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Tratan
de reconstruir el homicidio
Expertos forenses de la policía judicial realizaron ayer
una inspección ocular en la escena del crimen; cruces telefónicos
Recrean la secuencia de la muerte
Se revisaron los accesos a la casa
Digitalizan las imágenes de las cámaras de seguridad
del country
Antes de inclinarse definitivamente
por una posibilidad, ensayaron todas las hipótesis. Recorrieron
durante seis horas la escena del crimen y se guardaron sus conclusiones.
Así un equipo de investigadores de la policía judicial
realizó una inspección en la casa del country Carmel,
donde fue asesinada de cinco tiros en la cabeza María Marta
García Belsunce el 27 de octubre último.
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Los investigadores llegaron ayer a las 14 al club de campo, situado
a la vera de la Panamericana, en Pilar. Estuvieron hasta las 20.15
y se retiraron en una camioneta azul. Entre ellos había un
experto forense.
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A dos meses y medio del crimen, los integrantes de la policía
judicial creyeron necesario volver al terreno para revisar las posibles
secuencias del homicidio que esbozaron en sus escritorios.
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Se comparó la ubicación de las salpicaduras de sangre
en una de las paredes del antedormitorio, la ventana y la escalera,
con el posible recorrido que pudo haber realizado el homicida. Hasta
ahora hay varias teorías al respecto. Una señala que
María Marta entró a la casa y su atacante lo hizo
tras ella. Pelearon en la planta baja, ella se refugió en
el dormitorio donde fue atacada y luego rematada en el baño.
Otra sostiene que el asesino estaba en la planta alta cuando llegó
la víctima. Los rastros de sangre pueden ser evidencia de
la lucha que mantuvieron. En ese caso, la víctima pudo haberse
defendido con un atizador del hogar a leña situado en la
planta alta. Los peritajes realizados sobre ese objeto dieron positivo
cuando se buscaron en él rastros de sangre que hubieran sido
lavados.
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Una tercera posibilidad incluye la presencia de dos personas en
la escena del crimen.
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En todos los casos, la existencia de un pañuelo manchado
con sangre en un bolsillo del pantalón de gimnasia que tenía
la víctima puede ser un indicio de que en plena pelea haya
habido una impasse en el cual la señora se limpió
la sangre.
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Además de comprobar todas estas posibilidades, los expertos
de la policía judicial inspeccionaron los accesos a la vivienda.
La casa tiene una puerta delantera y otra trasera. Carlos Carrascosa
declaró que cuando salió de la vivienda cerró
la puerta delantera, aunque enfatizó que no lo hizo con la
puerta trasera, la que generalmente estaba sin llave.
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En el country, al menos hasta la muerte de María Marta García
Belsunce, era visto como un gesto descortés cerrar con llave
la casa cuando uno de los residentes habituales salía, dijo
a LA NACION uno de los allegados a la familia de la víctima.
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Estas observaciones se relacionan con estudiar la forma en que pudo
acceder el asesino a la casa y por dónde huyó sin
que fuera visto.
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Además hay que considerar que 14 cámaras de televisión
forman parte del sistema de seguridad de country. Registran escenas
en el interior y en el exterior del perímetro, pero se utilizan
para grabar esas imágenes un cassette regrabado en varias
ocasiones.
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Por eso es que las imágenes son de muy mala calidad. Para
clarificarlas se estudia digitalizarlas y buscar allí indicios
del asesino.
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También se trata de establecer si allí aparece registrado
el patrullero de la policía bonaerense que la noche del 27
de octubre último nunca llegó a traspasar la entrada
de Carmel, porque la familia quería evitar a toda costa la
intervención de la policía.
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A estos elementos recogidos sobre el terreno se suman los resultados
de otros estudios que llegaron ayer a las manos del fiscal Diego
Molina Pico. Son los cruces de llamadas telefónicas efectuadas
desde el aparato de la casa de María Marta García
Belsunce y algunos de sus familiares y vecinos. Además se
chequearon teléfonos celulares.
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Este y otros elementos ayudaron al fiscal a tener esclarecido en
un 80 por ciento el secuestro de Tom, el perro labrador de María
Marta García Belsunce, que desapareció a mediados
del año último y por quien se pidió un rescate
que nunca se pagó.
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Este antecedente, que por sí mismo no significa nada, puede
convertirse en otra pista para llegar al asesino.
Las dudas
La víctima
No se sabe aún a ciencia cierta cómo fue la secuencia
del crimen. Si todo se desarrolló en la planta alta, donde
está el dormitorio y el baño, o si la pelea comenzó
en la planta baja.
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Se ignora cómo entró el homicida. Si estaba en la vivienda
esperando a la víctima o si ingresó detrás de
María Marta García Belsunce.
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No se sabe por dónde huyó el homicida. Esperan digitalizar
las poco claras imágenes grabadas por las cámaras de
seguridad para buscar indicios.
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Se investiga si el secuestro del perro labrador de María Marta
García Belsunce está relacionado con el homicidio. Los
investigadores creen que la desaparición del can está
casi esclarecida.
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Se desconocen los móviles del homicidio: no se descarta la
idea de un crimen pasional, aunque se investiga la línea económica
y hasta la posibilidad de un robo. Allegados a la familia esbozaron
la hipótesis de que actuó un homicida que mata por placer.
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