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El
secuestro de Cristian Riquelme
19
de mayo - DETUVIERON A UNO DE LOS SECUESTRADORES DEL HERMANO DE RIQUELME
Personal
policial de Mercedes detuvo en las últimas horas, tras un enfrentamiento
mantenido con un grupo malvivientes que se trasladaban a bordo de un automóvil,
a un sujeto sobre el que pesaba orden de detención por haber participado
en el secuestro de Cristian Riquelme, hermano del talentoso volante de
Boca Juniors, Román Riquelme, ocurrido en abril pasado. El malviviente
fue identificado como Sergio Antonio Antunes, alias Fino, de 29 años de
edad, quien en el momento de ser detenido tras tirotearse con los uniformados
había dado el nombre falso de Carlos González. La detención de quien participó
activamente en el secuestro del hermano de Riquelme se dio luego de que
la Policía empezó a investigar los antecedentes y prontuarios de un grupo
de malvivientes arrestados el jueves por la tarde tras haber repelido
con disparos de arma de fuego un intento de demora solicitado por los
uniformados a su automóvil. Antunes fue detenido junto a Miguel Angel
Antonini, de 37 años (ambos oriundos de San Martín), luego de que con
el automóvil en él circulaban, un Volswagen Polo patente AUR-406, embistieron
a un patrullero policial y a un efectivo cuando estos últimos intentaban
acercarse a ellos por encontrarlos en actitud sospechosa. Luego de esto,
se entabló un tiroteo entre las partes que terminó con Antunes herido
en un brazo y con su cómplice rindiéndose, en la intersección en la avenida
29 entre 2 y 4. Tras las detenciones se realizaron pesquisas en el auto
de los delincuentes, en el cual se secuestraron una pistola Ballester
Molina 11.25, 3 granadas de mano marca FM K2 , 2 granadas EA-M5 españolas,
un fusíl FAl calibre 7.62 y varias prendas de vestir. La causa fue caratulada
"Atentado y resistencia a la autoridad, abuso de arma, tenencia de municiones
y arma de guerra y artefactos explosivos y lesiones" interviniendo la
Fiscalía Nro. 3 de Mercedes. (NOVA - SIP 24)
19
de mayo - Está preso el líder de la organización que secuestró a Cristian
Riquelme Fue detenido tras un enfrentamiento con la Policía en el que
resultó herido. Había dado una identidad falsa, pero luego se supo que
se trataba del sujeto que buscaban por el secuestro extorsivo. En su poder
se incautó un fusil y cinco granadas. También aprehendieron a cinco cómplices
El presunto cabecilla de la banda que secuestró al hermano
del jugador de fútbol Román Riquelme fue detenido en la
ciudad de Mercedes, al igual que otros cinco cómplices, luego de
un tiroteo con policías, en el que el sospechoso resultó
herido.
Se trata de Sergio Antúnez, quien el jueves pasado fue arrestado
bajo la identidad falsa de Carlos González, pero en las últimas
horas los investigadores constataron que se trata del presunto cabecilla
de la banda que secuestró a Cristian Riquelme, sobre quien pesaba
una orden de captura.
Todo comenzó el jueves en pleno centro de Mercedes, en la avenida
29 y la calle 2, cuando policías observaron el movimiento sospechoso
de un Volkswagen Polo, con dos hombres a bordo. Al ver que los uniformados
se acercaban, los ocupantes del VW realizaron una brusca maniobra e intentaron
embestir el patrullero e iniciaron un tiroteo, que terminó con
el arresto de los sospechosos, uno de ellos herido. Ambos fueron identificados
como Carlos González, quien sufrió una herida leve producto
de un disparo, de 29 años, y Miguel Angel Antonini, de 37, y en
su poder se secuestró una pistola 11.25, un fusil, cinco granadas
y prendas de vestir.
Fueron imputados por atentado y resistencia a la autoridad, abuso de arma,
lesiones y tenencia de munición, arma de guerra y artefactos explosivos.
