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15 de
enero de 2002 - Pidió declarar la acusada de matar a su hijo Norma Altamirano
se había negado el viernes a comparecer ante el fiscal. Hoy podrá contar
su verdad En
la madrugada del jueves último Norma Felicia Altamirano (28) habría disparado
en el pecho de su hijo discapacitado de cinco años. Antes habría drogado
con psicofármacos a los tres restantes, una nena de 13 y dos nenes de
7 y 1 y medio. Luego redactó varias cartas donde habla de sus angustias
y su intención de poner fin a su vida y, al parecer, a la de todos sus
hijos varones. Pero sus planes quedaron a mitad de camino; el único que
pereció fue Diego, quien desde su nacimiento sufría una enfermedad motriz.
Unas horas después, los chicos eran internados en el Hospital de Niños
y ella trasladada a una comisaría. El fiscal penal de La Plata, Víctor
Violini, indagó a Altamirano pero la mujer optó por el silencio, amparada
en el derecho constitucional que la asiste. Pero la mujer tiene muchas
cosas que decidir. Asesorada por las defensoras oficiales Marcela De Luca
y Silvia Etchemendi, solicitó, ahora, ser sometida a la indagatoria del
fiscal.
La tragedia, que tuvo lugar en un departamento de la calle 68 al 1089,
entre 16 y 17, comenzó a perfilarse algunos días atrás, luego de que Altamirano
rompiera la relación afectiva que mantenía con un comerciante platense,
padre del menor de sus hijos.
El hombre estaba casado y había decidido recomponer su familia.
Algunos testimonios dieron cuenta de que la mujer enfrentaba una depresión
durante los días que precedieron al crimen. Sin embargo, se comprobó que
Norma Altamirano no llevaba a cabo ningún tipo de tratamiento psquicológico
o psiquiátrico. Su médico clínico le había recetado unas pastillas, pero
sólo para conciliar el sueño. Esos mismos medicamentos habrían sido utilizados
para adormecer a sus cuatro hijos y luego iniciar su ejecución.
En febrero, cuando culmine la feria judicial, Altamirano será sometida
a una junta médica que determinará si comprendió o no la criminalidad
del hecho. El informe será determinante para decidir sobre su imputabilidad.
Si se concluye que la madre sufre alteraciones mentales, se dispondrá
su internación en un neuropsiquiátrico. En cambio, si se comprueba que
estaba en uso de sus facultades cuando disparó contra su hijo de cinco
años, será procesada y permanecerá detenida a la espera de la realización
de un juicio oral.
Altamirano se encuentra detenida por orden del juez de Garantías César
Ricardo Melazo, por el delito de “Homicidio calificado por el vínculo”,
contemplado en el código con una pena de reclusión perpetua.
Mensajero-
«¿Que dices? ¿Estás verdaderamente en tu sano juicio y no
deliras, mujer?»; Medea Euripides
13 de
enero - ¿De la desesperación a la locura? Se le realizaron ayer pericias
psiquiátricas a la joven acusada de matar a su hijo de cinco años. Mañana
se conocerán los resultados. En tanto, se comprobó que la mujer no estaba
en tratamiento psicológico. La defensa quiere demostrar su inimputabilidad.
Analizan las cartas escritas Mañana podrá conocerse el resultado de
las primeras pericias psquiátricas que se le realizaron a Norma Felicia
Altamirano, la joven de 28 años acusada de haber efectuado un disparo
en el pecho a su hijo de cinco años discapacitado.
El estudio, que le fue practicado durante la jornada de ayer, intenta
determinar la imputabilidad de la mujer que en la madrugada del jueves
último desencadenó la tragedia en un departamento de la calle 68 entre
16 y 17. Altamirano fue detenida ese mismo día. Según se cree, tenía la
intención de terminar con la vida de otros dos nenes de 7 y un año para
luego suicidarse. Su hija mayor, de 13 años no estaba incluida en el macabro
plan.
Algunos testimonios dieron cuenta de que la mujer enfrentaba una depresión
durante los días que precedieron al crimen. Sin embargo, se comprobó que
Norma Altamirano no llevaba a cabo ningún tipo de tratamiento psquicológico
o psiquiátrico. Su médico clínico le había recetado unas pastillas, pero
sólo para conciliar el sueño. Esos mismos medicamentos habrían sido utilizados
para adormecer a sus cuatro hijos y luego iniciar su ejecución.
El viernes a la tarde, el fiscal de turno Víctor Violini la indagó. Pero
Altamirano optó por el silencio luego de haber sido asesorada por las
defensoras oficiales quienes desplegaron su estrategia para demostrar
la inimputabilidad de su defendida.
En febrero, cuando culmine la feria judicial, Altamirano será sometida
a una junta médica que determinará si comprendió o no la criminalidad
del hecho. El informe será determinante para decidir sobre su imputabilidad.
