Blupeados de la secta Hare Krishna

Maltratos


Los mazos del guru


En una clase en Vrindâvan (India) en 1992, Harikesa Swami Visnupada contó su versión de cómo fue en realidad el pasatiempo de cuando Prabhupada lo echó de Vrindâvana, a principios de los años setenta. En la biografía de Satsvarûpa Maharja aprendimos que Prabhupada veía que su discípulo tenía mucho talento como predicador y era un desperdicio tenerlo como sirviente personal, un puesto que cualquier devoto no predicador podría haber cubierto. Fue un asunto muy enloquecedor, primero Prabhupada le decía que quería que se fuera a predicar, que no necesitaba a un predicador como secretario personal. Pero Srila Visnupada contó que Prabhupada lo insultó un montón de veces y lo echó. Srila Visnupada pasó la noche casi sin dormir, llorando desesperado. Cuando al amanecer decidió seguir la orden del su maestro espiritual, fue a comunicárselo.
--Prabhupada, por fin entiendo por qué usted quiere que me vaya de Vrindavan. Está bien, me voy.
--Desde que te conocí siempre supe que me ibas a traicionar y abandonar. No fuiste capaz de soportar la prueba del maestro espiritual. Vete, mal discípulo.
--¡No, Prabhupada, yo no me quería ir! Pensé que esa era la mejor manera de...
--¿"Pensaste"? ¡ESE es el problema! ¡Tú piensas!


La crueldad de Prabhupâda

Harikesa Swami Visnupada lo contó así, no sé si esta historia era verdad o si fue sólo su manera de vengarse de Prabhupada, haciéndolo quedar como un déspota cruel y enfermo. Pero a mí me ayudó muchísimo en ese momento, porque comprendí que mi guru era lo mismo que Prabhupâda. Si Prabhupâda es un devoto puro de Krishna (un detalle que --según mi opinión-- estaba demostradísimo), y si mi guru era igual de psicótico y cruel que Prabhupada, entonces mi guru también era un devoto puro.


Mi guru era devoto puro...

En esa época yo sostenía que el guru es un devoto puro. O incluso si el guru no era devoto puro, pero era puro de intención, tenía poderes especiales que le daba Krishna situado en su corazón. La prueba estaba en cómo cuando te macea te adivina todos los dobleces de tu personalidad.


El perro del guru

Mi guru nos maltrataba a todos los que pertenecíamos al templo. En ese momento me parecía normal. Si él -como me habían dicho- tenía contacto con Paramatma en el corazón, él sabía lo que era bueno para mí. Cuando me insultaba yo sentía cómo me purificaba el ego falso.

Había veces en que me gritaba por diez o quince minutos seguidos. Por supuesto que en ese momento me parecía más tiempo, pero yo calculo que sería algo así como un cuarto de hora, diciendo todo lo que se le venía a la cabeza para herirme en lo más íntimo, en lo poquísimo de dignidad que me quedaba. Él me insultaba y me gritaba que me fuera. Yo no sabía si realmente irme o quedarme. Si me acercaba a la puerta me seguía a gritos. Y si me quedaba me seguía insultando y echándome, ordenándome que me fuera. Si me iba, me decía que lo había traicionado:
--Al maestro espiritual hay que acompañarlo como un perro. Cuando uno echa a un perro el perro vuelve una y otra vez. Aunque lo patees vuelve. No tiene orgullo propio. Así debe ser un verdadero discípulo, uno que ama a su maestro espiritual. Pero tú ni siquiera eres como un perro.
Entonces si la próxima vez trataba de seguirlo a la distancia, él se daba vuelta y desesperado, casi con lágrimas en los ojos, me espetaba:
--¿Es que no entiendes lo que te digo? ¡Vete! Déjame solo, solo, ¡solo! ¿Puedes entender lo que te digo? Déjame tranquilo, sin tener que verte la cara aunque sea por un momento.
Una vez yo estaba alabando a un amigo mío, devoto mayor, delante de otros devotos neófitos, diciendo lo mucho que nuestro maestro espiritual lo había maceado, 
--Entre todos los hermanos espirituales, nadie ha sido tan maceado como él.
--Bueno --reconoció este devoto--: a ti también te maceó muchísimas veces, quizá más que a mí. ¡Y bien bravo...!


Los melindres del maestro espiritual

Yo era terrible cocinando. O sea, cocinaba bien para la comunidad, pero no podía cocinar las delicadísimas preparaciones que le hacíamos a nuestro amo espiritual. O podía hacerlas pero no me daba el tiempo. Hasta le pelábamos un par de racimos de uvas. ¡Había que pelar y quitar las semillas a cada uva, una por una! 
Cuando mi guru me decía que ayunaba porque yo no era capaz de cocinarle bien, yo sentía una genuina desesperación: "¡Me voy a ir al infierno: estoy haciendo pasar hambre al maestro espiritual!". Un amigo que ya había sido su sirviente personal, para aliviarme, me contó que le había pasado de entrar sorpresivamente a la casa del maestro espiritual y lo sorprendió comiendo el maha-prasada de la Deidad (unos bocaditos dulces) que él iba acumulando en un pote que escondía en su ropero.
Más tarde me enteré --por medio de mis compañeros devotos-- de que él se reía y consideraba su relación conmigo como una anécdota divertida. Pero a mí se me estaba viniendo el mundo abajo.


No hay que ser malpensado con el devoto puro

Yo no entendía cuando veía sus kaupinas (ropa interior) lavadas por él mismo, pensaba que era por humildad. Mi maestro espiritual no era como otros maestros espirituales que dan sus kaupinas a sus sirvientes para que se las laven. Pero sí entendí cuando encontré su pantalón piyama (un jogging) lavado sólo en la entrepierna: mi  maestro espiritual tenía poluciones nocturnas. Me pareció absolutamente contradictorio así que no quise ni pensarlo. ¿Significaba esto que mi guru soñaba con sexo? No sé cómo me las ingenié para dejar de pensar también en eso.

Cuando se encerraba con una devota en su casa ni por asomo se nos ocurría pensar que podía estar teniendo relaciones sexuales (que era lo que sucedía, años más tarde se destapó la olla). Prabhupada enseñaba este tipo de inocencia: "Si ves a Nityânanda Prabhu (una encarnación de Krishna) saliendo de un negocio de licor, debes pensar que fue allí a predicar. Nunca pensar que él era un alcohólico". Y esta enseñanza había que extenderla hacia el guru.


Los puros deseos del devoto puro

Un devoto chino-costarricense, Yadu Dâsa, discípulo de Srîla Âchâryadeva, vivió varios años en la granja Hare Krishna en Gainsville (Florida). Al atardecer miles de sapos cantaban en las lagunas cercanas. A su maestro espiritual le molestaban los sapos, así que ordenó: --Saquen todos los sapos de las lagunas.
Yadu tenía un compañero a quien le decía "su compañero ninja". Era un devoto mexicano, alto, robusto, inmenso y de voz contradictoriamente agudísima (quebrada por tanto vender revistas en los buses del DF). Creo que se llamaba Maharathi. Con este devoto se metieron en todas las lagunas y empezaron a meter sapos en sendas bolsas. Uno por uno. Tardaron varias semanas en terminar la tarea, que "purificó sus mentes y sus corazones de la atracción material", como decía el pobre Yadu. Ellos cumplían con ese deber con amor, con el placer de saber que estaban satisfaciendo el deseo puro del Amo espiritual.


