Emma Margarita R.A.-Valdés

Poemas



 La niebla 

Me gusta ver la niebla,
el paisaje inconcreto de las formas.
Me encanta, me seduce,
que me ofrezcan las nubes ensoñadora alfombra.
Tras la niebla está el sol,
su aureola
me incita a recrear la faz del universo
escondida en las sombras.

La vibración de esencia
es vaho penitente, es trágico holocausto
del agua iluminada por la luna,
expiación efímera del rayo.

Canta el tiempo
sagradas profecías de zarzas y magnolias.
El árbol está triste
por los salmos dormidos en sus hojas.
Hoy la niebla aletea
como un extraño aliento de mi boca
y reviste el contorno de armónicas imágenes
pobladas de palomas.

Veo el halo intangible, luminoso,
el fantasma del cosmos primitivo,
gigantesco holograma
de divina energía, de arcano laberinto.

Esta niebla
estimula en mi piel antiguas sensaciones,
me libera el cerebro
de ancestrales angustias y dolores.
Cuando llegue el relente,
la serena humedad de amor y noche,
gozaré la materia,
desvelaré a la vida la luz de nuevos soles.

Soy hidra rescatada, con múltiples destinos,
salamandra inmortal, cicatrizada herida,
tallo verde nacido tras la poda,
Ave Fénix de arcilla.

Si al mediodía el Sol me revela el misterio
con el mensaje blanco de su rostro,
en mi ser integral, trino y uno a la vez,
donde llevo escondido el mapa del tesoro,
encontraré la ruta hacia la gloria,
viviré en coherencia con el Todo.



 Frágiles campanas 

Me estás enamorando nuevamente
y aún brillan los cristales
de afiladas aristas
desangrando las venas del recuerdo.

Presagio la tormenta
en el bajorrelieve de los muros
antiguos, conocidos.

Arpegios disonantes
resuenan en las rocas del presente.
Perfiles del pasado
te nombran y se acercan.
Un sombrío celaje
anega los jazmines de la aurora
con fúnebres augurios.

Quisiera amurallar
ese viento cambiante
que deshoja la vida entre la bruma.
Me invade tu latido
y doy todo mi pulso a tus corceles
cabalgando paisajes de ansiedad.
Saboreo la duda,
es agridulce, espesa en el deseo,
por el temor que ahoga la esperanza.

Remontas la espesura de las sombras
que pintan las ojeras de la noche.
Te adentras en mi pozo
desde el brocal hambriento de ilusiones.

Sé que desterraré
los fantasmas de ingrávidas ideas
con repique de flores del futuro,
blanquirrojos claveles
que se marchitarán
en el jarrón de siempre.



©Emma Margarita R.A.-Valdés
www.emma-arvo.net





[Frase del día][Relatos][Postales Virtuales][Arco Iris][Midis]

[Actualidad Cultural][Mis premios][Páginas amigas][Anillos]







Envía esta página a alguien especial...

Envía esta página a alguien especial







<BGSOUND src="/avalon8/musica/enyaexile.mid" loop="infinite">