En las últimas horas, la Policía constató que González
era, en cambio, Sergio Antúnez, alias Fino, sobre quien
pesaba una orden de captura por su presunta participación en el
secuestro extorsivo de Cristian Riquelme, hermano de Juan Román.
El jugador de las inferiores de Platense, de 17 años, fue secuestrado
por cuatro delincuentes el 2 de abril último cuando se encontraba
con amigos en una calle del centro de Don Torcuato. Tras permanecer 30
horas cautivo y haberse concretado el pago de 160 mil dólares como
rescate, Cristian Riquelme fue liberado sano y salvo en Ramos Mejía.
La investigación quedó en manos del juez federal de San
Isidro, Roberto Marquevich, quien ordenó gran cantidad de allanamientos
en el conurbano bonaerense, en los que se detuvo a decenas de personas.
Entre el jueves último y ayer, también fueron detenidos
otros cinco presuntos miembros de la banda de secuestradores, la mayoría
ex convictos con frondosos antecedentes y uno de ellos hermano de Antúnez.
Cautiverio y rescate Cristian, uno de los nueve hermanos del 10
de Boca Juniors, fue secuestrado el martes 2 de abril, a las 22, cuando
estaba junto a tres amigos en la puerta de un comercio ubicado a pocas
cuadras de su casa y del centro de Don Torcuato. Al parecer, un Peugeot
405 bordó pasó dos veces por esa esquina, hasta que frenó
y de él descendieron dos hombres, que exhibieron las armas que
llevaban en la cintura. Los jóvenes se tiraron al piso. Uno de
los delincuentes agarró a Cristian y le dijo: Vos venís
con nosotros. Luego lo encapucharon y subieron al vehículo.
De acuerdo a los datos recolectados por los investigadores, el joven pudo
estar secuestrado en distintos aguantaderos de la zona de
Boulogne.
Desde que comenzó el secuestro, la banda telefoneó entre
seis y ocho veces a los celulares de Juan Román Riquelme y de su
representante Marcos Franchi. Los pesquisas detectaron que esos llamados
fueron efectuados desde distintos teléfonos públicos y semipúblicos
de localidades del conurbano bonaerense, excepto el último, que
fue realizado desde una casa en Boulogne, con característica 4710.
Salimos disparados hacia esa casa pensando que podría estar
allí Cristian, pero cuando llegamos no había absolutamente
nadie. Estaba vacía, dijo uno de los investigadores que participó
de la búsqueda.
En ese último llamado se pactó el lugar y la hora de la
entrega del dinero. El encargado de hacer efectivo el pago habría
sido un primo de los Riquelme, quien recibió las instrucciones
vía telefónica.
Después de que los secuestradores lo pasearan por varios
puntos del Conurbano, recibió la indicación de dejar la
bolsa de plástico que contenía el dinero dentro de un automóvil
abandonado en Boulogne.
Ya eran más de las cuatro de la mañana cuando Cristian fue
liberado en Ramos Mejía, desde donde llamó a su hermano
para que lo fuera a buscar. El joven prestó declaración
ante los investigadores policiales y se aguarda que hoy lo haga ante el
juez federal de San Isidro Roberto Marquevich, quien intervino de oficio.
La Policía aseguró en reiteradas oportunidades que la familia
Riquelme no radicó la denuncia ante la comisaría de la zona,
sino que entabló una negociación con los secuestradores.
