| |  |
| | LA HISTORIA AL COMPLETO ESTA ES LA HISTORIA DE UN DESAMOR AL COMPLETO, TAL Y COMO APARECE EN EL BLOG DIARIO DE UN TREINTANERO Y EN ORDEN CRONOLÓGICO. (Para los que quieran apreciar, de una sentada, la angustia que subyace en la patética vida del protagonista) SMS  Estoy a punto de embarcar, ya se sabe, a casa por Navidad. Me da un poco de pereza el viaje y el frio atroz que hará en ese lugar. Entonces cojo ese instrumento del infierno que es el teléfono móvil, más que nada para apagarlo antes de entrar en el avión. En ese momento recibo un mensaje. Es de Ella. Tan fina y delicada como siempre, me desea feliz viaje y estancia en la urbe. No puedo creerlo, se ha acordado de que me iba hoy. Se ha acordado de mí, punto. ¿Será que tengo una mínima existencia en su pensamiento o, por el contrario, es muy protocolaria y, en realidad, le ha mandado mensajes por el estilo a 600 personas más? Trato de pensar en lo primero y miro el móvil como si de un querubín con sus alitas se tratara. Pudiera ser que Dios exista... Ayer me la encontré en el aparcamiento. Ella salía y paró su coche para saludarme. Estaba preciosa, como siempre. La observo siempre con tanta veneración que me sorprende que vaya a dirigirse a un pobre mortal como yo. Ya me ha dicho el Doctor que eso no puede ser bueno. Contradiciendo los pronósticos, Ella bajó la ventanilla del copiloto para hablar conmigo y, mientras la ventanilla bajaba, yo tenía la sensación de que el telón subía, demasiado rápido para que yo pudiera reaccionar bien en escena. A estas alturas sabrá el lector que Ella me provoca una cierta parálisis, por no hablar de la taquicardia, que esa noche no pude dormirme sino a las cuatro de la mañana. La parálisis me impedía hablar con normalidad pero, sorprendentemente, conseguí pedirle su email para mandarle información sobre algo que me comentó. Emails, números de teléfono y otras cosas inertes Sí, tengo la dirección de correo electrónico de Ella, y su número de móvil, ¿Y qué? Que absurda me ha parecido siempre esa expresión triunfante en las películas cuando un individuo consigue el número de teléfono de una chica. ¿Es eso ya el triunfo? Es más, a veces me pregunto: ¿Sirve para algo? Pretender que lo único que separa a un hombre del lecho de una mujer es conocer su número de teléfono me resulta absurdo. Según eso, poseer las páginas amarillas le convierte a uno en el semental Sultán. Para cualquier hombre, no digamos para uno especialmente tímido como yo, la dificultad en acceder a una mujer no radica, precisamente, en conocer su teléfono o su dirección. De momento no hay páginas rosas de los corazones femeninos. Relaciones epistolares No sin vacilaciones, le he mandado el emilio. Creo que he sido lo suficientemente ingenioso. Sin Ella delante soy mucho más eficaz. y sin mi persona delante resulto menos feo. Sí, definitivamente pienso que, encontrando complicidad en la otra parte, lo mio podría ser la relación epistolar. Su respuesta fue rápida, aunque no parecía impresionada por mi despliegue gráfico. El tono, amable pero distante; mencionaba que podíamos quedar pero lo dice con esa elegancia que ella tiene, a la que va asociada, temo que ineludiblemente, una cierta frialdad. ineludiblemente, una cierta frialdad. El tren, de nuevo  Mira que uno es capaz de utilizar el cerebro cuando quiere y de tomar decisiones razonables. Mira que uno desde la almohada lo imagina todo y desde este blog trata de ordenarlo con cierta coherencia. Pero no hay manera. Ayer volví a perder otra oportunidad -y se van agotando los cartuchos- con mi torpeza habitual. Me encontré con Ella a la entrada de la sala R. y no fui capaz de decirle sino una tonteria sin sentido, todo aturullado. La peor sensación que puedes provocar en una mujer es la extrañeza y Ella se me quedó mirando con cara de "qué me está diciendo este tio". Y el tren, pitando, a punto de partir. Tocando las narices El caso es que ayer trato de mantener una conversación con una compañera y me salta con un análisis psicológico bastante grotesco de mi persona. Hasta ahí bien. Peor habría sido que me hablara de Gran Hermano VIP. Pero me espeta el rollo ese de que me oculto tras una máscara de cómico, que me niego a profundizar. Y yo me pregunto, ¿Es que acaso el resto del grupo pasa más allá de la superficialidad, tanto como para que en la comparación resulte yo hermético? Y seguía así con su atropellado discurso donde iba repartiendo cal y arena sin pararse a escucharme. Pero todo eso era secundario para mí porque al fondo de la sala estaba Ella, con sus medias rojas. Ayer tocaban. Luego le dió por salir antes y no pude hacerme el encontradizo a la salida. ¡Horror, otro día sin hablar con Ella! El Doctor me dice que tanta torpeza mía y tanta ansiedad tienen un fácil diagnóstico y un mal pronóstico. La inhibición por contacto Hoy estaba yo más resolutivo. Me pareció que ayer no me había puesto suficientemente a tiro y pensé si sería verdad eso que me dijo en el emilio de que le apetecía hablar conmigo un día de estos. Pues, hale, manos a la obra. Llegué antes, me dejé ver en todas las salas y en el hall, y , al final, logré hablar con Ella. Podría decir que la cosa empezó bien. Bueno, no del todo porque entre el calor de la sala y los nervios que me dan cuando la tengo delante me puse rojo (a mi edad...) y lo primero que me dijo Ella es si había estado tomando el sol... Lo malo es que, cuando logré salir de ese berenjenal y la cosa, más o menos progresaba, apareció Cecilia.