Si voy, es porque voy. Si no voy, es porque no voy

Yo estaba en Italia con mi maestro espiritual, colectando dinero para cumplir mi sueño: irme a vivir dos años a Vrindâvan, en el norte de la India, a estudiar filosofía védica y sánscrito. Pero los devotos de Costa Rica le comunicaron que en el templo
había problemas, que había decaído mucho el ánimo de todos los devotos. Mi presencia ayudaría a levantarla, ya que generalmente era yo quien hacía los kîrtanas (cantos en congregación) y sacaba a los devotos a hacer harinâm (el canto y baile por las calles). Entonces mi guru me dijo que yo no iría a Vrindavan sino que volvería inmediatamente a Centroamérica. Yo acepté inmediatamente, de buena voluntad. 
Pero al día siguiente, después de meditar un poco, entendí la importancia que tenía para mí el obedecer la orden del maestro, que esa tapasya (austeridad) sería muy buena para mi avance espiritual, más aun que ir a la tierra sagrada de Vrindâvan (lo cual es la meta de todo devoto). En un momento en que estaba en la habitación de mi guru le dije:
--Está bien, Srila Gurudeva, tiene razón en que me vaya a Costa Rica: quizá no estoy listo para vivir en Vrindâvan.
Él en ese momento sonrió de una manera muy dulce y me agradeció mi comprensión. Yo pensé que por fin estaba comprendiendo un poco los deseos de mi guru. Pero otro día, cuando me estaba maceando no me acuerdo por qué, me dijo:
--Realmente tú no aceptaste la orden del maestro espiritual, sino que viste tu conveniencia: "Quizá no estoy espiritualmente listo para vivir en Vrindâvan".


El matrimonio: malo para el hombre, bueno para la mujer

En la primera época de ISKCON el matrimonio estaba bien visto. Se suponía que todos los devotos tenían que casarse, y que Prabhupada les eligiera a cada uno su mujer. Pero eso cambió cuando Prabhupada se cansó de los crecientes problemas conyugales de sus discípulos. En 1972 escribió: "Estoy tan disgustado con este repugnante asunto del matrimonio, porque cada día recibo una carta con alguna queja de un esposo o una esposa [...] Por eso no voy a permitir más matrimonios". Cuando Prabhupada dejó de ocuparse de los casamientos, los presidentes de templo asumieron la responsabilidad de "arreglarlos". Esto significó una transformacion fundamental del valor y el significado del matrimonio dentro de ISKCON. Desde ese momento pasó a representar un signo de debilidad espiritual, una concesión hecha para aquellos demasiado débiles para controlar su deseo sexual. Esta visión se aplicaba de manera diferente en los hombres que en las mujeres. El ideal para el hombre era mantener una vida de renuncia, evitando lo más posible el matrimonio. En cambio la realizacion espiritual y material para la mujer estaba definida en términos de matrimonio y vida de familia, bajo la tutela de su marido. Las mujeres pasaron a ser una amenaza para el avance espiritual de los hombres.


La familia, ese pozo oscuro

A pesar de la denigración del matrimonio y la vida familiar y la correspondiente pérdida de estatus otorgada a los devotos casados, la mayoría de los devotos finalmente se casan. Pero a pesar de la rápida expansión, la actitud anti-grihastha cambió muy poco. Como dice el Srîmad-Bhâgavatam, desde el punto de vista espiritual la vida de casado sigue siendo un "pozo oscuro". Muchos padres que han aceptado las ideas de los lideres acerca de la familia tratan de contrarrestar su estatus bajo poniendo su compromiso con ISKCON por encima de sus obligaciones familiares. Esto representa un grave problema. Un gurukuli cuenta:
"Yo recuerdo haber visto que, desde el punto de vista interno, mi madre estaba como partida en dos. Yo sabia, podia ver claramente que ella deseaba ser madre otra vez, cosiéndonos la ropa, preparándonos la comida, ayudándonos en las tareas del gurukula [la escuela Hare Krishna], y al mismo tiempo tratando lo mas posible de complacer al guru y a la comunidad mostrando su desapego por la familia."


Cómo tener un hijo devoto

Antes de los años ochenta, los niños nacidos dentro de ISKCON eran considerados como espiritualmente puros. Prabhupada había explicado que si tenías relaciones sexuales después de haber recitado el mantra Hare Krishna durante cinco horas, el niño sería devoto. Después de todo las Escrituras védicas nos explicaban que esas almas habian progresado en vidas pasadas hasta llegar a ganar el buen karma (sukriti) suficiente para obtener un nacimiento dentro de una familia de devotos. Pero a lo largo de esa década, los líderes empezaron a quejarse de que los chicos se estaban volviendo karmîs [no devotos, paganos]. Por lo tanto el gurukula había fallado en su misión de producir niños espiritualmente avanzados.
"Yo pensaba que mi madre me mandaba al gurukula para no tener que preocuparse por mí. Hace relativamente muy poco tiempo logró contarme que en realidad los líderes del templo la convencieron de que tenía que mandarme al gurukula para poder seguir haciendo sankîrtan, que esto es lo que la iba a salvar a ella y a su familia del infierno."


Las escuelas Hare Krishna

Las escuelas Hare Krishna sirven a los intereses de los padres y del movimiento, y no para las necesidades académicas y espirituales de los niños. Generalmente los maestros no son seleccionados en base a su capacidad para amar y enseñar a los niños, sino en la incapacidad para hacer sankîrtana [vender libros en las calles]. Así como el éxito en el sankîrtana trae un gran reconocimiento individual dentro de la comunidad, el trabajo con niños trae pérdida de estatus e invisibilidad.

Cuando yo tenía cinco años fui enviado al gurukula de Dallas. Allí me maltrataban y me pegaban continuamente. En una visita que mi padre me hizo durante el festival de Ratha-yâtrâ descubrió que yo tenía el cuerpo lleno de moretones. Despues de mucha discusión con las autoridades del templo se dio cuenta de que él solo no iba a cambiar toda una politica de pegarles diariamente a los niños. Entonces me sacó del gurukula en contra de la orden de las autoridades del templo, a quienes solamente les interesaba la capacidad de mi padre para hacer dinero vendiendo libros para ellos. Extremadamente desilusionado, estuvo a punto de abandonar ISKCON.

Al escuchar que Prabhupada iba a ir a Los Angeles fuimos allí. Cuando Prabhupada me vio preguntó por qué yo no estaba en el gurukula. Yo me puse a llorar. Entonces mi padre le explicó que me había sacado debido a los golpes que me daban. Prabhupâda le dijo que yo pertenecía a la 'escuela del maestro espiritual' [traducción literal de la palabra sánscrita gurukula] y que si mi papá tenia algún problema con el tratamiento que me daban tenía que "trabajar para resolverlo", no sacarme de la escuela. O sea que Prabhupada no hizo nada por resolver la situación. En vez de verlo él mismo o enviar a alguno de sus discípulos líderes para resolver los problemas, envió a mi padre, que nunca había tenido ningún poder político. Por supuesto que cuando mi padre volvió a Dallas nadie lo escuchó. Si aparecía algun problema en un templo, Prabhupada estaba ansioso por ir personalmente o enviaba a alguien efectivo a resolverlo, pero como se trataba de los niños él envió a mi padre, que para lo único que era efectivo era para hacer que los karmis [los no devotos] le dieran dinero. 

En fin, yo responsabilizo al "inocente" Prabhupada por los males que cometieron sus discípulos, que confiaron en que el "metodo de purificación" funcionaría.


Nueva Vrindâvan (Virginia Occidental, EE.UU.):


Yo creía que Nueva Vrindâvan era muy buena, pero los devotos que salían de ahí contaban historias extrañas. Ya desde 1974 [en plena época de Prabhupâda] había rumores de abuso contra niños. En ese año un niño de 19 meses murió en la comunidad por golpes en el abdomen. La posición de la mujer allí era muy baja, quizá la más baja en todo ISKCON. Las mujeres que se iban de los grupos de sánkîrtan contaban historias de abuso físico y sexual, y a pesar de las resoluciones del GBC en 1978 seguían teniendo relaciones sexuales con sus líderes de sánkîrtan. La mujer era considerada una propiedad del hombre, y Kîrtanânanda creía que los hombres estaban justificados al golpear a sus esposas si era necesario, como parte del entrenamiento para la mujer. Más tarde él explicaría esta misma idea ante la TV nacional. En esa comunidad tan aislada las ideas más extrañas eran la cosa más común. Cada devoto estaba absorto en la única meta de hacer del Palacio de Oro un éxito. Mi entusiasmo por el palacio me impedía ver la posibilidad de que Kîrtanânanda estuviera dirigiendo la zona más corrupta de ISKCON. (El mono en el palo, pág. 59)