Una banda con peligrosos antecedentes Se cree que los detenidos
no sólo tienen vinculación con el secuestro del hermano del jugador de
Boca Juniors Juan Román Riquelme, sino también del empresario textil Abraham
Awada. Así lo informaron fuentes ligadas a la investigación, quienes agregaron
que sobre los detenidos pesaban órdenes de captura por el secuestro de
Christian Riquelme, expedidas por el juzgado federal de San Isidro a cargo
de Roberto Marquevich. La detenciones de la supuesta banda de secuestradores
la llevó a cabo personal de la Delegación Departamental de Investigaciones
(DDI) de San Isidro y de la policía de Santa Fe después de una breve persecución
y enfrentamiento, mientras se incautaron en su poder “gran cantidad de
armas de guerra y explosivos”. Las fuentes consultadas dijeron que los
detenidos, oriundos de la localidad de José León Suárez, tienen “participación
directa” en alrededor de seis secuestros extorsivos entre ellos los de
Riquelme, Awada y el hijo del empresario de la construcción Miguel Latrechiana,
todos liberados tras el pago de suculentos rescates.Los secuestros se
produjeron entre fines del año pasado y principios de este año en las
zonas de San Martín y Don Torcuato donde operaba la banda. Cristian Riquelme,
de 18 años y apodado “El Chanchi”, permaneció 30 horas en poder de sus
captores y fue liberado tras el pago de un rescate. EL CASO DEL HERMANO
DEL DIEZ DE BOCA Riquelme: 4 detenidos Desde ayer la lista de prófugos
por el secuestro de Cristian Riquelme tiene cuatro nombres menos. Uno
de los primeros sospechosos fue detenido en Mercedes cuando iba en un
auto lleno de armas y explosivos. El otro fue apresado por policías de
Tres de Febrero. Dos más cayeron en un intento de asalto, en Santa Fe.
El primero en ser detenido fue Sergio Antúnez (29). El jueves a la mañana
un patrullero de la comisaría de Mercedes se acercó a un auto porque los
dos hombres que estaban en él les resultaron "sospechosos". Hubo un tiroteo
y los dos fueron detenidos con cinco granadas, un fusil y otras armas
de puño.
Antúnez trató de confundir a la Policía sosteniendo que su nombre era
Carlos González y recién ayer se descubrió el engaño. "Un penitenciario
y un policía de la seccional que trabajó en San Martín lo reconocieron",
confiaron fuentes policiales.
Por otro lado, ayer a la madrugada, en Tres de Febrero, la policía detuvo
a Pablo Charra. También tenía pedido de captura por el caso Riquelme,
además de estar sospechado de otros secuestros anteriores.
Finalmente, también ayer, se logró chequear la identidad de dos hombres
detenidos en Santa Fe, durante un tiroteo. Aunque estaban usando identidades
falsas, la Policía los identificó, pero no reveló sus nombres. Sobre ellos
había pedido de captura por el caso Riquelme.
19
de mayo - UN DELITO QUE CRECE En Capital y provincia de Buenos Aires hay un
secuestro "exprés" cada 36 horas Según datos oficiales, en lo que va del año
hubo 90 casos. Muchas de las víctimas son de clase media. La gente toma sus
recaudos y crece el temor en los colegios, que hacen advertencias a los padres.
(Clarin) El teléfono suena con insistencia, en un momento impensado. Una
mano despreocupada levanta el tubo, pero enseguida lo aferra con terror. Del
otro lado, una voz desconocida acerca la peor de las noticias: un familiar
acaba de ser secuestrado. Puede ser el padre, cuando salía de trabajar,
o un hermano mientras caminaba por la calle, o un hijo en la puerta del colegio.
Quizá lo siguieron durante días para estudiar sus movimientos o lo eligieron
"al voleo", porque tenía aspecto de tener plata. No importa. La banda que
lo mantiene cautivo quiere dinero y no lo va a soltar hasta que la víctima
lo consiga en un cajero automático o hasta que un familiar pague un rescate.
La escena se repitió 90 veces en lo que va del año en Capital Federal
y provincia de Buenos Aires, según cifras de la Policía Federal y del Ministerio
de Seguridad bonaerense. La estadística indica que entre el 1° de enero y
el 15 de mayo —el período analizado— hubo un secuestro cada 36 horas.
A los números fríos se les suma un creciente temor por parte de la gente —la
Policía lo llama "psicosis"— de que los secuestradores empiecen a merodear
las puertas de los colegios para capturar chicos.
Las autoridades aseguran que la tendencia va de la mano de la crisis,
de las restricciones bancarias y la falta de efectivo. Los ladrones de bancos
ya no encuentran dinero allí y apuntan contra los empresarios y, en una nueva
variante, la clase media. A los que robaban pequeños negocios se les presenta
el mismo obstáculo y actúan contra cualquiera que parezca en condiciones
de reunir unos pesos en pocas horas: lo suben a un auto y lo obligan a pedir
plata a alguien. En la gran mayoría de los casos, consiguen lo que buscan.
