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Padre
Grassi: entre el cielo y el infierno
Luego
del escándalo por la denuncia de Telenoche Investiga, el presidente
de la Fundación Felices los Niños se entregó a la
Justicia y quedó detenido acusado de abuso deshonesto, pero mucha
gente cree que es inocente
Qué
se merece un abusador de menores, padre?”. Julio César Grassi evitó
vacilar: “Por sobre todas las cosas el aislamiento”, sentenció.
Entonces se apagó la cámara que filmaba el diálogo entre el cura más famoso
y una periodista de “Telenoche Investiga”, y se vio la cara
de la decepción. El sacerdote estaba abatido en su sillón de director
de la fundación “Felices los Niños”, y ya no hacía falta escucharlo
hablar para advertir que estaba preocupado.
Así comenzó el miércoles el escándalo que conmueve a la sociedad, cuando
el Investiga denunció que el conocido sacerdote habría abusado de menores
en diferentes ocasiones. Lo hizo en el marco de una investigación periodística
basada en los testimonios de una supuesta víctima , de ex empleados de
la Fundación, de ex compañeros del padre y del propio juez que entiende
en la causa y que ordenó la detención del sacerdote bajo una acusación
gravísima: Abuso deshonesto y corrupción de menores, agravada por la condición
de tutor. Grassi se entregó el jueves 24, en los Tribunales de Morón,
después de pasar doce horas prófugo. Si lo encuentran culpable podría
recibir una pena de entre 10 y 15 años de prisión.

El proceso judicial contra Grassi se inició en noviembre de 2000, pero
el expediente estuvo “dormido” hasta que Telenoche tomó la
investigación y la amplió con nuevas denuncias. La más impactante es el
testimonio de un chico de 19 años que contó, a cara tapada, que en 1998
el sacerdote abusó de él. Dijo que una tarde el cura lo llevó a su despacho
y le pidió que se sentara en su falda. “Me tocó la pierna y atinó
a subir, pero me zafé. Me dijo que no se lo dijera a nadie, que los hombres
tenían que conocerse y que me quería explicar cómo era la vida”,
confesó.
También agregó que hubo un segundo episodio, en el que se produjo una
situación de sexo oral. “Esa noche me escapé”, aseguró el
muchacho. Y sostuvo que le quedaron secuelas piscológicas.
Telenoche denunció otros supuestos abusos. El primero, en 1987, cuando
Grassi era vicerrector del seminario de Ramos Mejía. Según los testigos,
allí el cura habría tenido relaciones sexuales con un alumno de 17 años.
Por ese incidente dejó el seminario.
En 1991, cuando trabajaba en el hogar “La Casita”, de Paso
del Rey, un hombre lo habría ido a buscar para golpearlo, porque supuestamente
había abusado de su hijo. Los testimonios indican que en ese mismo hogar,
Grassi se relacionó con otro chico, Ignacio. El padre Elvio Metone, superior
de Grassi en Paso del Rey, reveló ante las cámaras que, en 1993, cuando
Grassi abrió su Fundación, se llevo a Ignacio.
Según la investigación, cuando Igancio cumplió 18 años, Grassi comenzó
una relación con otro chico de la Fundación, Fernando, de 11 años. Un
ex interno contó que Fernando dormía en el dormitorio de Grassi. Agregó
que la habitación del cura se conectaba mediante una puerta corrediza
con el cuarto de los varones .
El 29 de noviembre de 2000, el juez Humberto Meade inició el expediente
por el que Grassi fue detenido el jueves. Meade contó en el informe de
Telenoche que hizo una inspección del predio de 65 hectáreas, de Hurlingham,
sede central de la fundación y residencia de Grassi. “Descubrimos
que de su habitación salía una puertita hacia un salón espectacular, con
equipo de audio, TV, una cama grande y un gimnasio. Parecía una suite
nupcial”, dijo el magistrado y contó que al parecer allí dormía
Fernando. “Yo le advertí al padre que tenía que hacer las cosas
bien, que tuviera cuidado con su sexualidad”, agregó.
Fernando fue sometido a una pericia psicológica donde se habría determinado
que tenía “una relación homosexual consolidada desde pequeño”.
Por último, Telenoche reveló que a fines de 2000 llegó a la fundación
Luciano (15 años), que se convirtió en el favorito del cura y habría tenido
sexo con él. En medio de un escándalo, Grassi quedó preso. “Cometí
muchos pecados, pero jamás uno así”, declaró el cura.
Mientras espera la decisión de la Justicia, el Vaticano ordenó la suspensión
del religioso como párroco de la iglesia Nuestra Señora del Carmen y podría
iniciar un proceso eclesiástico que podría derivar en la suspensión definitiva
de Grassi del ejercicio del sacerdocio. Son las peores horas de un hombre
que se hizo famoso por su vocación solidaria
Revista
Semanario, 28 de octubre de 2002
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