Armas y gángsters

Algunos devotos realmente llevaban drogas y armas en sus bolsas de japa. La venta de drogas y la fascinación por las armas era desenfrenada en ciertos círculos de ISKCON y en el resto del movimiento. Es algo sorprendente porque los devotos se presentan como personas no violentas. Yo había visitado el templo de Berkeley pero sólo había sentido vagamente la oscuridad que el periodismo de investigación luego sacaría a la luz. El guru Hamsadutta y su banda de gángsters alemanes dirigían el templo como Roma en sus últimos días. Todas las chicas que iban al aeropuerto a vender libros tenían que dormir con los líderes, incluido el guru. La importación ilegal de autos alemanes, el uso de drogas, la compra de armas y el rock and roll eran los puntales de la vida en el templo. (pág. 68)

Otros templos tenían armas, algunos incluso las almacenaban, pero generalmente las armas eran todas legales. Las leyes de tenencia de armas en EE.UU. permite que cualquier grupo posea sus propias armas al estilo militar. Incluso algunos devotos de Nueva Vrindâvan y Berkeley terminaron siendo vendedores de armas con licencia nacional. (pág. 82)


Desprogramación

--¡No me beses, que me vas a contaminar! --le espetó Jordi Belil a su madre karmi (pagana, 'que realiza actividades [materiales]') la primera vez que se la encontró después de hacerse Hare Krishna.
Antes de su experiencia sectaria, Jordi había tenido siempre una buena relación con sus padres, hermanos y amigos; durante su experiencia sectaria los repudió absolutamente a todos. Luego de escapar de la secta volvió a recuperar estas relaciones.

"Sin yo no hubiera sido desprogramado jamás hubiese salido de los Hare Krishna. Ya afuera, con todo a mi favor, tardé más de un año en volver a ser una persona normal y corriente. La experiencia sectaria me produjo un cambio total de actitudes. El haber estado dos años con la percepción bloqueada quizá me ha obligado a revitalizarme, a ser más perceptivo y disfrutar más de lo cotidiano. La herencia de mi paso por la secta es haber aprendido inglés, ser más moderado, o menos extremista, ser más diplomático y cínico en el trato con la gente y haber archivado la poca o mucha timidez que todos tenemos."


Recaudación

--En la maratón de Navidad de 1980 --afirma Jordi Belil, ex jefe de sánkirtan (literalmente 'completa glorificación': venta de libros y revistas del grupo) de Hare Krishna-- se recaudaron, en veinte días, en Madrid, Barcelona, Valencia, Canarias y Zaragoza, unos 17 millones de pesetas.
Por los mismos días, en Francia se obtuvieron unos 100 millones de pesetas. En ambos países se pedía el dinero yendo vestidos de Papá Noel y sin decir que eran de la secta. Al adepto que no hacía más de 20.000 pesetas diarias se le decía que estaba en mâyâ ('ilusión'), en el mundo ilusorio, apartado del mundo real, el mundo espiritual de Krishna.
En aquella época, según este y otros testigos, un buen adepto recaudaba una media de entre 20.000 y 30.000 pesetas por jornada, en días normales. Y mucho más si actuaba en ferias o aeropuertos.
La calle es una verdadera mina de oro para las sectas, y nunca se imaginará hasta qué punto es exacta esta afirmación. Moneda a moneda, pasando larguísimas jornadas abordando a centenares de personas, sin desmayo, con la fuerza de quien se sabe un cruzado salvador, se amasan increíbles fortunas.
Cuando estaba haciendo el servicio militar, en Ceuta, no me perdía ni una clase de manejo de armamento. A todos mis compañeros les importaba un rábano las explicaciones del instructor, y yo, el monje pacifista, anotaba hasta las más pequeñas cuestiones. Mis líderes me habían encargado que aprendiera mucho sobre armas ya que después debería instruir a los otros devotos sobre su manejo. En varias ocasiones, en las prácticas de tiro, estaba a punto de disparar con la pistola y pensaba en el cliché, en lo fácil que era matar a un hombre y que, en realidad, no había ningún mal en ello ya que sólo se mataba un cuerpo, pues su alma quedaba libre. Me resulta muy difícil aceptar que yo, que toda mi vida había sido incapaz de pisar un insecto, hubiera pensado entonces tales monstruosidades.
Cuando yo estaba en la secta, veía --lo veíamos casi todos-- que había líderes que cometían delitos más o menos graves, pero nos parecían actos de amor a Krishna, y hasta colaborábamos en ellos, ya que todos nosotros lo analizábamos a través del cliché [la frase anterior] que nos habían machacado.
Los responsables de la secta siempre enseñan a algunos devotos de confianza a falsificar sus firmas. Cuando hay que firmar algún documento o cheque comprometido, es el adepto y no el líder el que lo rubrica. Si surge algún problema, se denuncia la falsificación y caen las culpas sobre el devoto. A mí me enseñaron a imitar diversas firmas de lideres y con ellas firmé bastantes cheques, que no sé para qué eran. El banco nunca protestó por la diferencia evidente que había y pagaba los cheques. Esto era práctica habitual de la secta en todo el mundo [al menos hasta 1981, fecha en que Belil abandona la secta].


Hijos

Todo buen devoto --comenta Verónica Molina--, cuando su hijo empieza a razonar, le impone ya el uso de la japa [rosario de 108 cuentas por cada una de las cuales hay que recitar el mahâ-mantra Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare, Hare Râma, Hare Râma, Râma Râma, Hare Hare. Hay que hacerlo un mínimo 16 "rondas" completas eso es, 1728 veces] y, a partir de los once o doce años, ya cantan las 16 rondas y toman la iniciación.


Suicidio

En 1975, Rosa María M., amiga personal del autor (Pepe Rodríguez) le contó lo siguiente:

"Yo llevaba casi dos años en Hare Krishna estaba en un templo holandés. Una tarde, el presidente del templo le pegó una tremenda reprimenda a una compañera por una cuestión de recaudación de dinero. La humilló hasta hacerla llorar. En un momento dijo que las mujeres no éramos dignas de estar sirviendo a Krishna. Mi compañera protestó, pero el resto de devotos que estábamos en la sala permanecimos callados, recitando el mantra con la japa (el rosario de cuentas). No recuerdo muy bien toda la escena, pero el devoto mayor le acabó diciendo que si de verdad se creía digna de Krishna, que se tirase por la ventana. Ella sin dudarlo lo hizo. Se destrozó contra el suelo. A la policía se le dijo que la chica se había suicidado porque tenía muchos problemas personales. Nunca entendí del todo lo que pasó allí, todo me quedó como en una nebulosa. Tardé muchos meses en reaccionar, pero al final dejé la secta y regresé a España."


Gurukula

Una anécdota bien clarificadora la vivió el periodista de TV3 Ramón Farré cuando, en diciembre de 1985, se encontraba grabando un reportaje en la finca que los Hare Krishna tienen en Brihuega (Guadalajara). En un descanso, Farré le preguntó a una niña de pocos años:
--¿Cuál es el programa de televisión que más te gusta?
--El de Gurudeva --contestó la criatura con rapidez y convicción.
El periodista no entendió la respuesta pero la almacenó en su memoria pensando que habría algún nuevo personaje infantil con ese nombre. Pero la realidad era muy distinta. Aquella niña, como el resto de sus compañeros, no veía programas de televisión sino solamente los videos de la secta en los que aparecía, adoctrinando o siendo adorado, su líder Bhagavân Goswami, venerado como Gurudeva ('maestro divino'). A aquella niña no le importaba que todas las cintas estuvieran en inglés. Las imágenes y la persona de su Gurudeva eran todo su mundo.


Padres

Comenta M. Delpiano (En su informe fechado el 7-7-1979. Delpiano había sido educadora de niños antes de pasar cinco años como devota de la secta Hare Krishna en Francia).

Todo el mundo sabe que, después del matrimonio (decidido por el guru o el presidente del templo), el marido puede ser enviado por un lado y la mujer por el otro. Si hay niños, serán criados por la mujer o dejados a cargo del gurukula. En la mayor parte de los casos no se puede hablar de formación de una familia, en todo caso, es muy difícil y el matrimonio se cuestiona con frecuencia. La mujer se las tiene que arreglar sola. El padre, en realidad, no juega ningún papel de tutor en ningún nivel. Él está siempre al servicio del templo, así como la mujer, que a menudo se encuentra dividida entre el servicio al templo y la custodia de los niños. Esto ocasiona frecuentes situaciones graves para los niños, que no tienen un medio familiar sólido y, a menudo, son dejados a su suerte. Una niña de 10 años les dijo a sus padres: "Realmente ustedes no pueden hacer nada por mí, sólo Gurudeva puede hacer algo".


