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Sentimiento sin fin,
sin puerta de salida.
Llegaste quedo a mí
y llenaste mi vida.

Llevabas un billete
en la mano, el de ida,
y quemé mis naves.
Y quedé en tu isla.

Llovieron a raudales
cariño, amor, alegría...
pero fueron tan sólo
instantes... en una vida.

Resurge en mi recuerdo,
con fragancia y frescura,
lo que no ha muerto:
la suavidad y dulzura

del bello sentimiento
que dejaste en mí,
que acompaña mi alma
cuando pienso en ti.

¿Cómo quieres que olvide
algo tan bello y sublime?
Tu recuerdo es... un tesoro,
que enriquece mi viaje.

Me permite volar,
rauda, a tu encuentro
y en sus alas rozar...
aquel sentimiento.
A.Avalon© 07/07/2001
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