Si se concluye que la madre sufre alteraciones mentales se dispondrá su
internación en un neuropsiquiátrico. En cambio, si se comprueba que estaba
en uso de sus facultades cuando disparó contra su hijo de cinco años,
será procesada y permanecerá detenida a la espera de la realización de
un juicio oral.
Por otra parte, el fiscal Violini, dio indicaciones a los encargados de
custodiar a la mujer con el fin de preservar su integridad física. Mientras
se dispuso que sea aislada del resto de las internas que comparten la
prisión en la Comisaría de la Mujer por temor a represalias, también deberá
ser controlada ya que en las cartas había anunciado su decisión de poner
fin a su vida.
Por otra parte, finalizó ayer la autopsia que se le practicó al pequeño
y ahora se esperan los resultados. Los estudios podrán determinar la hora
exacta en la que se produjo el deceso ya que se cree que la mujer permaneció
al menos un par de horas con el chiquito fallecido en el interior del
domicilio hasta que llamó por teléfono a una amiga y le contó lo que había
hecho.
El tiempo transcurrido despierta algunas sospechas: si pensaba terminar
con la vida de los otros dos nenes ¿por qué esperó tanto? Tal vez sólo
quería deshacerse del chiquito que padecía una discapacidad motora. Si
realmente pretendía quitarse la vida, es probable que haya pretendido
quitarle lo que pudo considerar un problema a sus familiares ya que el
pequeño Diego requería de una atención especial.
Ayer, el cuerpito de Diego fue entregado a su padre para ser velado. Luego,
la familia debía dar aviso a la Fiscalía sobre el lugar de inhumación,
ante la posibilidad de que sea requerida una nueva autopsia. Estaba
decepcionada
La tragedia comenzó a perfilarse cuando Altamirano rompió la relación
sentimental que mantenía con un comerciante platense, padre del menor
de sus hijos. El hombre estaba casado y había decidido recomponer su familia.
Norma no lo aceptó y quiso terminar con su vida y la de sus tres hijos
varones.
En los últimos días, Norma le habría exigido a su pareja que se fuera
a vivir con ella. Fue entonces cuando el hombre decidió hablar con sus
hijos mayores y contarles toda la verdad. Dispuesto a recuperar a su familia,
le habría asegurado a Altamirano que nunca le faltaría nada. Según los
testimonios de vecinos recogidos por la policía, desde entonces, Altamirano
empezó a consumir antidepresivos.
11 de
enero - El crímen más atroz Decepcionada por la ruptura de una relación
sentimental, una mujer de 28 años disparó contra su hijo de 5, dispacacitado.
Planeaba matar a los otros dos niños y después suicidarse. Una llamada
telefónica y la llegada de un abuelo los salvó. Ocurrió en el barrio Meridiano
V (Diario Hoy, La Plata) "Natalia, maté a uno de los chicos".
Eran las primeras horas de la madrugada del jueves, cuando Norma Felicia
Altamirano llamó por teléfono a su cuñada y le anunció que también terminaría
con la vida del resto de sus hijos y que luego se suicidaría.
Al parecer, la mujer, de sólo 28 años y con una hija de 13 y tres nenes
de 7, 5 y un año y medio, había planeado paso a paso todas las muertes.
Estaba sumida en la angustia, la decepción y la locura.
La tragedia, que tuvo lugar en un departamento de la calle 68 al 1089,
entre 16 y 17, comenzó a perfilarse tres días atrás, cuando Altamirano
rompió la relación sentimental que mantenía con un comerciante platense,
padre del menor de sus hijos.
El hombre estaba casado y había decidido recomponer su familia. Norma
no lo aceptó, y quiso terminar con su vida y las de sus tres hijos varones.
Según pudo saberse, la mujer había llegado a La Plata algunos años atrás
desde Corrientes, donde nació. Allí había dejado a sus padres, hermanos,
amigos, y una hija que tuvo siendo aún muy joven.
En la ciudad de las diagonales había intentado varias veces formar una
pareja estable pero la vida le jugó siempre una mala pasada.
Hace un tiempo había iniciado una relación con Diego Gabriel Sbaffi, casado
y padre de dos hijos adolescentes. Fruto de esa relación nació el pequeño
Franco, quien actualmente tiene poco más de un año. Diego no llegó a convivir
nunca con Norma, pero visitaba el departamento, pagaba el
alquiler, y les proveía de lo necesario para vivir.
En los últimos días, Norma le habría exigido a su pareja que se fuera
a vivir con ella. Fue entonces cuando el hombre decidió hablar con sus
hijos mayores y contarles toda la verdad. Dispuesto a recuperar a su familia,
Diego Sbaffi le habría asegurado a
Altamirano que nunca le faltaría nada. Según los testimonios de vecinos
recogidos por la Policía, desde entonces Altamirano empezó a consumir
antidepresivos y otros psicofármacos en fuertes cantidades.
Estas circunstancias le provocaron un cambio de carácter, que la llevó
a ser agresiva con sus hijos.