Gurudeva y los niños

El cuadro, quizá, puede ser resumido por la frase que otra niña, de 5 años, le dedica a Bhagavân Goswami (ahora huido, junto a uno de los maestros espirituales de España y sendas jovencitas, y con buena parte de las cuentas bancarias de la secta en Suiza) para testimoniarle su devoción y sumisión.
(En el libro de testimonios, dados en la ceremonia del 16/7/78, en honor de Bhagavân Goswami que edita anualmente la secta. [citado de The Most Blessed Event. Sri Vyasa-Puja., Editions Bhaktivedanta, París, 1978], capítulo "Homages from Gurukula Children", p. 6.):

«Mi querido Gurudeva, aceptad mis obediencias [sic por reverencias. Esta es una típica mala traducción krishna de la palabra inglesa "obeisances", que significa literalmente 'reverencias']. Yo os quiero porque vos sois mi guru y porque sois muy, muy serio. A mí me gusta haceros regalos tales como flores; me gusta veros porque vos sois hermoso y amable. Me gusta veros en vuestra habitación y adoraros junto con los otros de la escuela. Me gusta daros dulces. Yo conservo todos vuestros regalos, tales como flores. Raghunatha [4 años de edad] y yo haremos un libro. Vos sois mi guru y debéis decirme lo que es preciso que yo haga por vos. Vuestro sirviente, Chaitanya dâsa Brahmachârî.»

Para estos niños, como para otros muchos jóvenes adeptos de las sectas de todo tipo, su único padre, con todo lo que ello conlleva, es el líder del grupo. La ingenuidad formal del testimonio anterior deja traslucir la quintaesencia de un ser humano condenado a un futuro incierto.


Familia: una enfermedad de la piel

En la secta Hare Krishna las cosas tampoco van mucho mejor para los menores, que la mayor parte del tiempo viven alejados de sus padres y deambulan a su aire por la comunidad, confiados al cuidado de un grupo que está mucho más pendiente de sus innumerables deberes devocionales para con su dogma --y obligaciones para con sus líderes-- que de las necesidades afectivas y materiales que tienen los niños.

Prabhupada, líder de los Hare Krishna (1896-1977), decía: "Las relaciones familiares no son más que una enfermedad de la piel". Se refiere a que las relaciones entre padres e hijos son afectos materiales externos temporales, que realmente no competen al alma espiritual eterna. Probablemente se refería a la relación que él tuvo con su propia familia.


Niños

Escribe el periodista Jean-Michel Brigouleix, en un reportaje sobre los niños de la secta Hare Krishna durante los años setenta (actualmente no se los trata así), del que extractamos algunos párrafos:

«Los niños viven en comunidad, en un ashram separado del de sus padres. A las 4 de la madrugada son despertados por el preceptor. Aseo minucioso: los futuros devotos se visten con música (la música rítmica y monótona que usa la secta para ayudar a pensar en Dios). Dirección: el templo, para la primera ceremonia del día.

4.30 horas: a la entrada del templo, los niños se descalzan, se arrodillan y besan las losas de mármol rosa y blanco, el rostro vuelto hacia el altar. 4.35 horas: todos los devotos (cerca de doscientos) se reúnen en el templo. La música védica es difundida por los altavoces. La cortina se abre frente al altar. Las oraciones empiezan. La música de los altavoces enmudece; los cantos de los devotos llenan el templo. «Hare Krishna» mil veces repetido, cantado, bailado. La adoración: Los jóvenes son los más fanatizados. 5.15 horas: los niños comen algunos quesos azucarados fabricados en el castillo. 6.30 horas: conferencia en el salón. Un devoto influyente de la secta desarrolla en público un pasaje de las Escrituras védicas (Comentarios del Bhagavad-gita, Srîmad Bhâgavatam, etc.). En el fondo de la sala, escuchando religiosamente sin hablar, las muchachas realizan tareas manuales --son seres menos inteligentes y más lujuriosos--: confeccionan guirnaldas de flores o lustran vasos de bronce de las Deidades. Al final de la clase hay preguntas y respuestas. A veces los niños son interrogados para ver su avance en el estudio.

«La escuela propiamente dicha --prosigue Brigouleix-- empieza a las 9.30 horas para la cincuentena de niños escolarizados. Las clases son mixtas. Un muchacho ha trabajado bien esta mañana. Se le da el derecho de poder dibujar lo que él quiera. Sobre una página de su cuaderno se esbozan los contornos inciertos de un personaje trazado con lápiz de color verde. "Es Krishna, el infinitamente fascinante" --explica. Llegará lejos. 13.30: almuerzo: sopa de lentejas, legumbres verdes, arroz. Acto seguido, dos horas de actividades de despabilamiento. Según el día, judo, cocina, arte textil, apicultura... A las 18.00 participan de la segunda serie de ceremonias y clase en el templo. 21.00 horas: todos los niños a la cama.»

El propio director de la escuela védica, Mahâ-Bhâgavata Dâsa, reconoce al periodista que:
--Es, en efecto, un problema grave. Es cierto que nosotros educamos a estos niños con la esperanza de que permanecerán dentro de nuestro grupo. Su espíritu es desarrollado y nutrido de cultura védica. Pero si ellos lo desearan absolutamente, siempre podrán dejar la Conciencia de Krishna.


Los maestros

--Los niños son instruidos por personas que tienen dificultades para organizar un plan de estudios --afirma M. Delpiano, antigua adepta de los Hare Krishna-- . Los niños aprenden de memoria los libros de filosofía [de la secta]. Se les enseña que la sociedad es el mal. Ellos tienen, pues, miedo de salir fuera. No salen más que para vender libros. Las chicas no tienen necesidad de aprender demasiadas cosas, simplemente leer, escribir y contar. Ellas serán casadas lo antes posible y el guru o el presidente del templo les elegirá el marido que tendrán. Cuando el padre quiere convertirse en sannyasi (renunciante) entonces ya no se ocupa más de su mujer ni de sus hijos: es la comunidad la que se encarga de ellos.


Castigos a los niños del gurukula

Denuncias de ex miembros de la secta Hare Krishna afirman que, en la comunidad francesa del castillo Oublaise, a una niña, por orinarse en la cama, se la obligó a beberse su propia orina; y a un niño, como método habitual cuando hace las travesuras propia de su edad, se le priva de comer y se le pone durante una hora bajo una ducha de agua fría.


Castigos físicos y descuido parental

En sectas como Hare Krishna son frecuentes los casos de castigos físicos, pero especialmente abundantes son los accidentes, incluso mortales, que afectan a menores dejados en estado de semi abandono dentro de la propia comunidad sectaria. Estos accidentes, evitables en buena medida, no dejan de ser casos claros de malos tratos.

En el informe ya varias veces mencionado, M. Delpiano refiere varios casos de accidentes de menores ocurridos en la misma comunidad Hare Krishna francesa.

«A una niña de tres años, cuya madre, obligada a realizar un servicio para el templo, debió dejarla más o menos vigilada, se la encontró caída en un estanque y tuvo que ser reanimada y hospitalizada. Posteriormente, esta misma niña tuvo una complicación en los oídos, no se la atendió enseguida ni se le dio a su padre el dinero necesario para el tratamiento y, a consecuencia de la infección, la niña tuvo que sufrir una intervención quirúrgica. O el caso de un niño de tres años y medio al que se encontró encaramado sobre una ventana abierta del tercer piso mientras que su madre cocinaba en el sótano.

»Un niño, al que no se le curó una quemadura (producida por un escalfador dejado en el suelo), tuvo que ser hospitalizado durante un mes, debiéndosele realizar injertos, etcétera. O el caso de un niño que sufrió quemaduras de tercer grado al caerse dentro de una marmita de leche hirviendo (dejada en el suelo) mientras correteaba por la cocina. O el caso de una niña con problemas, a causa de un medio familiar tan poco coherente, que fue sorprendida mientras manipulaba medicamentos en la enfermería dejada momentáneamente abierta. Al decir de todos, esa niña tenía problemas. Se supo más tarde que había muerto en la India, a donde había ido con sus padres, porque había tragado unos medicamentos. Estos son algunos ejemplos que muestran la inestabilidad e inmadurez de la comunidad que, por ello mismo, representa un peligro para los niños.»