No sé si os he hablado de Cecilia. En resumen, puede decirse que Cecilia es alguien a quien yo considero mi amiga, mucha gente considera mi novia y me preocupa pensar qué se considera ella a sí misma.
No vayáis a pensar lo que no es, que yo nunca he tenido nada con ella. Cecilia es mi amiga y como tal siempre la he tratado, sin permitirme ni una insinuación ni el más ligero roce de mis manos sobre las suyas. Además, no sé si demasiado sutilmente, siempre he tratado de dejar clara nuestra relación, incluso comentándole fingidos enamoramientos con otras mujeres.
El caso es que tan cierto como que el marido es el último en enterarse es que en un grupo con suficiente número de mujeres, la opinión del hombre da exactamente igual. Y aquí viene, por fin, la doctrina de la inhibición por contacto: si en un grupo de mujeres, por poco amigas que sean unas de las otras, a alguna le gusta un hombre aunque éste no le haga caso, crea un halo de inhibición sobre las demás mujeres y el mencionado hombre dificilmente podrá ligar con ninguna de ellas.
Vamos, que no hay situación suficientemente mala que no sea susceptible de empeorar. Las flechas de Cupido o entran hasta sangrar o son una mariconada Definitivamente, la vida es, de lo más particular a lo más general, como una partida de siete y media: o te pasas o no llegas. Yo me siento más agusto cuando puedo manifestarme con toda intención y con todo apasionamiento. Pero siempre hay leones que se enamoran de cervatillas. Creedme, son mucho más peligrosas estas últimas. Hoy hubo intercambio de emilios y Ella aparentó sentirse ofendida por alguna de mis afirmaciones jocosas que la describian como altiva y lejana. Bien! Otro día agridulce para un hombre sensible La vida debe ser gallega porque nunca sabe uno si baja o sube. El subidón comenzó hoy cuando salía del aparcamiento y alguien me llamó. Era Ella. Iba vestida muy elegante y no os sorprenderá que escriba que estaba guapísima. La acompañé un rato y empezamos a hablar de cosas más o menos serias. Ella tiene un cierto carácter (firme, diría yo), aspecto que no había mencionado hasta ahora en el diario. Infelizmente tuve que irme en ese momento a hacer una cosa ineludible del trabajo. Después fue casi imposible dar con ella y sólo brevemente pude dirigirle unas palabras al final de la jornada. Estaba con unos familiares/amigos y me pareció ahora más fría. Bajón.  Me precio de conocer mejor el universo femenino que otros hombres, por haber vivido con mis dos hermanas y mi madre. Aún así me da la sensación de que no llego a entender a las mujeres más de lo que entiendo del chino cantonés. Espero recibir ayuda a este respecto. Por cierto, muchas gracias a la novia del hipocondriaco por su ayuda técnica y espero verla más por este blog. Y hablando de la novia viene ahora a cuento una aclaración sobre lo que dije en el anterior post del León y la cervatilla. A alguno le parecerá una chulería por mi parte. Todo lo contrario. Yo, en general, tengo una autoestima muy baja. Me refería al león como metáfora de ser pasional. Pero yo soy muy tímido y sería más probable que fuera ella la que me despedazara. Si llegara a gustarle... Días de mucho, vísperas de poco El sábado quedamos para tomar algo. Lo mismo alguien se estará preguntando sobre el sujeto de esta frase y confieso que yo también. Ya os podéis imaginar: grupo enorme de gente heterogénea que van quedando unos con otros. Por circunstancias que ahora no vienen al caso, pensé que Ella no iba a venir. Afortunadamente me equivoqué. La hallé enseguida en el punto de encuentro. Estaba insultantemente atractiva: todavía estoy tratando de reponerme. Intenté en vano adoptar una actitud normal pero no pude. Yo que, en esos grupos numerosos, suelo acabar con una mirada perdida en el infinito, en este caso me debatía afanosamente entre el deseo de estar con Ella y la prudencia de no parecer demasiado insistente. Sospecho que, con mi timidez, normalmente me quedo corto.
