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SILVIO SOLDAN, DESPUES DE LA LIBERACION DE SU PAREJA: MIENTRAS GISELLE ESTUVO EN EL PENAL JAMAS LE HICE UNA VISITA SANITARIA" Tras seis meses de estar recluida en la cárcel de Ezeiza, Giselle Rimolo consiguió la excarcelación. Su novio celebra la noticia. |
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Hacía más de seis meses que él esperaba la noticia. Por eso, dice que cuando se empezó a decir que su novia, Giselle Rímolo, saldría en libertad, no quiso entusiasmarse. “Recién lo creí cuando el abogado, Fernando Burlando, me llamó desde Tribunales para decirme que había quedado en libertad”, cuenta Silvio Soldán.“En ese momento hablé con ella por teléfono. Me confirmó que sólo faltaban poner en orden algunos papeles y que después se iría. ‘Pronto voy a estar con vos’, me dijo”
El
resto del tiempo, lo pasé en casa”, dice. “Nuestro encuentro
fue fundamentalmente a partir de largas conversaciones telefónicas. Por
ahora, preferimos no hacer nada más para evitar a la prensa que podría
usar esas imágenes para decir barbaridades, que es lo que muchos han dicho
hasta ahora”. A pesar de que tanto Soldán como Fernando Burlando aseguran que ella siempre estuvo impecable —con el pelo teñido, las extensiones en su lugar, y sus uñas en perfecto estado—, Giselle no quiso que la fotografiaran. Inmediatamente después, decidió recluirse. “Rímolo está en su departamento de la calle Cramer”, dijo Burlando. “Giselle está en un country”, aseguró Soldán. Lo cierto es que durante todo el fin de semana, tuvo que soportar un nuevo encierro, en este caso, voluntario.“El viernes, después de su liberación, estaba eufórica; pero al día siguiente, la noté más triste. Supongo que pasados los momentos de ansiedad, el recuerdo de las horas más difíciles la ensombreció. Pero eso fue sólo el sábado. El domingo estaba bárbara otra vez”. El fin de semana Giselle aprovechó para descansar y para pensar en cómo seguirá la causa en la que sigue procesada. A pesar de que recuperó el confort y las comodidades que siempre tuvo en su casa y que, en los últimos tiempos, casi había olvidado, no pudo dormir bien. “Todavía está acostumbrada a los horarios de la cárcel. Se despierta a la una o dos de la mañana que era un horario en el que solían hacer controles y, a la mañana, no puede dormir más allá de las siete, la hora en que tenía que levantarse en Ezeiza”, dijo Soldán en su casa, mientras esperaba el momento de reencontrarse con Giselle. “No estoy apurado. No tengo la desesperación de una bestia que necesita sí o sí estar en una cama con su pareja. Si esperé seis meses, bien puedo esperar una semana más. Porque mientras ella estuvo en el penal jamás le hice una visita sanitaria. Creo que para tener sexo hay que tener algo más que una cama y las circunstancias en las que podríamos haber hecho el amor con Giselle en la cárcel me parecían inadecuadas. Entiendo a quienes lo hacen, eso es una decisión de cada uno. Yo preferí esperar y tener mis momentos de intimidad encontrándome con ella en la capilla. Por supuesto que ahí tampoco hacíamos nada, pero lográbamos conversar con tranquilidad. Ahora, vuelvo a esperar. Quiero que nuestro encuentro sea perfecto”. Viviana Andón Revista Caras, 29 de abril de 2002 |
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