espectacular y FALSA a la que se es tan
aficionado hoy en dia. Su mundo es el mundo de siempre, ése en donde la prepotencia
siempre está presente como clase dominadora, casi sin esperanza, del más débil al cual
sólo le queda la rebeldía, el inconformismo activo. Jamás el conformismo
autodestructivo, aunque a veces.....
Compenetrado con Nájera logran en
este álbum un ejemplo de lo que debería ser el cómic actual: serio,culto y, al mismo
tiempo, ENTRETENIDO, tocando temas de actualidad de cualquier índole, y lo que es mejor,
tomando partido, claramente, defendiendo posturas y ofreciendo, incluso soluciones: Hay
que evitar que nos suman en una felicidad ficticia, viviendo fuera de la esclavitud.
Los diálogos no son, nunca,
farragosos, sino justos acompañantes de lo que estamos viendo, con encadenados perfectos
a base de bocadillos o simples líneas conductivas.
Por ello, por todo esto, debo
advertir al lector la necesidad de acercarse a este álbum con la intención de meditar lo
que se nos narra, y sacarle, de este modo, mayor jugo al acabado de los artistas, que se
han atrevido a tomar el más de duro de los caminos, el camino de los clásicos, duro,
impopular, al margen de imposiciones y modas. Es un trabajo de ingenio y cariño, que
anuncian unas posibilidades sin término, de las que, a no dudar, ya quedan muestras en
este álbum.
Sólo falta saber interpretarlas,
degustarlas y comprender que se está frente a un trabajo fuera de lo vulgar, digno de la
mayor de las suertes. ¡Che, collons! |