Y llegados a este punto hay que mencionar una de las jugadas más interesantes del partido. La Chica Segura, una compañera que últimamente va mucho con Ella, se me acercó y mantuvo una conversación críptica pero lo suficientemente explicativa de que no consigo disimular lo suficiente. Aunque en un lenguaje no más claro que el ebreo, y sin nombrar a Ella específicamente, creí entender que se refería a nuestra posible relación. Para bien o para mal, cuando me iba a aconsejar sobre el particular, alguien se nos pegó y tuvimos que dejar la conversación.
Mucho podría hablarse de aquella noche pero yo me quedo con la mirada de complicidad y los dos golpecitos que dio Ella en un sofá invitándome a sentarme a su lado.
Existen enfermedades peores que el amor, pero las cura la Seguridad Social  No os lo había comentado, salvo alusiones metafóricas en torno al tren que va a partir, pero a partir de hoy va a ser más difícil encontrarme con Ella. No sólo encontrarme sino que ni siquiera será posible verla de lejos, lo cual era un espectáculo gratificante y sin los efectos secundarios tales como taquicardia, balbuceo, afasia y otros que se producían cuando la tenía más cerca. Ya no más medias rojas, chalecitos burdeos, bufandas mostaza. Ya no más chaleco naranja que permitía localizarla a más de quinientos metros... Sólo ha pasado un día y ya empiezo a sentir una angustia existencial que, a pesar de lo que asegura mi madre, no creo debida a mi barba. Sin ir más lejos, estaba viendo una serie malísima de televisión y la protagonista se me empezó a parecer terriblemente a Ella. Creía que esto sólo pasaba en la ficción pero os aseguro que existe. Claro que la protagonista se besaba con un tío "tocao del ala" y, claro, eso ayuda a identificarse. Sin noticias de Ella El caso es que como han pasado tres días sin saber de ella le he mandado un emilio, haciendo, por cierto, referencia a una cosa inquietante que me dijo la última vez que nos vimos.
Ni me ha contestado.
Quién se ha creído ella… con esa arrogancia…La veo muy segura de sí misma. Sólo porque está cada vez más guapa, delicada y elegante o por su bella voz se piensa que me tiene apasionado. Que me tiene que parecer interesante porque pinta acuarelas o decora casas o por su maestría en la cocina. O que me voy a preocupar por la legión de hombres que babearán mientras la ven manejar el florete. Sólo porque cada vez que se pone las medias rojas recupera escaños Izquierda Unida se cree que me impresiona. Sólo porque desde que se puso los vaqueros el sábado pasado, Levi´s ha doblado su cotización en bolsa creerá que suspiro por sus huesos. Si, es cierto, me he puesto colorado cuando ella me hablaba pero es que estoy tomando mucha cerveza y queso curado últimamente, ya me lo dijo el médico. También es verdad que el corazón se me acelera cada vez que ella se acerca pero creo que se debe a sustancias volátiles procedentes de la laca de sus uñas, por cierto, delicadamente cuidadas.
En fin, provemos con un poco de programación neurolingüística para aplacar la ansiedad. Existiendo la mujer, uno nunca está a salvo  Ya llevaba yo 1648 veces escrita la frase "Ella no me conviene" por indicación de mi médico cuando he recibido un emilio suyo. Así no hay manera de seguir una terapia. Bastante amable se interesaba por mis asuntos y hacía mención a ese extraño fenómeno del que teníamos que hablar. y ¿Por qué no? voy a comentaros de qué se trata. El último día que la ví me dijo al ver mi coche que si yo aparcaba en la calle X porque se acordaba del final de mi matrícula (aclaro que mi modelo de coche es el más común de esta ciudad) ya que hace dos años estuvo esperando a que yo saliera para aparcar ella. Comprenderéis que acordarse de la matrícula del de delante ni siquiera 5 minutos después ya es imposible, no digamos 2 años después, así que sonaba a que me estaba tomando el pelo. Pero resulta que yo no sé por qué, lo juro, pero me acuerdo de haber aparcado una vez en la calle X hace mucho y de que al día siguiente cuando volví a coger el coche una chica dentro de otro vehículo esperaba detrás para ocupar el sitio que yo iba a dejar. También, me acuerdo que pensé: "esta chula metiéndome prisa, pero qué guapa es...imagínate que un día tuvieras algo con ella" Comprenderéis mi inquietud al escuchar sus palabras pero, como siempre, me quedé paralizado y sólo después se lo he comentado en un mensaje. Por cierto, que dentro de mi humildad creo que mis mensajes suelen ser muy ingeniosos y con dibujos, citas literarias, es decir, fuera de lo normal, pero da igual. Ella no parece impresionarse lo más mínimo pues jamás hace alusión a ello. Y hoy ocurrió lo peor. Me ha contestado a un mensaje que le envié hace una semana, como haciéndose la sorprendida por su contenido. He intentado