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Reclusión
perpetua por tiempo indeterminado
La
Libertad, 6 de septiembre de 2002
El
pasado 21 de agosto la justicia mercedina le dictó sentencia a Luis Fernando
Iribarren por el crimen de sus padres y hermanos ocurrido en julio de
1986 y el de su tía Alcira, hecho producido en agosto de 1995.
Iribarren,
ya detenido, solía negar públicamente los hechos e inventó numerosas posibilidades
sobre el destino final de sus padres. Finalmente el día de la sentencia se
leyó su confesión de cómo mató a sus padres y hermanos. Manifestó que ya a
los 15 años tenía diferencias con su padre en la forma de trabajar en el campo,
y por eso se fue al pueblo a trabajar en un taller mecánico. Allí logró progresos
que su familia no reconocía. Una noche de julio después de cenar con su familia,
salió a las 22 hs. de la casa de campo y estuvo hasta las 3 de la mañana caminando
varias veces hasta la portada. Cuando entró nuevamente vio que su familia
dormía. También vio una carabina cargada debajo de la ventana, la tomó y disparó
contra sus padres y hermanos. A su hermano Marcelo, una vez asesinado, le
cerró los ojos y dijo haber exclamado "No sé por qué te hice esto hermanito,
yo te quiero mucho".
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Los
motivos, en definitiva, fueron económicos. Iribarren luego del hecho vendió
muebles, aberturas y techo de la casa familiar y alquiló el campo.
En
relación a su tía, que tenía cáncer terminal y que se encontraba postrada
en su cama, Iribarren narró que la mató golpeándola con el ojo de un hacha
porque él sufría por su tía enferma debido a la enfermedad. Luego la enterró
en el fondo de la casa de Av. Cámpora, al lado de un árbol que le gustaba
a su tía.
El
Tribunal lo sentenció a reclusión perpetua por tiempo indeterminado. Es decir
que con esa condena no saldría nunca más. Iribarren apelaría la sentencia
a la Cámara de Casación Penal con sede en la ciudad de La Plata.
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