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Declaró
el camillero y quedó en libertad
Roberto
Di Feo, el camillero que estuvo en contacto con el cuerpo de María Marta
García Belsunce poco después que se produjera el hallazgo de su cadáver
en su vivienda del country Carmel, se entregó ayer a la Justicia y pocas
horas después quedó en libertad luego que se le dictara la "falta de mérito"
en la causa por la falsificación del certificado de defunción de la mujer.
Según trascendió, Di Feo, quien tenía un pedido de detención desde anteayer,
se presentó minutos antes de las 15 en el juzgado de Julio Lucini, quien
interviene en la causa y que en las últimas horas había reclamado la detención
del hombre.
De acuerdo con la investigación, el camillero de Casa Sierra habría sido
la primera persona más allá de los familiares de la mujer, que tomó contacto
con el cadáver e incluso había sindicado como la persona que preparó el
cuerpo para el velatorio.
Dos horas después que se presentara en el tercer piso de los tribunales
de Talcahuano, Lucini comenzó a declarar ante el magistrado.
NEGO HABER MAQUILLADO EL CADAVER
Ante el juez, Di Feo descartó que él hubiese maquillado al cadáver, y
en cambio declaró que esa tarea la hicieron familiares de la víctima.
Tras alrededor de tres horas, el camillero recibió la falta de mérito
porque el juez consideró que no había elementos para involucrarlo, y quedó
en libertad.
Su testimonio coincidió con el que en las últimas horas había prestado
una allegada a la familia. Según trascendió, el testimonio le permitió
al juez corroborar que "su descargo coincide con los dichos de otros testigos"
que no eran de su entorno.
El camillero que además es chofer de ambulancia de la casa fúnebre, aseguró
que cuando llegó a la casa de la víctima "los familiares ya habían preparado
el cuerpo" y le dijeron que "no tocara" el cadáver.
RELATO DE FAMILIARES
La declaración del empleado de la funeraria coincidió con las declaraciones
testimoniales de algunos familiares de García Belsunce que también se
presentaron ayer ante el juez.
El próximo lunes Lucini estaría en condiciones de definir la situación
procesal de las tres personas que permanecen detenidas en el marco de
esta causa: el médico Juan Carlos March, Marcelo Ferrín y Oscar Sierco.
"La
familia no conocía la existencia de un delito"
Marcelo
Nardi, abogado de Carlos Carrascosa, el marido de María Marta García Belsunce,
descartó ayer que los miembros de la familia de la mujer asesinada hace
exactamente dos meses hayan encubierto el brutal crimen, porque evaluó
que ellos no conocían "la existencia de un delito".
Nardi, en tanto, puso de relieve que, conociendo "el sello de moralidad"
que portaba María Marta, "es impensable que su vida hubiera epilogado
de la forma trágica en que ocurrió".
"Para encubrir uno tiene que conocer la existencia de un delito. Y aquí
uno parte de una premisa, que es que María Marta portaba un sello de moralidad
en su persona, evidenciado a través de sentimientos nobles y elevados.
De manera que nadie podía pensar en aquel momento que estábamos frente
a un trágico y tenebroso homicidio", sostuvo el abogado.
En el marco de la investigación, anteanoche se realizó un allanamiento
en una vivienda del Carmel Country Club de Pilar, en busca de la presunta
arma homicida, aunque no se obtuvieron resultados positivos.
El letrado destacó la resolución del juez de Garantías de San Isidro,
Diego Barrotaveña, de "tener presente" los pedidos de eximición de prisión
presentados por Carrascosa, por Horacio García Belsunce (hermano de la
víctima) y Guillermo Bártoli, su cuñado, ya que ahora "ha quedado en claro
para la opinión pública que no hay imputación alguna sobre ellos".
"De esta forma, se acredita ante la opinión pública lo que está acreditado
en el expediente. En definitiva, estos desencuentros, esta serie de errores
que colonizan el sumario, autorizan a presumir un cónclave o cínico e
inexplicable megaencubrimiento, que no ocurrió", enfatizó.
Asimismo, Nardi aseguró que el avance de la investigación "va a obligar
a muchas personas a pedirle perdón a la familia por las dudas que se dijeron
sobre ellos".
"Se está mancillando la honorabilidad de una persona que falleció. Es
doloroso que se estén componiendo ensayos sobre cosas que no son tales.
Ha quedado demostrada la buena fe de la familia, y también que existieron
errores, pero no son más que eso", se quejó el abogado.
Además, Nardi afirmó que "luce complejo aceptar" el relato de Santiago
Biasi, el médico de la segunda ambulancia que arribó a la casa de la víctima
en el Carmel Country Club, y que advirtió que la muerte de María Marta
no había sido un accidente sino un homicidio.
"El doctor Biasi ha peregrinado por los medios periodísticos diciendo
que no había sido un accidente, como también lo dijo en la causa, pero
en realidad, luce complejo aceptar su relato testifical, porque cuanto
dijo, luego no lo asentó en la historia clínica, ni se lo dijo a los familiares
ni a su colega de la otra ambulancia", argumentó.
Al respecto, comentó que el otro médico, Juan Gauvry Gordon, admitió ante
la Justicia "haber hablado con Biasi y remarcó que en ningún momento dijo
que había que hacer una denuncia policial".
Un
médico ordenó limpiar la sangre
Gabriel
Becker, abogado de Juan Gauvry Gordon, el médico del primer servicio de
emergencias que llegó a la casa de María Marta García Belsunce, admitió
ayer que su cliente ordenó limpiar las manchas de sangre de la casa del
Carmel Country Club donde se produjo la tragedia para evitar que la familia
viera una escena "desgarradora". Y consideró que su defendido "actuó de
buena fe".