El problema parece ir agravándose. Si el promedio se mantiene así hasta fin
de año, la proyección indica que los números argentinos podrán compararse
con los casi 250 casos que sufre anualmente una de las capitales mundiales
del secuestro, San Pablo. El panorama no es mejor si se escucha lo que dicen
los jefes policiales: "La mayoría de los secuestros no se denuncian". Así,
a los 44 casos registrados en territorio porteño y a los 46 que se conocieron
en la provincia habría que sumar una "cifra negra" de hechos no denunciados.
Los 90 casos son de secuestro "exprés" (de rápido desenlace), pero pueden
ser separados en dos modalidades: los llamados secuestros "al voleo" y
los secuestros extorsivos clásicos. Los primeros son cometidos por bandas
inexpertas, que no tienen infraestructura. Duran unas pocas horas y los rescates
no superan los 5.000 pesos o lo que salga de un cajero. Las víctimas son elegidas
al azar y suelen ser de clase media. La otra variante es protagonizada
por bandas organizadas, con buena logística, y pueden durar días. Los rescates
tienen más de cuatro ceros y los blancos, elegidos con precisión, son personas
adineradas.
De acuerdo con las estadísticas de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana
de Policía Federal, la mayor parte de los secuestros ocurridos en Capital
este año fueron "al voleo". Hubo al menos 37, concentrados principalmente
en la zona de Belgrano, Núñez, Saavedra y Coghlan (14 casos). "El problema
es que la mayoría de las denuncias fueron hechas una vez que todo había terminado",
se quejaron fuentes policiales. El caso número 38, que no figura en las estadísticas
oficiales porque fue calificado de otra forma, fue el de un ladrón que el
29 de abril capturó a un joven, lo llevó a un cajero y le exigió que un amigo
le llevara 200 pesos.
Los secuestros más planificados fueron minoría. Hay tres casos en los
que la Policía detuvo a los autores: el de una mujer peruana capturada en
su casa de Once, otra en Lugano, y un joyero asesinado antes de que se pidiera
rescate. En el Departamento de Delitos Complejos agregaron el secuestro de
una mujer en Córdoba al 5900, otro en el Centro y uno en Lugano. En este último
la víctima fue una chica de 13 años atrapada cuando salía del colegio. Para
pagar los 120.000 pesos de rescate, su padre tuvo que subir a un tren y tirar
el dinero por una ventana en el momento justo que le indicaron los secuestradores
por teléfono celular.
La relación entre una y otra modalidad es similar en la provincia de Buenos
Aires. Fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense indicaron que este año
hubo 27 secuestros "al voleo" y 19 clásicos. En esta cuenta entra, por ejemplo,
el caso de Cristian Riquelme (160.000 dólares de rescate).
A pesar de esta diferencia, quienes más dinero están gastando en protegerse
son las potenciales víctimas de los casos que menos ocurren. "Los empresarios
están preocupados, hacen consultas a cada rato. Algunos ya viven con
un guardia en la casa, usan chaleco antibalas, blindan sus autos...", señalo
el ex comisario Mario Naldi, de una consultora de seguridad.
Los que más secuestros sufren, la gente de mediano nivel económico, no están
en condiciones de pagar consultoras y sólo pueden recurrir al apoyo policial.
En la comisaría 33, por ejemplo, ya recibieron decenas de pedidos de escuelas
de Belgrano para dar charlas de asesoramiento. Y ante los reclamos, la
Bonaerense decidió formar grupos antisecuestros.
"Creció la sensación de peligro de la gente expuesta a este tipo de delito.
Nosotros no estamos desbordados, aunque no podemos hacer una proyección
del avance de esta modalidad porque la mayoría de los secuestros no son denunciados",
señalo el ministro de Seguridad bonaerense, Luis Genoud.