Con posterioridad a la deserción de Delpiano, en la comunidad Hare Krishna francesa se han seguido produciendo accidentes mortales, como el de un niño que, en la madrugada, murió abrasado mientras su madre participaba en las ceremonias matinales de la secta. En la comunidad española de la secta también son frecuentes los accidentes de menores. Uno de ellos, por ejemplo, con circunstancias familiares bastante conflictivas, murió ahogado.

Un caso en Costa Rica: a principios los años ochenta el hijo de un devoto (Pradyumna Dasa) murió por haber sido medicado por un curandero naturista costarricense apellidado Torres. Los Hare Krishna generalmente tienen desconfianza en la medicina occidental, y en ausencia de la medicina ayurvédica utilizan los servicios de homeópatas, naturópatas, etc. El "médico" diagnosticó suciedad en la sangre, recetó una dieta de pepinos y el niño falleció a los pocos días, nunca se supo de qué.


El dinero

Los Hare Krishna denominan dinero «contaminado» o «pecaminoso» al que está en poder de los «karmis» (todos los no sectarios), pero lo bautizan como laksmi (cónyuge del Señor Vishnu --quien es una expansión de Krishna-- la diosa de la Prosperidad) cuando cae en sus voraces manos.


Drogas

El comisario alemán Gerd Meyer, en un informe fechado en diciembre de 1984, asegura que ciertas sectas (sin especificar nombres) utilizan drogas como la burunda, datura y tetrotoxin para asegurar la dependencia sectaria de los seguidores.
La secta Hare Krishna es una de las que ha estado más conectada, en el pasado, al uso interesado de algunas drogas.
Desde 1973, diferentes adeptos que dejaran la secta empezaron a informar sobre la existencia de diversas actividades de contrabando de drogas, realizado a gran escala y con el visto bueno del fundador Prabhupâda (quien murió recién en 1977).

El dirigente David Kulik fue detenido en Londres con unos 29 kilos de aceite de hashish.
Pero este oscuro aspecto de las actividades de los Hare Krishna no se empezó a tomar en serio hasta el 22 de octubre de I977.
Aquel día, la policía de Orange Country, California, encontró a Alexander Kulik, ayudante de Prabhupada, durmiendo en un aparcamiento de coches dentro de un automóvil Stutz Blackhawk (valorado en más de 60.000 dólares), con más de un millón de dólares en heroína, escondida en bolsas de papel debajo del asiento trasero del coche.
En el otro lado de la ciudad, horas antes, un traficante de drogas, Steven Bovan, había muerto ametrallado cuando salía de un restaurante. La policía no tardó en detener a tres miembros de la mafia, autores materiales del homicidio, y Kulik y seis de sus socios, todos ellos devotos de los Hare Krishna, fueron acusados de haberlos contratado para el asesinato. Este tal Bovan, rival de Kulik en el negocio de la droga, realizado a través de "Prasadam Distributing", había secuestrado previamente a Kulik y le había cobrado cien mil dólares para liberarlo.
A pesar de que la secta, como siempre hace en estos casos, negó su vinculación actual con los acusados, durante eI juicío salíó a relucir una carta personal de Prabhupada, fechada nueve meses antes de las detenciones (y cuando el contrabando de droga ya llevaba años en marcha), en la que saludaba a los detenidos por sus nombres de pila, les felicitaba por haber montado Prasadam Distributing y les aconsejaba: «Ya no hace falta que se metan en nada ilegal. Krishna les ha dado suficiente dinero, desde ahora gánenlo por medios legales».
Alexander Kulik había viajado por todo el mundo en calidad de recolector personal de fondos para Prabhupada y, según sus declaraciones, había entregado aI santo fundador de los Hare Krishna más de dos millones de dólares procedentes del narcotráfico.
Pocos meses después de este caso, otros ocho adeptos de la secta fueron detenidos por formar parte de una banda de tráfico de aceite de hashish a gran escala. Uno de los detenidos, Christopher Richard, alias Risabhadeva Das Adhikari, había sido presidente del templo Hare Krishna en Laguna Beach.
Por aquellos días, y al menos hasta 1981, tal como documentan trabajos periodísticos como el de Alan MacRobert, que hemos citado, y otros de la época, abundaron las detenciones de miembros de Hare Krishna implicados en diversos negocios de tráfico de drogas. Algunos líderes de la secta, como Gregory Martin Gottfriend, alias Guru-Kripa Dasa (tenido dentro de la secta como uno de los más grandes ejemplos de santidad y servicio devocional a Krishna) fueron detenidos y encarcelados en Europa. El guru Gottfriend ha estado implicado en diversidad de delitos en Japón y otros países. Él y otro devoto fueron encarcelados en Amsterdam cuando intentaban pasar dos kilos de heroína por el aeropuerto.
Se evalúa en unos cincuenta millones de dólares el valor de la droga incautada a miembros de los Hare Krishna, en esos días, por las diferentes policías del mundo.


Drogas en España

En España, según testimonio de ex adeptos, esta secta estuvo involucrada en tráfico y uso de drogas a finales de la década de los setenta.
--Eran gente que llevaba más de cinco años en el movimiento - afirma José A. (En entrevista personal [noviembre de 1978]. José A. fue devoto de los Hare Krishna durante unos dos años.)-, todos ellos eran extranjeros que pasaban por Barcelona y luego se volvían a Londres. Por lo general, iban a Canarias, Marruecos y Argelia y siempre tenían Marsella como punto de destino. Cuando me contaba esto, Pramana Swami (Manuel Muñoz) siempre me decía que en Marsella había gente muy interesada en nuestros libros místicos. Por otra parte, uno de los líderes, Dharmananda Dasa, un argentino hijo de un militar nazi huido, me dijo en diversas ocasiones que se podía poner hashish o marihuana en la comida de los nuevos devotos para aplacarlos y hacerles entrar en un sopor místico. [Esto es una tontería, lo más probable es que el devoto estuviera bromeando]

Por aquellos días, había adeptos de la secta que se drogaban y era frecuente ver a algunos de los líderes, disfrazados y con peluca, correrse juergas nocturnas en bares como el barcelonés El Tobogán.

Con posterioridad, los casos de pequeño tráfico de drogas, realizado por adeptos de Krishna, siempre se han hecho de modo privado y para beneficio particular; especialmente como modo de lograr dinero para abandonar la secta o para ganarse la vida después de dejarla.


Casamientos forzosos

También en la secta Hare Krishna, tal como se reconoce, en sentencia judicial firme, en la primera anulación de matrimonio civil que tuvo lugar en España, los adeptos son casados por el líder al margen de su propia voluntad (*).

(*) La sentencia de 13-10-1982, del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Guadalajara, Autos 432/81 por nulidad matrimonial entre Jordi Belil y Josefa Mariscal, en su séptimo considerando, afirma que: «Por todo lo expuesto [sus vidas en el seno de la secta] entendemos que existe la causa alegada de nulidad por falta de consentimiento matrimonial que no puede bastar para estimar éste como la expresión de una afirmación cuando en aquel momento era incapaz de entender y de querer dada su despersonalización, el actuar como un autómata, sin poseer los resortes críticos necesarios para valorar y aceptar un acto de tanta trascendencia, serio y definitivo como el matrimonio, con carencia absoluta de libertad en la facultad de disponer de los fines matrimoniales...»


Carnadas para atraer neófitos

«De los Hare Krishna - contaba Verónica Molina (en entrevista personal [15-4-1981]) - me interesaba su filosofía, pero me hizo entrar en la secta un devoto muy guapo, un líder francés que vino a Palma de Mallorca. Para engancharte usan el atractivo personal, por eso te ponen siempre delante a líderes bien parecidos y atrayentes.»