contestarla a tiempo pero parece que va a estar unos días sin ir a la oficina y no abrirá su correo. Definitivamente creo que alguien la ha pagado para tenerme todo el día mosqueado. Metiendo la pata (tan solo la pata)  Que malograr su vida es para todo ser humano un derecho inalienable es una verdad como una casa. Y yo, en el uso de este derecho, soy un auténtico avanzado. Anoche me envió Ella un sms que leí yo esta mañana. Entre mis recelos, inseguridades y ansiedades se me ocurrió contestarle con uno que creo resultó bastante descortes (de hecho Ella contestó que no le había gustado nada, eso sí, con la elegancia que Ella hace todo) Temo haberlo fastidiado todo para siempre y no creo que haya trankimacín en los depósitos de Cofares que pueda calmar la ansiedad que ahora siento. Lo malo es que los escasos lectores de este diario quizá prefieran que lo mío se malogre y deje de escribir chorradas. Sí, creo que lo mejor es tomarse todas las cajas juntas. Miedo al fracaso, pánico al éxito El sábado fue el día de las psicomagias. Animado por una fuerza telúrica decidí romper la foto de mi ex-novia que llevaba en la cartera, aún, un año, 5 meses y 25 días después de que me dejara. Luego enterré los cachitos en el parque debajo de un seto con flores rojas. Mano de santo. Luego me encontré con María. Y ahora viene un resumen tan pequeño como ella: María es una chica que cuando yo quería ella no tenía el suficiente interés y ahora que yo paso parece que se muere de ganas. Aunque, la verdad, habiendo tenido yo aquella foto en mi cartera creo que nunca podía haber pasado nada. No obstante, resulta increible ver lo celosa que puede ser María con alguien con quien no tiene nada. Es de carácter porque también le pasa con sus amigas. El caso es que mientras hablaba con María apareció un amigo suyo y dijo que le sobraban dos entradas que le habían regalado para el teatro. Como María ya había quedado esa tarde y yo estaba especialmente envalentonado tras la psicomagia se me ocurrió pedírselas. No sólo eso. Se me ocurrió enviar un sms a Ella para invitarla a venir conmigo. Primera cita con Ella. El ratón en el laberinto  La verdad es que, entre otras muchas habilidades, están dotadas las mujeres con una gran capacidad para tomar el pelo a los hombres. Pensé que mi cita con Ella había ido bien. Sigo pensándolo. Incluso me propuso que quedáramos este fin de semana. Pero no, no hay felicidad completa. Hemos estado mensajeándonos. Ya podéis imaginar: mensajes mios llenos de dibujos, historias, poemas; mensajes de Ella, a veces amables, otras veces reprochándome mis bromas o lo que tardo en contestar. Haciéndose la dura. ¡Vaya tarea más fácil, con lo blando que yo soy! En fin, que me encantaría saber como terminaba el rosario de la aurora, porque me da que esto va por el mismo camino. La madre de todos los pánicos al éxito Cuidado con que se cumplan tus deseos -dijo el sabio. El otro día la guerra fría de emilios llegó a un punto sin retorno y trascendió el horario laboral, el tono formal y el lenguaje metafórico. El caso es que, Ella y yo, llegamos a la conclusión de que teníamos que vernos pues sólo por correo electrónico nuestra relación no podía avanzar. La de literatura americana que habrá sobre la segunda cita. Nada comparable, en efecto, a la apreciación de Marivent sobre nuestro pánico al éxito. Y llegado a este punto, acude otro miedo: ¿Qué va a pasar con este diario? Dos peligros lo acechan: - La posibilidad del éxito con Ella... ¿Es posible la creatividad sin el fracaso? - El ataque despiadado de la competencia. Ahora un periodista, bastante más feo que yo, va a sacar "diario de un treintañero" en capítulos por el movil.
Hay que fastidiarse Segundas citas nunca fueron buenas Todo lo que puede salir mal, saldrá peor. No sé si esto habrá sido ya acuñado en el Código de Murphy pero ahí van algunas leyes más aplicadas a la segunda cita: - Si lleva a Ella a un bonito mirador donde nunca había estado y desde donde pueden apreciarse unas hermosas vistas de la ciudad, Ella le dirá que hace mucho frío. - Si lleva a Ella a un curioso lugar donde un cantautor cubano va a dar un concierto, Ella le dirá que el lugar no le gusta o que no le apetece encontrarse allí a fulanito o a menganita. - Si la lleva de paseo por las hermosas calles peatonales del casco antiguo, Ella le dirá que el empedrado dificulta su paso con los tacones. - Si la lleva a una hermosa casa antigua convertida en pub que hay a las afueras, Ella, tras recorrerla varias veces, le dirá que no encuentra un lugar adecuado para sentarse. - Si usted piensa que ha encontrado el lugar con el que seguro Ella estará encantada, ese lugar estará cerrado. Claro que siempre le queda a usted la ilusión de que, después de todo eso, Ella le invite a su casa.