Los miedos de la gente común y los de la más acomodada se igualan en que todos
temen que les peguen por donde más duele: que secuestren a sus hijos en
la puerta del colegio. Aunque sólo hay un caso comprobado —en Villa Lugano—
y otro no confirmado —supuestamente fue en Juncal y Libertad—, circulan muchos
rumores. En Delitos Complejos aseguran que ya tuvieron cinco falsas alarmas
en otras tantas escuelas. El subsecretario de Seguridad de la Nación, Carlos
Vilas, refirio que le llegó la versión de que un micro con 20 escolares había
sido secuestrado en Berazategui. "Decían que los llevaron a un galpón y pedían
plata. Todo falso", indicó.
Distintos jefes de la Federal también lo desmienten. Igual, en Belgrano los
patrulleros empezaron a hacer rondas por las escuelas. Varios colegios pusieron
guardias y evalúan dejar de exigir que sus alumnos usen uniforme, para que
no los identifiquen. "Como no hay datos, la gente se prende de sus
propios miedos. Nosotros aconsejamos a la Policía que rediseñe su despliegue,
aunque es como buscar una aguja en un pajar", dijo Vilas.
Al igual que el resto de los consultados, el subsecretario señala que la Argentina
está lejos de llegar a los 3.000 secuestros anuales de Colombia. Sin embargo,
el temor de recibir un llamado telefónico que le cambie la vida no para de
crecer entre la gente. ALERTA EN LOS COLEGIOS El temor de la gente por
sus hijos Qué hago si se quieren llevar a mis hijos; si me piden rescate?
—Ver la forma de conseguir la plata y avisar a la Policía.
El diálogo entre Hugo (47 años, contador, vecino de Belgrano) y el comisario
Carlos Cherone, de la seccional 51, fue el jueves a la noche. Tiempo antes
Hugo había vivido una experiencia traumática. Cuatro ladrones lo habían retenido
en su auto. Luego de golpearlo, intentaron ir a su casa, le preguntaron cuánto
ganaba, de qué trabajaba y amenazaron con meterlo en una villa y pedirle rescate
a su familia.
Casi 300 personas reunidas en el salón de actos del colegio Pueblo Blanco
(Montañeses al 2400) oyeron al contador y compartieron su angustia. Como él,
habían ido a la reunión —convocada por asociacio nes vecinales de Belgrano—
preocupadas por su seguridad, algo que se repite en muchos colegios porteños.
Los posibles secuestros y los robos son los que están generando estas reuniones.
Algunos colegios también envían instrucciones a los padres para evitar
los secuestros.
Amas de casa, profesionales, padres de alumnos colmaron el lugar y escucharon
con atención las advertencias del policía: No usar armas porque es peligroso;
no polarizar los vidrios de los autos porque el interior queda aislado y,
si unos es retenido, nadie puede advertirlo desde afuera.
Algunos como Víctor Bernad (representante de grupos empresarios) ya habían
tomado medidas. "Tengo 4 hijos. Ya saben que del colegio tienen que salir
todos juntos", detalló Bernad a Clarín.
Su hijo mayor, Gonzalo (14) —alumno de Pueblo Blanco— tiene instrucciones
precisas: "un policía nos vino a dar una charla a principios de año. Nos contó
cómo era que las bandas podían secuestrar en la calle y nos dijo que nunca
anduviéramos en grupos de menos de 3".
En la reunión con los vecinos el comisario Cherone habló con soltura y tranquilidad.
Pero no calmó la ansiedad de Paula Salinas (34, productora de tevé). Paula
tiene una hija de 5 años que va a un colegio cercano y le comentaron que allí
intentaron secuestrar a un chico de 8 años.
"No se si pasó realmente, pero estoy aterrada", admitó Paula y contó que en
el colegio de su hija ahora los chicos ya no salen en desbandada sino que
cada uno es entregado a sus padres. En otros establecimientos sólo
se permite que un extraño recoja al alumno si tiene autorización escrita
de los padres. En Pueblo Blanco se decidió aumentar la seguridad limitando
los ingresos al colegio a una sola puerta.
