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"El
Elegido", con la marca de Rodrigo
Domingo
8 de setiembre de 2002
Para
todos fue "el sucesor de Rodrigo" porque llevaba en la sangre el mismo
ritmo cuartetero, y también porque era capaz de enloquecer a miles de
fanáticos con su voz y sus movimientos. Pero él, catamarqueño, de 20 años,
ex chico de la calle y con 95 robos confesados, sostenía que Rodrigo,
su ídolo, hubo uno solo.
Cuenta la leyenda que el Potro lo descubrió en una bailanta de Catamarca
y esa misma noche se lo llevó a vivir con él. "¿Quién es ése que canta
como la Mona pero no es la Mona?", había preguntado Rodrigo antes de reclutarlo.
"La locomotora catamarqueña" en abril de este año, al igual que su ídolo,
tuvo un grave accidente con su camioneta, una 4 x 4 Cherokee y terminó
en terapia intensiva.
Todo el mundo bailantero se estremeció temiendo un final parecido. Walter,
que estaba en Catamarca visitando a unos familiares, chocó con un Fiat
Siena, en la esquina de las calles Chacabuco y 25 de Mayo, en el centro
de la capital. Su camioneta, tras hacer un trompo, se incrustó en una
casa. El cantante, internado de urgencia en la clínica Pasteur, tenía
múltiples golpes en la cabeza y el tórax.
Pero Walter Olmos se repuso y en junio llenó el Luna Park en un par de
recitales a puro cuarteto, con algunas canciones propias incluidas en
su único disco (A pura sangre, grabado en Tucumán) y otras ajenas. Y allí
Olmos se confirmó como el sucesor oficial del Potro. En dos días, 20 mil
personas fueron a verlo. El público se dividía entre los que llevaban
la remera celeste con la leyenda "No se olviden de Rodrigo" y los que
tenían puesto el gorrito con la cara de Walter Olmos y las palabras "El
Elegido".
Había pasado una hora y media de show cuando las canciones prestadas marcaron
el clímax de la noche. Walter Olmos dejó el escenario y allí entró la
Tota Santillán, el presentador oficial de Rodrigo antes de su muerte.
Luego de arengar durante un rato a la multitud con un grito que combinaba
los dos nombres (algo así como "Ro-Walter") apareció en las dos pantallas
que flanqueaban el escenario la imagen de Rodrigo. "¡Estalla el Luna!",
gritó la Tota Santillán. Y era cierto.
Fue el sucesor de Rodrigo, cantaba como la Mona, pero era Walter Olmos.
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