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El
asesinato del country Carmel La policía y el fiscal de la causa avanzan por caminos diferente Las diferencias de criterio entre la policía bonaerense y los investigadores judiciales que trabajan en el esclarecimiento del crimen de María Marta García Belsunce, asesinada de cinco tiros en el country Carmel de Pilar, amenazan con complicar la pesquisa. La causa se encuentra en este momento en una etapa de análisis de la prueba recopilada desde hace dos meses y el fiscal, tarde o temprano, deberá decidir si cree que los indicios son suficientes para fundar un pedido de detención que convenza al juez de Garantías de San Isidro Diego Barroetaveña. Por lo pronto, el fiscal trabajó ayer hasta tarde y decidió suspender sus vacaciones. Sin embargo, lo que por ahora quedó a flor de piel son los disensos: por un lado el jefe de la Delegación de Investigaciones de San Isidro, comisario inspector Aníbal Degastaldi, consideró el martes que ya hay elementos para detener a sospechosos en la causa. Por el otro, el fiscal, que prefirió la prudencia o mayores certezas. Para la policía ya tendría que haber detenidos. Cree tener pruebas contra el supuesto autor material del asesinato y contra allegados a la familia por sus acciones y omisiones. Si esto último es así, deberían haberse incorporado pruebas nuevas desde el 23 del actual, cuando la Justicia consideró que el hermano de la víctima Horacio García Belsunce (h.); el marido, Carlos Carrascosa, y el cuñado, Guillermo Bártoli, no estaban entonces imputados en la causa. A juzgar por los anuncios de Degastaldi , los arrestos debían haberse producido el jueves o viernes últimos. El abogado de la familia, José Licinio Scelzi, había también anticipado la detención de un posible homicida el miércoles último. Con la aclaración de que era necesario realizar algunas diligencias judiciales previas para asegurar la prueba. El allanamiento realizado la noche del jueves en la casa donde vive Carmen Piazza, una vecina de María Marta García Belsunce, parecía reafirmar las palabras de Scelzi. Sin embargo, allí no estaba el arma con la que se hicieron los disparos. El fracaso del procedimiento no implica abandonar esta línea de investigación, dijo un allegado a la causa, quien destacó que las evidencias para llegar al allanamiento fueron suficientes para que el juez de garantías autorizara a irrumpir en la vivienda, por lo que no se pueden dejar de lado sin ahondarlas. Sin embargo, el vértigo que aceleró el caso las últimas semanas se frenó abruptamente. La hipótesis de que la muerte se debió a un conflicto de pasiones se apuntaló con declaraciones incorporadas al sumario la semana última. Los nombres de supuestas sospechosas se fueron sumando, pero los indicios sobre una de ellas son los que tienen mayor fuerza. Por otro lado, el fiscal Molina Pico entendió que se debía profundizar en la hipótesis de un crimen con posibles móviles económicos, al investigar los nexos de Carrascosa con el Banco General de Negocios, en proceso de liquidación y con uno de sus ejecutivos, Carlos Rohm, preso y su hermano José, prófugo. Por eso, el viernes último, tres contadores de la Procuración bonaerense estuvieron en el edificio de los tribunales federales de Comodoro Py 2002, en el juzgado de María Servini de Cubría. Allí encontraron y fotocopiaron dos cartas del Banco General de Negocios dirigidas a un familiar de María Marta García Belsunce y registros de sociedades integradas por Carlos Rohm, la víctima y Carrascosa. Además se hallaron asientos de una empresa del propio Carrascosa. Esta línea apunta además a reconstruir la situación económica de la familia. Se trata de una pista que es necesario agotar antes de descartar. El hombre dejó sus negocios bursátiles a mediados de 1996. Entonces, además de las acciones, tenía inclinación por los caballos de carrera. Fue propietario de Ling Yu Tang y de otro animal, llamado Fácil. El equino, cuidado por Guillermo Frenkel Santillán, fue ganador de clásicos y muchos no hubieran apostado ni un boleto por él cuando era potrillo, según recordaron quienes frecuentaron a Carrascosa en el restaurante de socios del hipódromo de San Isidro. Los abogados de la familia de la víctima no pierden oportunidad de elogiar el ahínco y la labor del fiscal. Sin embargo, a dos meses del crimen, funcionarios del propio Departamento Judicial de San Isidro no comparten el criterio con que Molina Pico impulsó la investigación. En estricto off the record señalaron que ellos hubieran tomado un camino "más agresivo". Hubieran optado por anticipar las detenciones, con la idea de que, en prisión, alguno de los sospechosos se quebrara. Entre los abogados de la familia de la víctima creen que la prudencia del fiscal responde a los tiempos normales de la evolución de un sumario judicial complejo como éste. De todos modos, a juzgar por las constancias del sumario, según fuentes judiciales, hay lagunas que no se explican aún: ¿por qué si Degastaldi fue instruido para abocarse al tema el 27 de octubre, la noche misma de la muerte, por el jefe de la brigada antisecuestros Angel Casafús, recién se le da intervención en el sumario el 8 de noviembre?¿ Por qué si Degastaldi y el fiscal estuvieron en la casa de García Belsunce la mañana siguiente de su muerte recién el 30 de octubre se le pidió a la Subdelegación de Investigaciones de Pilar, que depende del jefe policial, que averigüe las causas del deceso? En la Procuración bonaerense, en cambio, creen que la necesidad de la policía de hacer detenciones responde a una presión sobre el fiscal para enmendar sus primeras intervenciones. Nadie olvida que Casafús admitió que la noche de la muerte lo llamó Horacio García Belsunce (h.) para que evitara que la policía fuera a la casa. Esa noche, el patrullero de la bonaerense nunca pasó de la entrada de Carmel. Este es el frente de la casa que ocupaban Carlos Carrascosa y María Marta García Belsunce. Ayer estaba herméticamente cerrada, como escondiendo el secreto de un homicidio aún no develado Aquí vive Guillermo Bártoli. Carrascosa dice que fue en esa casa donde se quedó a mirar por televisión el clásico entre Boca y River A las 18.15, la víctima dejó la casa de Bártoli y por este camino se fue hacia su domicilio. Fue la última vez que la vieron viva El domingo fatal María Marta debió suspender por la lluvia un partido de tenis en una de las canchas de Carmel. Por Hernán Cappiello |
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