"En Capital Federal, en lo que va del año, sólo se registró el secuestro de
un menor. No es una modalidad extendida", aseguró Cherone. Pero nadie en el
salón pareció más tranquilo por esa afirmación.
"¿Qué tengo que hacer si me toman de rehén?", preguntó una señora. "Todo lo
que el delincuente le diga", contestó el comisario. "Tengo miedo de que la
gente que revuelve en la basura enfrente de mi casa sepa a qué hora entro
y salgo", planteó una joven, con un bebé en brazos. "Son indigentes, no representan
un peligro", le contestó el policía.
Perseguidos por la sensación de que pueden ser víctimas de un asalto o un
secuestro los vecinos de Belgrano, dejaron en claro el jueves que viven con
miedo. La modalidad del método "fantasma" Así como la modalidad del secuestro
"al voleo" surgió en países como México y Venezuela y luego fue importada
a la Argentina, algunos jefes policiales temen que otro tipo de delito recorra
el mismo camino. Se la conoce como "secuestro fantasma".
La estrategia consiste en individualizar a un joven de familia acomodada,
conseguir el teléfono de su casa y después seguirlo hasta que, por ejemplo,
entre al cine o a una discoteca. Enseguida los estafadores llaman a sus padres,
les mienten diciéndoles que tienen secuestrado a su hijo y amenazan con matarlo
si no pagan un rescate en un plazo breve. Medidas de seguridad Contratan custodios
privados. Le ponen blindajes a sus autos. Se asesoran con abogados y empresas
consultoras. Hacen cursos de conducción de autos. Compran microchips para
pegárselos al cuerpo y así tener la certeza de que alguien podrá rastrearlos
en caso de ser capturados. Y hasta contratan seguros especiales que les cubren
el costo de un rescate y hasta el dinero que dejarán de ganar durante el tiempo
en que los mantengan retenidos.
Las medidas de seguridad que están adoptando empresarios, ejecutivos
y gente adinerada en general son tan ingeniosas como costosas. Las más básicas
son, por ejemplo, cambiar el auto importado por uno nacional que no
llame tanto la atención o dejar de frecuentar restoranes caros para evitar
una posible trampa a la salida. "En una de las torres más caras de Palermo
los propietarios se pusieron de acuerdo para que nadie use coches importados",
contó un asesor de seguridad.
Pero hay medidas mucho más complejas. En lo que va del año, las empresas que
ofrecen custodias personales vieron ampliarse las consultas y contrataciones.
"Ya hay empresarios que viven las 24 horas con un guardaespaldas, hasta adentro
de su propia casa", indicó una fuente del sector. También aumentaron los pedidos
para blindar autos. En el país hay casi 200 coches que tienen vidrios antibalas
y protecciones en distintos puntos, a pesar de que las dos compañías que ofrecen
este servicio en la Argentina cobran entre 20.000 y 40.000 dólares por proteger
un vehículo de esta forma.
"Algunos de mis clientes, sobre todo los que viven en la zona norte del Gran
Buenos Aires o los que van a un country, están tan preocupados que no sólo
se compraron un arma sino que usan chaleco antibalas. Ahora hay algunos
muy finitos, que no pesan mucho. También existe un sistema de microchip para
que la persona se lo ponga debajo de la piel y, si es secuestrada, se la pueda
localizar. Ya lo están tratando de vender acá, pero por lo pronto no camina
mucho", explica el ex comisario Mario Naldi, consultor de seguridad.
Distintas empresas vienen contratando desde hace un tiempo a este tipo de
consultoras para que les den cursos de seguridad a sus ejecutivos. En una
de los compañías de telefonía celular más conocidas del país le pidieron al
piloto Jorge Omar del Río —corre en TC 2000— que les diera clases para aprender
a hacer maniobras evasivas con su auto y evitar así un secuestro.
También hay aseguradoras —la mayoría inglesas— que ofrecen pólizas antisecuestros.
Cubren el costo del rescate y hasta ponen negociadores profesionales para
lograr la libertad del cliente. (Diario Clarin)
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