Qué hacer si la mujer de tus sueños te dice que le gustas  A. huir sin más. B. Razonar la huida: "es que es una situación muy difícil, Ella está separada, tiene una hija o vive en otra ciudad..." C. Justificar el fracaso: "no sé como puedo gustarle, seguro que es el efecto secundario de algún antiinflamatorio que ha tomado y cuando se le pase..." D. Explicación histórica: "nunca nada ha funcionado, así que ahora no va a ser una excepción..." E. Optimismo improbable: "Puede esta ser la oportunidad de tu vida para ser feliz y, encima, bien acompañado" Se admiten sugerencias. Cuando tú quieres una cosa, todo el universo conspira para que NO realices tu deseo  Sí, ya sé que me he cargado la frase de Paulo Coelho, pero ¿Acaso no es más realista así? Que este mundo es un pañuelo, lleno, por lo demás, de mocos infectos, no os resultará una novedad. Ayer hubo sencilla comida en mi casa. En la sobremesa, todo iba de maravilla. Entonces Ella vió una foto de mis hermanas, cuando eran pequeñas, que tengo enmarcada y se me ocurrió buscar alguna actualizada para que viera que también hay gente guapa en la familia. Así que saqué mi caja de las fotos y fuimos viendo algunas, de mi familia, de mis amigos. Yo, con gran habilidad, evitando fotos de antiguas novias, y en esto pasa de soslayo una foto, en apariencia anodina (una reunión en casa de unos amigos de mi prima). Resulta que eran los íntimos amigos de su ex. Entonces, el coche empezó a convertírsele en calabaza, los caballos en ratones y se marchó cariacontecida, dejándome un pendiente de cristal caído en el sofá. Ella y yo somos tres  No sé si había comentado este pequeño detalle pero Ella tiene una criatura. No sé, tampoco, si criatura es la palabra adecuada para su edad, siete años, y dado nuestro primer encuentro, en el que la pequeña cantaba a voz en grito una canción de Estopa y, en concreto, el lírico pasaje en que dice "me la pela, me la pela". Espero que la máxima de Marivent de que uno es lo que era a los siete años admita excepciones. Por lo demás, puede ser muy linda, como su madre. El perro del hortelano Más de un treintañero desearía comprender a sus amigas... Mi autovaloración me impide imaginar que todas las mujeres que tengo cerca vayan a estar coladas por mis huesos y que precisamente ahora que mi corazón está ocupado vayan a dar muestras de ello. El caso es que se ha formado un revuelo desde que Ella tímidamente ha surgido en mi vida. Yo antes tampoco las hacia caso. ¿Estaban enquistadas esperando el momento adecuado para lanzarse sobre mí? O acaso es el fenómeno que dice que si parece que ligas ya resultas más atractivo? Ahora hasta la Chica Segura me tira los tejos. Mira que no lo entiendo. La opinión de las mujeres  Con frecuencia en la vida aparecen contestaciones sin que nadie haya formulado la pregunta. Sucede también con mi barba, sobre la que tanta gente siente la necesidad de opinar. Ahí van algunas reacciones sobre mi relación con Ella: P está muy contenta por mi. Sabe que he estado muy deprimido desde lo de A, claro que no sabe de la existencia de R. I está a favor, pero lo primero que ha observado es lo mal que se lo va a tomar N. S, a pesar de mis temores, lo ha considerado normal y me ha dado consejos que llegan hasta el tercer hijo y los planes de pensiones. Mucho temo cual pueda ser la reacción de C. E se va a caer de culo cuando se entere porque está convencida que me muero por K (y yo le he seguido la corriente para que no me diera la lata, porque es muy cotilla). F me animó mucho a que me acercara a Ella pero temo que, tras no saber nada, se decidiera a intentarlo por su cuenta, lo que sería catastrófico. D, en contra de lo previsto, y sin que sirva de precedente, se lo ha tomado muy bien, claro que me enteré que ella tenía ahora una nueva relación. Da la impresión de que a R le parece bien (es realmente la opinión que más me importa) aunque lo que sucede es que quiere un hermanito. M parece no haberse enterado (no suele comportarse como la de H.Solo) pero el otro día me dijo que mis hermanas eran mayores y que a ver si yo le dába un nieto. Aprendiz de bruja  El sábado fue nuestro primer día de playa (prueba valedera para el título mundial). Hasta ahora sólo había estado con la pequeña unos minutos, en su casa o en algún lugar en que coincidíamos y el sábado lo pasamos Ella, R. y yo casi al completo. Hasta ahí todo bien, pero en cierto momento R. se encontró con una amiguita del cole, Nicky. Aparentemente linda pero muy peligrosa. No nos quitaba el ojo de encima, y tomando nota. Luego se acercó la madre, ¡Menuda bruja cotilla! Y es aquí donde vuelve la doctrina de Marivent: uno es lo que era a los siete años. O también aquello de de tal palo tal astilla. Y es que algunas niñas presentan ya un resumen bastante completo de lo que serán de mayores, o, en palabras de Goya, tristes presagios de lo que ha de acontecer.