En diálogo con este medio, el padre de Diego, Ricardo Sbaffi, y su esposa
Paula Viana confirmaron la versión. El matrimonio visitaba frecuentemente
el departamento para ver a su nieto y al resto de los nenes, a quienes
llevaban de paseo.
El domingo, día de Reyes, fue la última vez que los vieron. Les habían
llevado regalos y estuvieron jugando en la plaza. Desde que Ricardo se
había enterado de la existencia de Franco, el bebé de un año y medio,
lo
veía asiduamente. Ricardo aseguró que, su hijo “nunca les hizo faltar
nada, que quería mucho a los nenes y que todos le decían papá”.
Cuando Norma supo que Diego no dejaría a su esposa, entró en un estado
de desesperación. Llamaba en forma continua a la familia. Luego planeó
lo peor. Fue entonces cuando consiguió un revolver calibre 32 largo y
cuatro balas. Escribió tres cartas: una estaba dirigida al juez, otra
a su pareja, y la restante a Ricardo y Paula. A su pareja le hablaba de
amor.
La hija mayor, de 13 años, había llegado de Corrientes para pasar las
fiestas. El macabro plan de Norma no la incluyó. A todos los chicos los
durmió con psicofármacos, pero cerca de la nena dejó un teléfono de Corrientes
con el fin de que la Policía pudiera regresarla junto a sus abuelos.
Según el relato de Sbaffi, poco después de que Norma disparara contra
su hijo discapacitado, tomó el teléfono y llamó a su cuñada.
“Natalia, maté a uno de los chicos”, le dijo. La joven informó a su padre
de lo ocurrido. Paula Vian llamó de inmediato a la casa de Norma, e intentó
saber lo que estaba ocurriendo.
“¿Qué hiciste, Norma?”, le dijo en medio de la desesperación. La mujer
le contestó: “Paula, maté a Diego”, y le advirtió que también terminaría
con la vida del resto de los nenes. Mientras Paula intentaba contenerla,
su esposo Ricardo corrió hasta la comisaría Cuarta, lindante con su domicilio.
Los efectivos dieron aviso a la comisaría Novena con jurisdicción en el
lugar, y trasladaron a Ricardo hasta el departamento de la calle 68.
Altamirano no estaba dispuesta a abrir la puerta. Transcurrieron varios
minutos hasta que Ricardo logró convencer a la joven para que los dejara
ingresar. El cuerpo del pequeño
Diego ya se encontraba sin vida desde hacía varias horas. Estaba tendido
sobre una cama totalmente tapado. Tenía un impacto de bala en el tórax.
En tanto, los otros dos varoncitos se encontraban juntos. Pensaba matarlos
a cada uno de un tiro y luego suicidarse.
En el departamento la Policía secuestró la vaina servida y gran cantidad
de psicofármacos.
La mujer quedó detenida y trasladada a la Comisaría de la Mujer. Por orden
de la Justicia penal interviniente, los tres hermanos del niño asesinado
fueron internados en el Hospital de Niños Sor María Ludovica, donde quedaron
internados. Anoche se encontraban fuera de peligro y evolucionaban en
forma satisfactoria. “Norma estaba muy cansada” La joven madre que
planeó su muerte y la de tres de sus hijos atravesaba un profundo estado
depresivo Norma Altamirano permanece ahora alojada en la Comisaría
de la Mujer y en las próximas horas será indagada por el fiscal que entiende
en la causa, Víctor Violini. También está previsto que se le practique
una serie de estudios para determinar si padece alteraciones mentales.
Quienes compartieron con ella los días previos al crimen de su hijo aseguran
que la mujer enfrentaba un cuadro depresivo. Desde hacía un tiempo estaba
medicada y la ruptura de su relación sentimental había precipitado un
estado de profunda desesperación. Paula Vian, la abuela del más pequeños
de sus hijos, hablaba frecuentemente con Norma: la joven estaba sola en
la ciudad y solía llamarla para confiarle sus cosas. Hace poco, el pequeño
Diego, quien nació con una discapacidad motora, había sido operado. Ahora
debía cumplir con ejercicios de rehabilitación. Además, Norma tenía al
bebé. Si bien no trabajaba, cuidaba todo el tiempo a los chicos. Paula
la había visto “muy cansada”. Los dos chicos requerían mucho de ella.
Durante el transcurso de los últimos días había dado indicios de los macabros
planes que venía preparando para sus hijos. Paula la había escuchado más
alterada que nunca y le había aconsejado que “no usara a los chicos como
botín de guerra”. Sin embargo, la mujer nunca creyó que Norma llegaría
a asumir una decisión tan dramática que involucrara a sus hijos, siempre
la había considerado una buena madre. En medio de la desesperación, la
joven consiguió de algún lugar un revólver y sólo cuatro balas: las necesarias
para poner fin a su vida y a la de sus tres hijos varones.
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