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EL
ASESINATO DEL COUNTRY: EN LA JUSTICIA PREFIEREN ESPERAR
La
Policía apura al fiscal para que se ordenen detenciones
La
información involucra a una mujer y a distintos allegados a María
Marta García Belsunce. Después quedó claro que la
fiscalía no iba a aceptar presiones. Y los arrestos se postergaron.
La versión empezó a circular a media mañana, con un inocultable
origen policial: el fiscal que investiga el crimen de María Marta García
Belsunce tenía en su escritorio seis pedidos de detención y estaba a punto
de elevárselos al juez. Se hablaba de una mujer y de distintos allegados
y familiares de la víctima supuestamente vinculados al encubrimiento.
Sin embargo, con el correr de las horas quedó claro no sólo que no habría
ningún arresto, sino que la fiscalía no iba a aceptar presiones. La única
orden que partió de allí fue que los investigadores policiales no hablaran
más del caso, en público.
La prohibición, firmada por el fiscal de San Isidro Diego Molina Pico,
fue enviada a la Delegación de Investigaciones de la zona norte. Su jefe,
el comisario inspector Aníbal Degastaldi, la recibió y no habló más con
los periodistas. El miércoles había anticipado que ya había "elementos
para hacer detenciones". Y la semana anterior había anticipado a Clarín
que estaban a punto de arrestar a gente del círculo íntimo de la víctima.
"La Policía está muy apurada por hacer detenciones. Piensan que están
quedando mal y lo apuran al fiscal", explicó ayer a Clarín una fuente
de la investigación. "Pero todavía faltan elementos y, además, el fiscal
está especulando con dejar libres a los sospechosos para ver qué hacen",
agregó el vocero.
El fiscal Molina Pico espera los resultados de una serie de pericias clave.
Una tiene que ver con los seis revólveres calibre 32 pertenecientes a
vecinos del country Carmel de Pilar, donde se produjo el asesinato. Tal
como anticipó ayer Clarín, la Policía los detectó en los padrones del
Registro Nacional de Armas (ReNAr) y los secuestró para cotejarlos con
los seis balazos disparados contra María Marta.
Los allanamientos para ubicar estos revólveres se hicieron durante la
tarde de ayer, en distintas casas del country: ninguna sería de familiares
de la víctima. Se sumaron al procedimiento realizado en la noche del jueves
en el mismo lugar, cuando la Policía fue al chalé de la vecina Carmen
Piazza —amiga personal de María Marta— en busca del arma usada
en el crimen. Allí sólo se secuestraron dos carabinas calibre 22 y un
revólver 22.
El fiscal también espera saber el grupo sanguíneo de las manchas detectadas
en la casa de la víctima. Algunos de los investigadores tienen la esperanza
de que esos rastros no pertenezcan a la mujer, sino a quien la mató. Además,
están las huellas digitales que quedaron impresas en esa sangre, aún no
identificadas.
Al mismo tiempo, instructores judiciales de la Procuración de la Suprema
Corte bonaerense sumaron ayer una nueva línea de investigación. Según
fuentes del caso, dos peritos contables se pusieron a trabajar para hallar
un expediente judicial donde estaría establecida la relación de Carlos
Carrascosa —marido de María Marta— con los hermanos Rohm,
del Banco General de Negocios.
María Marta tenía 50 años, era socióloga, no tenía hijos y dedicaba su
vida a las tareas solidarias. El domingo 27 de octubre apareció muerta
en el baño de su casa de Pilar, en un charco de sangre, sobre la bañadera
llena. Según su familia, su marido la encontró y creyó que había sufrido
un accidente. Así fue velada y sepultada.
Sin embargo, un mes después el fiscal Molina Pico la exhumó y descubrió
que tenía cinco balazos en la cabeza y la marca de un sexto. Luego se
determinó que en la noche de la muerte el hermano mayor de la víctima,
Horacio García Belsunce (hijo) le pidió al comisario Angel Casafuz —jefe
de la Brigada Antisecuestros— que la Policía no fuera al country.
Se supo que la masajista había limpiado todas las manchas de sangre del
baño, que alguna otra persona había lavado las que había fuera de ese
cuarto, y que la familia había tirado un plomo de bala por el inodoro,
entre otras cosas. Ayer se sumó el testimonio del camillero de una funeraria,
que dijo que los García Belsunce habían "acondicionado" el cuerpo antes
de que él lo viera.
En parte por estos movimientos extraños, los investigadores policiales
empezaron a insistir en los últimos días con la necesidad de arrestar
a familiares de la víctima y a una amiga muy cercana. Pero el fiscal Molina
Pico hasta ahora no firmó los pedidos de detención.
Según fuentes allegadas al caso, el comisario Degastaldi sostendría la
necesidad de arrestar, al menos, a dos parientes cercanos de la mujer.
Pero el fiscal preferiría esperar. Otras versiones indicaban ayer que
la hipótesis policial abarcaba a seis personas, siempre en la línea de
que María Marta fue asesinada por una relación que avergonzaría a su familia.
Mientras, Horacio García Belsunce (hijo) salió a desmentir nuevamente
que su hermana tuviera seguro de vida o que la familia haya intentado
cremar su cuerpo. El fiscal Molina Pico aún no tiene certezas sobre ninguno
de estos puntos y, por las dudas, ya decidió suspender sus vacaciones.
Cree que tendrá que trabajar mucho.
Rolando
Barbano, Clarin, Sábado 28 de diciembre de 2002
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SILENCIO.
EL COMISARIO ANIBAL DEGASTALDI, JEFE DE LOS INVESTIGADORES. LA
JUSTICIA LE PIDIO QUE NO HABLE DEL CASO, EN PUBLICO. (Foto:
Pablo Cerolini)
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