¿Habrá salvación para esta camada de niñas entrometidas? ¿Una buena educación podría hacer ciudadanas respetuosas de ellas? No creo, viendo los modelos sociales de la TV (Gran hermano, etc.) Mucho me temo que será una generación de gritonas maleducadas deseosas de participar en Crónicas Marcianas. Y de los niños, mejor ni hablar. Desavenencias  Con qué facilidad se pueden poner mal las cosas aun cuando parezca que van fenomenal. Qué rápido se desciende de la cumbre al abismo. El otro día Ella y yo tuvimos una discusión y, en ese contexto, parece que no hay solución y despiertan los fantasmas que nos dicen: nunca podrás ser feliz. Qué sencillo es para los músculos faciales pasar de la sonrisa al llanto. Perplejidades El domingo pasado hubo actividad artística en la que participamos Ella y yo. Mucho éxito, claro que el aforo estaba lleno de familiares y amigos. Entre ellos estaban P y su marido. También R, a la que llevaron unos amigos de Ella. R no paraba de mirar a su madre y alguna vez a mí. Lo sé porque yo, sin perder la concentración, eso sí, no paraba de mirar a R. Al final fuimos a tomar algo los cinco citados, a un bar cercano. Al cabo de un rato, P. le pregunta a Ella: - ¿ R. es tu hermana? - (sonrisa) ... no, es mi hija.  E imagino la cara de perplejidad de P, aunque yo estaba mirando para otro sitio, porque luego me pregunta en un aparte: - Oye, ¿Qué edad tiene Ella? Y dado que Ella no es mucho menor que yo, y por tanto no es raro que pueda tener una niña de siete años, pienso que la pregunta era un intento de salir de su asombro. Asombro por mí, supongo, pero no es para tanto. El momento de la verdad Como ya he mencionado en algún otro lugar, mi madre no es como la de H. Solo. Mi madre no está deseando que tenga novia. Y no lo digo porque jurara, cuando yo era pequeño, odio eterno a su posible nuera, como hiciera Aníbal Barca con los romanos. No hacen falta semejantes formalidades para saber que como quisieran mis padres a sus hijos es eternamente niños y sin salirse del nido.  Así las cosas y pensando en el momento de contarle a mis padres sobre mi vida sentimental, siempre pensé que la invitación de boda podía ser un momento adecuado. Como sabréis siempre he pensado que no tengo obligaciones de portavoz, que no creo que tenga que dar explicaciones a nadie sobre esos asuntos pero temo que haya llegado el momento de contarles sobre Ella y sobre R. a mis progenitores. Voy a ir a visitarles próximamente y tendré que hablarles sobre ello aunque creo que me resultaría más fácil subir el everest. Buscando respuesta  Cuando uno ha llegado a la cima de la desesperación, cuando todo en la vida va peor que mal sólo quedan dos soluciones: 1. Suicidarse. 2. Intentar un milagro, buscar una señal divina. En realidad pueden parecer decisiones contrapuestas pero no lo son tanto. Ambas buscan un cambio y tratan de ponernos en contacto con El Creador. Como siempre me dicen mis amigos que no me suicide, decidí, por vez primera, poner en práctica la solución B. Destrozado por el dolor me puse en horizontal y recé como nunca. Rogué y rogué a Dios sin parar que me dijera qué hacer en este momento de tanta aflicción. Tanto debí dar la lata que, a pesar de ser una petición que claramente no cumplía los requisitos de la Ley 30/92, fue atendida y, creedme que con un esplendor que no hace echar de menos lo que podría haber sido Madrid 2012. En medio de un gran resplandor, se aparecieron en lo que cierta ministra llamaría “mi solución habitacional” dos ángeles con su indumentaria más clásica. El más fornido se llamaba Uriel y comenzó diciendo  - Der Herr is gross (El Señor es grande)- a voz en grito, para fastidio de mis vecinos, que, todo hay que decirlo, siempre han sido un poco ateos. No sé por qué estos ángeles barítonos tienen que cantar siempre en alemán. Yo considero, para lo religioso, más preferible el latín, pero parece que ellos lo reservan para momentos más jubilosos. En cuanto al otro ángel, del cual supe que se llamaba Gabriel, era (aunque me esté mal en decirlo) un tanto andrógino. No sé si a su dulzura y voz aflautada le acompañaba casualmente una marcada ginecomastia pero el caso es que tenía más tetas que muchas de mis compañeras de trabajo. No en vano traté de fijarme en sus pezones sin conseguirlo pues estaban intentando hacerme entrega de un objeto. Descubierto éste resultó ser un teléfono movil. - Marca el número 777 y hablaras con El Señor- me dijeron  - Esto si que es una prueba de la existencia de Dios y no esos complicados argumentos de San Anselmo- pensé yo, y ellos, en esto, desaparecieron dejando todo