Armas

Los Hare Krishna son otra de las sectas que han tenido frecuentes problemas con la policía por su amor por las armas. La primera detención, conocida, por posesión ilegítima de armas por parte de líderes de la secta, ocurrió en el templo alemán de Rettershof (Taunus), en 1974. Pero, en Estados Unidos, los casos son tan frecuentes como numerosos y variados; las armas que se les han encontrado. En la comuna de New Vrindavan (West Virginia), según la policía de la zona, la secta ha llegado a organizar su propia guardia, patrullando por la finca armada con fusiles de combate AK-47 y fusiles antidisturbios.
El presidente del templo de Gainsville (Florida), según otro informe policial, se dedicaba a vender armas a través de anuncios en diarios locales. Un miembro del templo de Los Ángeles tenía registradas a su nombre 23 pistolas. En la detención de un devoto de Krishna, Dennis Lee Richardson, se encontraron ocho fusiles y escopetas escondidos en un armario. El detenido era uno de los adeptos que formaba parte de la operación «Sargent Peppers' Guns», destinada a fabricar munición a gran escala para uso de la secta. Cuando la policía registró la granja "Mount Kailasa", encontró diecisiete fusiles, un fusil de combate AR-15, tres escopetas de motín con cañones recortados, un lanzagranadas, cajas con miles de balas (excluyendo la munición para armas automáticas que ya se había sacado de la finca la noche anterior), blancos de silueta, arcos y flechas, manuales paramilitares (El libro de diseño de armas camuflables, Técnicas de hostilización, Armas invisibles, La pistola de combate, y otros por el estilo), etc. Éstos son sólo una muestra de algunos de los casos protagonizados por los Hare Krishna.
En España, por la mayor dificultad que hay con respecto a Estados Unidos para obtener armas, estos excesos armamentistas no pueden darse, pero no será por falta de ganas.








[Lo siguiente es un artículo extraido en 2003 del sitio de Nori Muster.]

LA RESPONSABILIDAD DE PRABHUPADA
Un esfuerzo de redacción grupal
16 Feb 97



La maestra me decía: "No sabes cuándo vas a morir. Te puedes morir mientras estás durmiendo". Y un día en que yo me sentía muy mal una de mis maestras me dijo: "Quién sabe si no te mueres esta misma noche. Quizá Krishna te está castigando y esta noche te va a quitar la vida". Desde esa noche antes de acostarme empecé a rezar: "Por favor, Krishna, no me mates. Prometo que mañana voy a ser una niña buena. Permíteme servirte bien para poder volver al mundo espiritual. No me quites la vida mientras duermo". Por muchos años sufrí de insomnio. Tenía miedo de quedarme dormida.


Líder de secta

Puede ser que Prabhupâda no tuviera la intención de ser líder de una secta, pero eso es lo que fue. Claramente pidió cambios radicales en la apariencia, la conducta y la propia vida de sus seguidores. El discipulado que él requería de sus seguidores corresponde a las dinámicas de autoridad que todas las sectas tienen en común. Él le enseñó a sus seguidores a adorarlo e idolatrarlo como si fuese Dios.
Despues de su muerte, los gurus que se autonombraron usaron el mismo formato de guru que enseñó Prabhupâda. Siguieron empujando a sus seguidores a tratarlos y venerarlos como dioses. Prabhupâda y sus sucesores poseen todos las características de los ordinarios carismáticos líderes de secta.
No se puede aislar a Prabhupáda de la responsabilidad por todo lo que les pasó a sus discípulos. Eso se hace generalmente debido al temor de cometer una ofensa contra el devoto puro. Si nos basamos en la suposición de que Prabhupáda fue honesto y recto, presumimos que él se hubiera inclinado por tomar la responsabilidad.

Prabhupâda es el fundador del movimiento y de sus aspectos culturales. Aunque Prabhupâda --hasta donde sabemos-- nunca abusó de un jovencito, creó el sistema donde esto se hizo posible.

Los que tratan de defender a Prabhupâda podrían decir que es absolutamente claro que nuestros guardianes no seguían las instrucciones de Prabhupada. Pero para nosotros sí estaban siguiendo la forma de vida estimulada por Prabhupada. Eran jóvenes y estaban prácticamente obligados (para no perder el estatus) a ser célibes, a tolerar el impulso sexual. Ese fue el macabro invento de Prabhupada.

La familiaridad que tomamos desde la infancia con Prabhupada y sus libros e instrucciones lo hicieron menos misterioso y temible para nosotros. Podemos verlo más como persona y no tanto como la figura divina que él invento y que nuestros padres querían ver en él. Para nosotros él fue una persona que tomó decisiones que tuvieron repercusiones traumáticas para nosotros. No podemos ignorar esta realidad y no nos vamos a sentir culpables por hablar de él y de su irresponsable papel.



Una nota personal a los defensores de Prabhupada

Comprendo el deseo de los antiguos seguidores de Prabhupada, porque entiendo que creen que si lo siguen se salvarán. Al contar nuestra versión de nuestra historia no estamos tratando de probar o cambiar su fe. La discusión de este tema no tiene por objeto debatir la filosofía de Prabhupada, sino

Hay un montón de grupos (además de ISKCON) que se creen la versión correcta del movimiento de Prabhupada, y cada uno desearía que los ex gurukulis ('alumnos de las escuelas Hare Krishna') entremos a formar parte de su grupo.

Si el sendero que usted ha elegido es el de seguir a Prabhupada, entonces esa es su elección y ojalá que le traiga felicidad. Le pedimos que nos muestre suficiente respeto, quizá nada más porque somos la primera generación de gente criada dentro del ISKCON de Prabhupâda y necesitamos comentar nuestros puntos de vista acerca de nuestra educación. Usted no nos va a ayudar tratando ("humildemente", como usted dice) de decirnos lo que tenemos que hacer. Nosotros vamos a probar el amor y la vida tal como nos parezca bueno y adecuado.








Chapter 2, Section D.
Prabhupad, Gurukula Orders
1) A list of some of the instructions that were carried out


Algunas instrucciones para los niños del gurukula

1) Desde los cuatro años, los niños eran separados de sus familias. Esta era una orden directa de Prabhupâda.
2) Muy frecuentemente los niños eran enviados a escuelas lejanas, donde tanto los lugares como las personas eran completamente extraños para ellos.
3) Esos lugares, que se suponía que iban a ser las escuelas, no estaban adaptados a las necesidades de los niños en lo que respecta a la salud o al estímulo fisico y mental.
4) Los profesores a cargo de los niños no tenían credenciales de ningún tipo ni estaban calificados académica o psicológicamente.
5) Los líderes y los maestros trataban a los niños con una disciplina fría y los hacían seguir reglas y regulaciones estrictas, tanto o más estrictas que para los adultos.
6) Prabhupâda instruyó que los niños debían ser educados por medio del amor, y que el amor más grande es no ser blando y exigir las reglas, para que los niños puedan salvarse del infierno. "Desde los cinco años hasta los quince, todos los estudiantes deben vivir bajo un estricto orden disciplinario" (revista Back to Godhead ('De vuelta al Supremo'), vol. 10/11). Esto deja a los niños completamente indefensos ante todas las formas de castigo, las cuales incluyen abuso mental, emocional y físico.

Hay un número de cosas que en esta religión se llevan a cabo como si fueran normales, las cuales para la sociedad normal hubieran sido definidas como abuso y maltrato (que es justamente como nosotros las vivíamos). Quedaron tan impresas en nuestras mentes porque se nos hacía pensar que las cosas debían ser de esa manera y no de otra. La mayoría de esas cosas estaban hechas para provocarnos culpa. Esta es un pequeña muestra de las dolorosas reglas que nos imponían a la fuerza:

1) Levantarnos a las cuatro de la mañana.
2) Cantar rondas y escuchar sermones por horas.
3) Tener la cabeza rapada todo el tiempo.
4) No se permitía ningún contacto con el sexo opuesto.
5) Sistemáticamente privados de alimento.
6) Se nos negaba todo lo que fuera diversión y entretenimiento.
7) Aislamiento de nuestra herencia cultural occidental.

