|
LA
MUERTE DE UN CUARTETERO: EL CANTANTE BAILANTERO TENIA 20 AÑOS
Olmos se mató mientras jugaba con una pistola 22
Lo
aseguran los investigadores y también el representante del artista.
Antes de dispararse por accidente les apuntó a dos de sus compañeros.
Anoche lo velaban en Ingeniero Budge.
El
cuartetero Walter Olmos se disparó un balazo con una pistola que apoyó
por su absoluta voluntad en su sien derecha. Esa es la hipótesis que ayer
manejaban con claridad los investigadores. Pero la muerte del proclamado
heredero artístico del "Potro" Rodrigo no fue un suicidio como otros.
El chico, de 20 años, se mató delante de cinco personas, integrantes de
su troupe a quienes tenía pendientes de un juego temerario que
derivó en la tragedia.
"Este fue un caso muy claro de alguien que cree que domina un arma, cuando
el arma es en realidad la que domina", resumió una alta fuente policial
consultada por Clarín. El cantante murió durante una especie de ruleta
rusa muy particular, sin el acuerdo de los otros participantes, y
que tuvo como víctima a la única persona que tuvo el arma en la mano.
El cuartetero se mató con una pistola marca Bersa calibre 22 largo. Anoche,
la Policía trataba de determinar a nombre de quién está registrada. La
autopsia estableció que la bala entró por la sien derecha —el caño
estaba en contacto con la piel— atravesó el cerebro y quedó dentro
de la cabeza. Walter murió en el momento. El cuerpo quedó tirado boca
arriba sobre la cama de la habitación 22 del primer piso del hotel San
Cristóbal Inn, en Estados Unidos al 2900.
"Estaba jugando con un arma que no sé de dónde salió. Lo apuntó a uno
de los chicos y no pasó nada; lo apuntó a otro y no pasó nada. Al final
se puso el arma en la sien y salió el disparo. Fue un juego y no sé por
qué ocurrió", contó José Luis Gozalo, el manager del cantante.
La descripción del representante tiene puntos de coincidencia con la versión
de los hechos que aportaron las fuentes de la investigación y el entorno
del artista. Todo a partir de lo que contaron los testigos directos. Que
eran cinco: un locutor de la banda, dos músicos, un sonidista y un hermano
de Vanesa, la novia de Walter.
Los investigadores creen que durante los últimos segundos de su vida —cerca
de la medianoche del sábado—, el cuartetero protagonizó un juego
peligroso que puso en serio riesgo a quienes estaban con él. Fuentes del
caso contaron que al sonidista, que entró a la habitación cuando ya estaban
los demás, Walter lo recibió apoyándole el arma en la cabeza. Pero los
investigadores creen que el cantante en ningún momento tuvo la intención
de dispararle a nadie
Y tampoco a sí mismo. Anoche el jefe de la comisaría 8, Luciano Roberti,
dijo que la muerte del cantante se produjo "por un accidente fatal". Y
explicó que esa conclusión está fundada en las declaraciones de los testigos
y la pericias que ahora analiza el juez que tiene a cargo el caso, Mariano
Bergés
No está claro si el cantante sabía que la pistola estaba cargada. El arma,
se comprobó, tenía otras balas, además de la que provocó la muerte del
chico. A la tarde circuló una versión de que en la habitación podría haberse
producido un disparo más. Pero los investigadores seguían hablando de
un solo balazo.
Cuando Walter murió, una combi lo estaba esperando en la puerta del hotel
—un lugar clásico de alojamiento de artistas bailanteros—
para llevarlo a la recorrida de shows que esa madrugada debía hacer en
Berazategui, Quilmes y La Plata. Anoche comenzaron a velarlo en un lugar
que el chico conocía muy bien. Es una bailanta que pertenece a Gozalo
y está en Ingeniero Budge. Walter había actuado varias veces allí.
El boliche se llama Mundo Bailable y queda a unos cien metros del puente
La Noria, que une la Capital con el partido de Lomas de Zamora. A las
ocho de la noche, había una cola que superaba las dos cuadras de largo.
La mayoría eran adolescentes que habían llegado caminado de barrios de
la zona: el propio Budge, Villa Fiorito, Santa Marta. Algunos —los
más fanáticos— lloraban. Otros confesaban que estaban allí movidos
por la curiosidad. Pero que no pensaban irse hasta que pudieran entrar.
El clima era tranquilo y la cola mantenía el orden. Siete camionetas de
la Policía custodiaban el lugar. Los vendedores no se perdieron la oportunidad
para ofrecer gorras y vinchas con la cara de la estrella del cuarteto.
"Solamente él sabe lo que pasó en la habitación", dijo, abonando un poco
el misterio, Esther, que había llegado con otras ocho chicas. Había ido
a ver dos veces a Walter en Mundo Bailable. Emilse, una de las
amigas de Esther, llevaba una flores de tela para dejar "como despedida".
Muchos arriesgaban sus teorías sobre el final trágico del cantante. Patricia,una
chica de 17 años, insistía con los problemas amorosos del cantante. "Dicen
que tenía unos rasguños en la cara", deslizó con tono de intriga.
A las 21.20 una camioneta llegó con el cuerpo del cantante. "Olé, olé,
olé, olé, Walter, Walter", la recibieron. En la sala ya había llegado
la primera corona: "Carlos Menem y señora", decía
Leonardo
Torresi, Clarin, Lunes
9 de setiembre de 2002 |
|
|