lleno de plumas, como no podía ser menos en la semana del orgullo gay. Así que, sin dejar vencerme por la emoción, me apresuré a marcar el número indicado. Y sigo haciéndolo todos los días pero siempre el mismo salmo: “el teléfono al que usted llama está apagado o fuera de cobertura” Debe ser por las nubes o quién sabe. Ella (2) Mi querida Ella, Pensarás que estoy loco (sí, lo estoy) por seguir escribiéndote cuando tú ni siquiera contestas, cuando tú ni siquiera llamas o mandas un mensaje interesándote por mí. Más loco aún, pensará cualquiera, porque esta carta jamás saldrá de mi ordenador. Es una carta que sólo mi imaginación envía. Sí, quizá esté loco. Loco por ti. Desde aquellos días de final de enero estoy enamorado de ti, sigo estándolo. Mi amor, por desgracia, no sabe de conveniencias y sigue inalterable a pesar de haberme tú abandonado. Puede que tenga que ver que no entiendo cómo en tan poco tiempo pudimos hacer tantos planes juntos que comprendían todo nuestro futuro y cómo en tan poco tiempo he dejado de interesarte. Pero no es enfado hacia ti el resultante del abandono al que me sometes. Es un tremendo dolor y una tremenda tristeza porque mi vida estaba en tus manos y ya no tengo vida sin ti. Como quise expresar en la carta anterior (que sí te envié y de la que no has dado ni acuse de recibo) hecho tanto o más de menos lo que ya no puedo darte que lo que ya no puedo recibir de ti. Y no poder llamarte, no poder escuchar tu voz es una tortura. Solo ver tu foto me hace llorar porque no verte más, no poder acariciarte más es para mí la peor de las condenas. Supongo que nadie puede pedir a ningún otro ser que lo quiera; que nadie puede reclamar que siga enamorado (si es que tú lo has estado); ni siquiera que no deje de estar enamorado de la noche a la mañana. Más bien me gustaría que me pasara a mí. Ojalá pudiera como tú pasar de “echar de menos tus manos, tus labios…” (como me decías) a no quererme en una semana. Ojalá pudiera, porque me estoy muriendo, porque una garra está devorándome por dentro. Toda mi carta anterior fue sincera y si pecó es de ser comedida en las expresiones de lo que de verdad siento hacia ti. Pero seguramente también albergaba un hilo de esperanza de que, si bien no quieres volver conmigo, al menos quisieras hablarme, explicarme, hacerme pasar este trago algo menos amargamente. Ya ves, ahora no puedo soportar ni mi propia alma. No hay un momento de tranquilidad en el día y pocos minutos puedo dejar de pensar en ti, y en consecuencia, en mi propia desgracia. Tuyo B Infelices conocidos  Me llamo Baltasar Aceno y he echado a perder mi vida. Debería clausurar este blog porque ya salió el último tren y yo caí despedido del mismo a toda velocidad y me he roto la cabeza contra el suelo. En vano trate de agarrarme al mismo, pero el tren no espera. El tren se ha ido, sí, el último tren. Soy un muerto viviente, un cadáver que ficha a la entrada y a la salida, todos los días. Soy un ser condenado a vivir sin futuro, porque el futuro tantas veces planeado entre Ella y yo ya no existe. novedades insignificantes  Como dice Bridget Jones ("sobreviviré") " uno cree que está más unido a una persona que a cualquier otra de este mundo y cuando te despistas resulta que no vas a volver a verla nunca más" Y así ha sido. Como ya estarán al corriente (más bien hasta la saciedad) los lectores de este blog, hace 37 días que Ella me dijo que " lo había estado pensando...que ya no estaba enamorada de mí... y que ya no me quería como pareja" Obvio el tipo de argumentos que empleó para intentar justificarse porque creo que me convierten en un monstruo asesino y tampoco me recrearé sobre el hecho de que esperara al momento en que ibamos a planear nuestras vacaciones juntos (los tres) y justo cuando aterricé de asistir a la segunda operación de cáncer que le hicieron a mi hermana.  El caso es que hace 37 días en los que no he sabido absolutamente nada de ella ni por su parte ni por parte de amigos intermedios (nunca los ha habido). ¿Es eso normal? Lo mismo es mejor y yo me hubiese encontrado peor si hubiese oído su voz preguntando por mí de vez en cuando, o algún mensaje. Eso debe ser lo que recomiendan en Alcohólicos Anónimos. Creedme no creo que hubiese estado peor porque no creo que se pueda estar peor de como yo he estado. Volviendo a la película citada, como decía el padre de Bridget, " me reconfortaba el hecho de que fuera a morirme antes de que las cosas se pusieran peor" Pero sigo aquí, sigo vivo por desgracia y no sé como seguir adelante. Haciendo el imbécil  Total, que como llevamos 43 días sin saber de Ella se me ocurrió -tras varios días sin salir de mi depresiva cama - hacer de detective e intentar saber si es que no me llama ni me manda