Es imposible para mí reconciliar las contradicciones que veía entre la imagen supuestamente pacífica de Prabhupâda (que para mí se había vuelto terrorífica) y el hecho de estar viviendo en esa atmósfera violenta creada por él. Se supone que yo debía sentirme feliz al estar cumpliendo sus instrucciones ("instrucciones" es el eufemismo que reemplaza a la palabra "órdenes"), pero todos los que me rodeaban, no importa cuánto esfuerzo hicieran por seguir, eran completamente infelices. Se suponía que teníamos que ser felices porque el servicio devocional había quemado nuestro karma. Se suponía que teníamos que ser felices mientras estábamos forzados a actuar y no expresarnos. Se suponía que teniamos que sentirnos orgullosos de salir como chicos jóvenes a venderle revistas e inciensos a los karmîs [paganos] explicándoles que nosotros sí eramos felices, cuando nos sentiamos miserables y nos veíamos como estúpidos seguidores de una secta lava-cerebros.
Cuando te vuelves versado en las Escrituras enfrentas un dilema. Se suponía que las enseñanzas del Senor Cheatanya eran para provocar amor, y sin embargo yo y todos los que me rodeaban (incluido mi guru) estabamos metidos en una dinámica de miedo y culpa. Yo llegué a la conclusion de que este ambiente era fundamentalmente infeliz (a pesar del buen sentido del humor que aprendimos a desarrollar para reemplazar la falta de todo), pero constantemente era bombardeado con eslogans acerca de lo horrible que era vivir afuera del movimiento. Si ellos eran las verdaderamente miserables almas perdidas, entonces no quedaba ninguna esperanza para mí.



Los Hare Krishna creen que las personas que no entran en la vida de familia son mejores que las casadas. Ese estatus de persona renunciada en la India está muy bien establecida culturalmente. Las virtudes de la renuncia fueron enfatizadas por Prabhupada. Hoy algunos de nosotros especulamos que Prabhupada no pudo disfrutar de su vida familiar y por eso siempre estuvo ansioso por "renunciar" a ella. Así que él es responsable por la manera en que hizo prevalecer la renunciación. Realmente él creó un movimiento exclusivo para sannyâsîs y brahmachârîs.
Todavía hoy los seguidores creen que la renuncia lleva a la verdadera felicidad. Su discusión es que la única razón por la que este plan de Prabhupâda no funcionó fue que todas las personas que trataron de implementar la renuncia en sus vidas estaban viciados.
Nosotros, los niños, tuvimos que sobrellevar vidas de renuncia obligadas. Se ignoraron nuestros sentimientos, no se nos permitió pertenecer a una familia, teníamos pocas o ninguna pertenencia, no nos podíamos relacionar de ninguna manera con personas del sexo opuesto y padecimos profusas cantidades de castigo y tortura. Al contrario de lo que nos enseñó la filosofía hindú, nuestra conclusión es que sí hay amor real en las familias, que el amor entre un bebé y su madre o su padre es real y es importante, quizá más que cualquier cosa en la vida. Las relaciones sexuales pueden proveer oportunidades de felicidad y amor. ¿Por qué todo debe ser presentado como falso simplemente porque es temporal? Los sentimientos son muy reales.


4) Lo valioso versus lo devaluado
Muchos de nuestros padres seguían a Prabhupada porque lo veían como una persona amorosa y sabia. Estaban convencidos de que él sabía lo que necesitaban y decidieron hacer todo lo que él les decia.
Pero hay contradicciones en las cosas que enseñaba Prabhupada. Algunos factores de las referencias religiosas apoyan la noción de que la vida de familia es valiosa. Muchas de las historias se referían a las relaciones entre miembros de la familia. Sin embargo se nos predicaba que esos casos existían sólo en un plano espiritual separado y que no eran comparables con las relaciones mundanas que existen ahora.
A pesar de cualquier importancia que se le diera a la familia, había una impresionante cantidad de información que hacía que nosotros actuaramos al reves.



It often manifested as an intense internal struggle inside of people. Any 'attachment' or 'love' one feels for their child or partner is immediately accompanied by a barrage of self-judgments. The judgments are that their parental or familial feelings are not real, that this type of 'love' is false, that they are not 'elevated' because of their attachments, that they had better try and give up these attachments, and that the sooner they renounce all of this stuff the better. The thinking is that 'there is danger at every step' and if one died while being 'attached' they would have to continue suffering. It is not difficult to see that given this internal struggle, a person would neglect their family and be generally very disconnected from their responsibilities or cares.

This should convey the mixed messages that the children were receiving. Do you see how it could be utterly confusing and disturbing for a child? We constantly found ourselves in a catch-22 situation, the outcome being that we could never protect ourselves because we could never question the religion or Prabhupâd.

5) Dissempowered Questioning
To us, and as portrayed by Prabhupâd's writings, Iskcon was intended to consist of those people believing and abiding by his sampradaya's rendition of the Vedic philosophy. The question of who is actually 'doing' what it says or just wrongly interpreting is a strongly disputed topic depending on who you're talking to. Supposedly, there is no reinterpretation of the teachings in the sampradaya. The guru is to repeat exactly what they learnt from their guru. So there is no way out!
The religious dogma goes something like this: You cannot interpret the religious teachings correctly yourself, therefore you must find a qualified guru (i.e. Prabhupâd), but since there is no qualified teacher alive, the only option then is to study the teachers' books. For instance there is a statement in which Chaitanya (the founder of the Hare Krishnas branch of Hinduism 500 years ago) says that there are no hard and fast rules. This statement however is quite contradictory to other more prominent statutes and if one were to prefer believing the above quote to the others they would invariably be accused of misinterpreting the books.

Suppose that you then inform your 'accuser' that by default they are assuming that they are qualified to tell you how to correctly interpret. The quoting battle then begins and the person who can out-quote the other, can claim philosophical rightness. Subsequently you feel even more confused because any choice of quotes requires the use of judgment and interpretation. As children, being forced to defend yourself on the basis of quotes from religious books, is very exhausting, discouraging, and impossible. The whole process demonstrates the lack of emotional expression and acceptance in our living atmosphere. You live in a constant state of fear and guilt for what your feelings are, especially when those around you feel differently. You don't know what it is that you are missing, that something is love, affection and understanding, but you despair because you know that you can't allow yourself to ever have hope for anything better in this life because they say it doesn't exist.

Conexión circunstancial entre Prabhupâda e Iskcon
El abuso a los niños sucedía mientras Prabhupâda estaba aún aquí y también después de su muerte. Éramos niños que crecimos en Iskcon y conocimos a Prabhupâda como el guru, estudiamos y memorizamos sus traducciones y sus palabras nos eran citadas continuamente. Prabhupâda instauró el sistema de gurukula. Hay una conexión.

The image of Prabhupâd held by Iskcon members, both then and now, is of a person on a different level from 'ordinary people'. It is a matter of accountability for actions, why they were carried out, and what effects those actions had. The supposedly acceptable perception attempts to create a scenario in which every situation is looked at with the underlying assumption that everyone besides Prabhupâd is responsible.

Tomemos la analogía de una gran compañía. Si suceden una serie de errores graves y se buscan las causas, no es algo de sentido común aislar al director y librarlo del escrutinio. En este ejemplo el jefe dio la orden, la cual fue aceptada, implementada y seguida, y el resultado fue gravemente negativo. Se le debe echar toda la culpa al trabajador que hizo lo que se le pidió, o la responsabilidad recae en la dirigencia?
Los devotos prácticamente demandan que nuestro principal imperativo debe ser evitar ver cualquier conexión con la figura cabeza (Prabhupâda en este caso), y que si vamos a seguir con nuestro escrutinio, entonces cualquier incongruencia en la política de la compañía serían supuestamente inadecuaciones en nuestra comprensión.
Pero para nosotros eso es evitación.

1) La orden
Prabhupâda dijo que los chicos de cuatro años y medio debían ser enviados al gurukula. Debido a la manera en que nuestros padres y los demás, esta instrucción se tradujo en orden. Realmente si él veía a alguno de sus discípulos con su hijito, preguntaba por qué ese chico no había sido enviado al gurukula. Prabhupâda nunca dio ninguna indicación, qué decir de una instrucción, de que los bebés debían estar en proximidad de sus padres. Los padres entendían claramente que él quería que los niños fueran al gurukula. En el caso de los varones él dijo claramente que fueran enviados a la India. Si hubiera alguna clase de preocupación, era obvio que muy pocos o ningún padre podría ser parte de la vida de su hijo, incluso para visitarlo. Las enseñanza y la conducta que se esperaba de los padres, maestros y niños eran tomadas directamente de las palabras y los libros de Prabhupâda.