De todos modos, Becker reconoció como "un error" la actitud del médico
de no tratar de indagar sobre qué fue lo que había ocurrido, y reafirmó
que es "inocente".
Hace exactamente dos meses, día en que ocurrió el hecho, Gauvry Gordon
supuestamente había intentado "reanimar" a la mujer, pese a que comprobó
que ya estaba muerta, y "'compró' el escenario del accidente" que le presentó
la familia a su llegada, según él mismo argumentó.
Su abogado destacó, en declaraciones a la prensa, que el médico -que corroboró
la tesis del accidente pese a que otro colega suyo advirtió sobre la posibilidad
de un crimen- se encontró con "unas diez personas" cuando entró a la casa
de la socióloga asesinada.
Belsunce:
un pañuelo con sangre y más hipótesis del asesinato
La
mujer, ya herida, probablemente intentó frenar al agresor. Aparecen más
pistas
María
Marta García Belsunce habría sufrido un brutal castigo antes de morir
y se cree que no sólo habría luchado por su vida sino que hasta en un
momento habría tratado de hacer razonar a su asesino. El hallazgo de un
pañuelo con sangre en uno de los bolsillos del pantalón que llevaba puesto
llevó ayer a los investigadores a sostener esta hipótesis al unir este
dato al hallazgo de manchas de sangre en distintos lugares de la casa.
Una fuente muy confiable sostuvo anoche que: "siempre dijimos que creíamos
que el ataque empezó en la planta baja con el primer disparo y que siguió
por las escaleras hasta la habitación y luego el baño. Ahora no sólo sostenemos
esa hipótesis sino que estamos convencidos de que en el ataque hubo un
impasse, un momento en que la víctima se limpió la primera herida o trató
de detener la hemorragia y hasta es posible que en ese lapso haya tratado
de hacer razonar al atacante. Pero la proyección de las manchas de sangre
en el sillón nos hablan de un castigo desgarrador y de una defensa desesperada".
En tanto, a la difundida hipótesis policial de que una mujer, muy allegada
a la víctima, podría ser la asesina se sumó ayer la de la presunta responsabilidad
de un joven miembro de la familia. "Este sería el secreto doloroso que
quizá se haya tratado de ocultar", señaló una fuente policial.
Lo cierto es que al cumplirse ayer dos meses del asesinato, el fiscal
Molina Pico aún no ordenó detención alguna, y aguardaba los resultados
periciales de las armas secuestradas a vecinos del country.
La policía allanó anteayer en el country Carmel la casa de una familia
íntima amiga de los García Belsunce en busca del revólver calibre 32 cuyo
tambor fue descargado sobre la cabeza de la socióloga de 50 años.
Se trata de la familia Piazza, donde la policía secuestró dos carabinas
y un revólver 22, pero no halló el arma buscada. Diego Piazza fue el joven
estudiante de Medicina que intentó reanimar a María Marta la tarde del
hallazgo, y su madre, Carmen Piazza, era una íntima amiga de la víctima.
Las sospechas sobre los amigos de García Belsunce surgieron luego de que
varios vecinos del country dijeron que la familia tenía armas aunque,
entrevistados por la policía y cotejado esto en las planillas del Registro
Nacional de Armas (Renar), no las habían declarado.
Un vocero policial dijo que "en total, unas 15 personas del country declararon
tener armas", y una versión no confirmada por fuentes judiciales dejó
trascender ayer que a partir de la revisión del padrón del Renar se secuestraron
en el country seis revólveres calibre 32, que están siendo periciados.
Asimismo, por la tarde, previamente a la entrega del camillero Di Feo
-ver información-,
declararon como testigos en el juzgado del doctor Lucini dos empleados
de las casas de servicios fúnebres Lázaro Costa y Ponce de León, las que
habrían sido consultadas por la familia de la víctima, antes de decidirse
por Sierra.
Fuentes judiciales informaron que el lunes el juez Lucini resolverá la
situación procesal de las tres únicas personas que continúan detenidas,
acusadas de integrar una asociación ilícita dedicada a "truchar" certificados
de defunción para ocultar muertes violentas.
Se trata de los empleados de Casa Sierra Marcelo Ferrín y Oscar Sierco,
y del médico Juan Carlos March, quien firmó el certificado de defunción
en el que constaba que García Belsunce murió como consecuencia de un paro
cardiorrespiratorio no traumático en la capital federal y no asesinada
a balazos en su casa de Pilar.
March, según los voceros, cumplirá 70 años el 8 de enero próximo, por
lo que no se descarta que, en caso de que se le dicte el procesamiento
con prisión preventiva, su letrado pida al tribunal que fuese de cumplimiento
domiciliario.
María Marta García Belsunce fue asesinada de seis balazos -cinco que le
ingresaron en el cráneo y un sexto que le rozó la cabeza- el 27 de octubre
último en su casa del Carmel Country Club, del partido bonaerense de Pilar.
Su cuerpo fue hallado con la cabeza sumergida en la bañera del toilette
en suite con su habitación, y la primera versión familiar y de por lo
menos un médico que llegó al lugar, fue que había sido víctima de un accidente
al resbalar y golpearse contra los grifos.
Durante la investigación, iniciada recién a mediados de noviembre, luego
de la exhumación del cadáver y la autopsia, se determinó que había sido
asesinada a balazos en el primer piso de su casa, tras ser atacada en
la planta baja y que la escena del crimen había sido modificada.
Aunque existen testimonios reveladores que indican que existió un encubrimiento
importante de lo ocurrido la tarde del asesinato y que desde hace varios
días algunas fuentes del caso anuncian inminentes detenciones en el círculo
íntimo de la familia, hasta ayer los investigadores no han imputado a
ninguna persona en la causa principal.
El
Dia, La Plata, 28 de diciembre de 2002
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El
country Carmel de Pilar
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