mensajes porque pasa de mí o es porque ha sido abducida por una nave espacial, que por aquí hay muchas según la revista Más allá. El caso es que la primera providencia que se me ocurrió fue ir al aparcamiento donde deja el coche (sin excepción) cuando va a trabajar. No estaba su coche. Si hubiera estado su coche, hubiera obtenido suficiente información, pero no estando ¿Será que cambió sus vacaciones -al igual que de novio- y ahora no está yendo a trabajar? ¿Será que ese día tenía dentista? ¿Será que, de verdad, ha sido abducida por la nave espacial? La única certeza es que yo estoy haciendo el imbécil, verdad chicos? Haciendo el imbécil (II)  Para que no se diga que los tontos dejamos el trabajo a medias y, aprovechando que hoy se cumplen 50 días desde la última vez que supe de Ella, he vuelto a la táctica parking y ahí estaba el coche, inconfundible. Está viva. Lo malo es que también está viva dentro de mí y así se me hace muy difícil aguantar el día y dormir de noche, jornada tras jornada. Abandonados Anónimos  - Hola, me llamo Baltasar Aceno y llevo quince minutos sin pensar en Ella. - Hola, Baltasar, estamos contigo. - Gracias, bueno… yo trato de hacer las cosas bien, trato de cumplir los pasos recomendados por Abandonados Anónimos, pero a veces se hace tan cuesta arriba… - Bueno, Baltasar, trata de ser positivo. ¿En que cosas has avanzado? ¿Hace cuanto que no tratas de verla o de ponerte en contacto con Ella? - En fin… hace nueve días que fui a ver su coche al parking de su trabajo, pero sólo para saber si está viva porque como hace casi dos meses que no sé absolutamente nada de Ella…Y en cuanto a ponerme en contacto sólo le mandé un sms por su santo y ya hace más de un mes. - Claro, claro …. ¿Y sus fotos, su cartas o recuerdos? - Llevo casi desde del principio sin ver las fotos. Las que estaban enmarcadas las he guardado, he guardado todo lo que más me recordaba a Ella, pero todo me recuerda a Ella y no puedo cambiar de casa, al precio que están los pisos… - Tienes que ser fuerte, Baltasar, tienes que ser fuerte. ella ha vuelto  No, no vayáis a pensar que se trata de mi Ella (¿O mi ex- Ella?). Hace la sensual cifra de 69 días que no sé nada de Ella. Más que sensual, no ponerse en contacto conmigo en 69 días me parece una cochinada. Durante un tiempo tuve la vana ilusión de que lo mismo estaba esperando a que hiciera mi examen para, después, estando yo más liberado, ponerse en contacto conmigo. Si H.Solo se autodenomina iluso entonces... ¿Qué soy yo?  Pues no, no me refiero a la que un día fue mi alegría sino a la imagen que he utilizado siempre, por un cierto parecido con Ella, para adornar estos posts: la estupenda actriz Blanca Apilánez. Hacía mucho que no la veía ni siquiera en estas reposiciones de series antiguas o películasa a que tan aficionados son los canales locales de TV. Ahora ha vuelto a hacer un pequeño papel en la película "Tapas" y en la serie "Abuela de verano" que ponen en TVE1. Todo sea por si me olvidaba de Ella por un momento. hombre viejo, hombre nuevo  Pues sí, tienes razón, ha llegado el momento de reinventar mi vida. Tienes razón, además de querer olvidar todo lo que tiene que ver con Ella, al menos tiene que parecer que lo intento. A partir de ahora, salvo que suceda algo realmente, no hablaré de Ella en este blog. Haré como si el protagonista del blog, y de mi vida, fuera yo y ya va siendo hora de darle un poco de vida a la mía. Mi vida conmigo. Para amargarme la Navidad Los blogueros siempre tienen la razón. Ya en mi post anterior hablé del email de la Chica Segura, una medio amiga de Ella que más que felicitarme parecía recriminarme después de tiempo sin hablar conmigo. Creo que alguno confundió a ambas mujeres pero, de todos modos, tenían razón. La tarde del día 24 recibo un sms de Ella.Breve resumen de los capítulos anteriores: Baltasar Aceno va a compartir su vida (incluso a casarse, cuando Ella tenga el divorcio) con una mujer y su hija. Se aman profundamente hasta que hace seis meses Ella le dice, de forma humillante y aprovechando el peor momento de la familia Aceno, que ya no le interesa la relación y que hasta luego Lucas. Baltasar Aceno desea morirse y le duele especialmente que Ella no se haya molestado en llamarle ni en escribirle después a ver cómo está, ni en que pueda ver a la niña, a la que adora. Repito, en nochebuena recibo un sms de Ella. Dice así: Hola Baltasar, queria desearte una Feliz Navidad y todo lo mejor para cada dia del 2006. Beso navideño, con cariño Ella.Contestación de Baltasar Aceno al mensaje: ¿Quién eres? En todo caso, gracias por la felicitación. Feliz Navidad y próspero año nuevo, como se suele decir.Pero mi estómago no ha disfrutado de estas comidas porque está bastante revuelto. |
|