2) Foundation of the Order
One of the factors which directly facilitated an environment where child abuse occurred, both inside and outside the gurukulas, was the philosophies' consistent attitude toward love as it relates to families. Marriage was a concession for those too weak to control their 'sex desire'. Sex was of course the biggest illusion and was not looked on favorably in any way. Love, it was constantly stressed, is not associated with family relationships and least of all with sex. These and other factors created an environment where mothers and fathers did not give credence to the feelings and emotions which bonded them to their children. In fact they denied and felt guilty for them. Even if they were to become involved with family life, they were supposed to be apologetic and acknowledge they were weak, holding onto an illusion, and that they longed to be strong enough to renounce. All of these beliefs are directly supported by Prabhupâd's statements.

3) Results of the Order
The term 'pure devotee' is one that is used and defined by Prabhupâd in his books, and is not a term used by any other culture or religion. All followers hold that he fits the definition of a pure devotee. In the consensus opinion amongst followers, one of the defining intellectual properties of a pure devotee, suggests that he is incapable of making mistakes.
One of the attributes possessed by such a person is that he not 'illusioned', as are others. This stems from the fact that God is supposed to communicate directly with that person. This being the argument, the implication is that God/Prabhupâd had us abused intentionally. This thinking implies that he was aware that the 'teachers' were perverts, and that he put us under them intentionally.

This conception of all-awareness as part of the reference to the guru as "a pure devotee" is there because followers want to hold their guru in the highest regard. However to truly believe that Prabhupâd was aware of what was going on, while taking into account the horrible child abuse that occurred, would be the worst indictment of Prabhupâd in the eyes of the civilized world.

There is also the idea that Prabhupâd had no knowledge of what was going on, or at least the severity of it. To them this is necessary so as to exclude him from any culpability in the matter. This again attempts to absolve him of any responsibility and tries to lay it solely at the feet of the individuals directly involved, mainly teachers. This thinking does not however absolve him entirely, as it is meant to, but instead implicates him in other ways. We would never have been in the custody of those abusive teachers had Prabhupâd not given the order to start a school. Gurukula would never have been conceived had he not directed it and given the guidelines for it.

In fairness, it is highly improbable that Prabhupâd intentionally stuck us with abusive teachers so that we would be abused. We can see from the letters he wrote on the subject that he was against some of the things happening in Dallas. However, the system was very much his creation and the results of that system can thus be laid, at least partially at his feet.

There is another argument that involves the fact that Prabhupâd did everything in a hurry because he had very little time. This expedience is used as an excuse for the mistakes that were made - like giving pedophiles high positions of power. This directly contradicts the 'knows-everything' argument. If Prabhupâd was fulfilling God's will, then God would have given him as much time as needed to do things right so that children weren't being tortured and abused. No matter what God might or might not have thought, the time should have been taken to ensure that something as important as raising children, was done right the first time, as there is no second chance. This argument, similarly, provides some evidence for Prabhupâd's culpability insofar as it shows the fact that he didn't take the time to ensure that there was nothing putrid and rotten lurking below the surface of his, what was to be glorious gurukula experiment.

It is not plausible to hold that a 'pure devotee' knows everything that goes on in everyone's mind, nor can they control what everyone does. This may seem to lend weight to the viewpoint that Prabhupâd does not share responsibility. This is not what is being said; simply that he placed perverted people in controlling positions over children, by direct orders and/or by a lack of effort to have someone removed, possibly because he was not fully aware of a number of factors in the situation. He may not have recognized the abusers' deviant nature; he may have over-judged their competency; and/or he was over-confident of the efficacy of the philosophy in fixing any problems.

The other possibility though far less appealing, is that he knew about the children's plight and gave his direction and consent to perpetuate its occurrence. This course of action, for whatever reason, is of course despicable; to sit back knowing that children would be molested by people under your direction, while you had the power to stop it but didn't do anything because you thought this was how God wanted it. Since this does not seem to be plausible, we conclude that there were mistakes made by Prabhupâd.


Emotional Connection Between Prabhupâd & Iskcon
There are a mixture of conflicting emotions that are sometimes difficult to clearly resolve when thinking about Prabhupâd. He was, for the children, projected as a grandfather figure. There was perhaps genuine affection, but this has been tempered with a milieu of other messages. It is a complex relationship, as with any 'family' relationship, were a whole series of circumstances and experiences creates the impression we carry of people. This is made even more complex and confusing for us because our childhood 'family' had few boundaries, and constantly changing figure heads.

There were no measures taken to ensure our safety because such concerns were not top priority. Prabhupâd did not set up the gurukula institution to abuse, but it is equally evident that he didn't go out of his way to make sure that it didn't happen. Because of the attitude, which is evident by the language and tone people use, of Prabhupâd being beyond any scrutiny, all the blame or responsibility that is attributed, is deflected to anyone in the immediate proximity, including saying it is our fault - as in our karma?!

We lived in a communal atmosphere, were we might have known our biological parents, but they did not have the 'definitive' say in the direction of our young lives. Any of the school teachers could tell us what to do and punish us as they wished. Adults in the temple would pull power trips on us. None of them were accountable to a dedicated caring guardian, like our parents. This made our lives and expectations very unpredictable and unsafe. In so many ways, Prabhupâd was the force that controlled the overall situations and direction in our lives.

1) Perceptions as Children
Since it is at times difficult to sort out how we feel about Prabhupâd, we need to talk about all the various ways we feel about him. Since, as children, we grew up only knowing of Iskcon, we naturally have been very conditioned and influenced by the experience. Many of us were very young children when Prabhupâd was alive. Given our unique vantage point, it follows that we would see Prabhupâd and his teachings quite differently from a westerner that joined in their early adult life, after say 20 years of western (or other) influences.
The members of Iskcon, including our parents, were 'following' him, and they usually felt righteous and bound to strictly follow his directions and instructions. The control and punishment we received, was directly taken from Prabhupâd's letters and books. This attitude became even more pronounced after his death in 1977. At this point, his personal role and responsibility is less defined, except that in our minds, his images and words subjugated and controlled us.

To give some examples for clarification. As per Prabhupâd's direct orders we children had to attend morning services (aratis) starting at 4:00am. The services were held in a large room with deities of God and a statue and pictures of Prabhupâd. At these rituals the children were required to give him and his guru lineage obeisances, and to glorify and pledge ourselves to strictly follow without question. Then there was the hour plus Bhagavatam lecture, were we had to sit still and listen to readings and expositions from the religious texts that Prabhupâd wrote. Then chant the maha mantra for hours (the optimum recommended was 16 rounds on 108 beads), because he said that this was the only way to escape the 'endless cycle of birth and death.' This was every day, before breakfast.

After the morning program, it was hours of classes with short tempered teachers. We received few shows of love and affections from our parents. Prabhupâd had written profusely about how this form of love expression was an illusion -- the only 'real' love being love of God.

The belief structures created by Prabhupâd led to us as children being isolated, devoid of affection, full of self doubt, unable to trust anyone, sexually exploited and guilty, devalued, and expected to like it. It was expected that by us chanting, being devoid of the false love of family, and constantly engaged in service, we would be naturally happy.





Juicios contra ISKCON

(Carta en el sitio de Nori Muster, 2/7/00)
Viví seis años con los devotos. Los gurus de ISKCON son los culpables más grandes que he visto. Han destruido mentes inocentes junto con sus familias. Es terrible que a una organización como esa se le permita existir dentro de nuestra sociedad y continuar el lavado de cerebros. Estoy segura de que la gente va a empezar a darse cuenta de la verdadera cara de la organizacion Hare Krishna y coimprenda que es una secta terriblemente destructiva. ¡Son lo peor de la sociedad! Tal amenaza debe ser tratada con firmeza. Me parece fantástico, excelente, que en EE.UU. hayan comenzado los juicios contra ISKCON (y que se estén ganando). Ojalá que otra gente se empiece a animar a escaparse.







Argentina, setiembre de 2003. Para quejarse o dar su opinión acerca de este sitio envíenos un e-mail a blupeados@hotmail.com


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