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EL
ASESINATO DEL COUNTRY: A DOS MESES DE LA MUERTE DE MARIA MARTA GARCIA
BELSUNCE
Un
crimen sin detenidos, lleno de dudas y sospechas
Los
investigadores no saben si el asesinato fue una suma de casualidades o
fruto de un plan concebido de antemano. Pericias sobre huellas digitales
y armas secuestradas pueden aportar pistas.
Tal
vez, si la tarde de aquel domingo el country Carmel no se hubiera oscurecido
por la lluvia ella habría jugado su partido de tenis, se habría dado un
baño reconfortante y nunca habría estado sola a disposición de su asesino.
Quizá no; quizás el homicida sólo esperaba una oportunidad para descargarle
su furia sin importar el clima. María Marta García Belsunce no puede decirlo
y quien la mató no quiere. Y los que deben averiguarlo, los investigadores,
aún no saben si el crimen fue una suma de
casualidades o fruto de un plan concebido de antemano. Parecen
encerrados en demasiadas hipótesis que, a dos meses del comienzo de todo,
todavía no condujeron a nada.
Con sospechas de que la familia de la víctima no cuenta todo lo que sabe,
o ha cometido demasiados errores, hoy el fiscal Diego Molina Pico aparece
presionado por la Policía para que empiecen las detenciones, pero cauteloso
antes de hacer un movimiento. Por ahora, espera que mañana le digan si
es posible identificar a quien dejó sus huellas
digitales —tres dedos y la palma de la mano— sobre
la sangre que había en la casa de María Marta, en Pilar. Diez familiares
y amigos ya dieron muestras de las suyas para que se cotejen.
También aguarda las pericias sobre los seis revólveres calibre 32 —el
mismo usado en el crimen— secuestrados a propietarios del country,
aunque estos análisis demorarían algo más. Y analiza las armas requisadas
el jueves en casa de la vecina Carmen Piazza, muy amiga de María Marta.
Además espera que le digan de qué grupo era la sangre hallada en la escena
del asesinato y qué cantidad había. Un sillón ubicado junto al dormitorio
dio positivo en un primer análisis, pero el fiscal quiere precisar esto
porque allí, luego del asesinato, se sentaron seis personas y ninguna
dijo haber visto las manchas rojas.
Aquel domingo 27 de octubre empezó a lloviznar a media tarde sobre el
country Carmel. María Marta, de 50 años, tuvo que suspender el partido
de tenis que estaba jugando con su amiga Viviana Binello y unirse al programa
familiar: ir a lo de su hermanastra, Irene Hurtig, a ver por televisión
el partido Boca-River. Allí se encontró con su marido, Carlos Carrascosa;
su cuñado, Guillermo Bártoli y su vecino Diego Piazza —hijo de su
amiga Carmen—, que estaba con la novia. Viviana y su esposo, Sergio
Binello, también se sumaron.
La versión familiar dice que casi todos miraron el partido hasta el final.
El clásico terminó a las 18.07, momento en el que María Marta decidió
volver a su casa.
Bártoli se ofreció a alcanzarla, pero la mujer habría rechazado la invitación
porque estaba con su bicicleta. Carrascosa se quedó en el chalé, de acuerdo
a su familia, para ver Independiente-Central.
El marido de la víctima estuvo allí hasta las 18.47. A esa hora salió
de lo de Bártoli, pasó por lo de los Taylor —quería preguntar el
resultado de un torneo de golf— y llegó a su casa alrededor de las
18.55. En la puerta había un guardia del country, que había sido enviado
hasta allí porque Beatriz, la masajista, estaba pidiendo permiso para
entrar desde hacía un rato y nadie le respondía. María
Marta ya estaba muerta.
Su marido dijo que entró y la halló en el baño del piso superior, con
medio cuerpo adentro de la bañera llena.
¿Qué pasó en el medio? El lapso no fue muy largo, ya que se estima que
María Marta llegó a su casa alrededor de las 18.11. El guardia fue convocado
a las 18.45 para que fuera a la casa, así que queda una
media hora. Menos aún si se tiene en cuenta que la bañera tarda
entre 14 y 20 minutos en llenarse y cuando Carrascosa la vio no
había rebasado ni una gota. Las hipótesis de lo que pudo haber
pasado en ese tiempo son varias:
EL
CRIMEN PASIONAL. María Marta entró a su casa, subió al primer piso
y abrió la canilla de la bañera. En eso escuchó ruidos extraños en la
planta baja (¿o la llamaron?) y fue a ver qué pasaba. Se encontró con
un supuesto amante —mujer u hombre— y empezó una fuerte discusión.
Una posibilidad es que ella haya agarrado un objeto contundente (tal vez
un florero) y haya atacado a la otra persona que, de inmediato, empezó
a sangrar. El agredido habría sacado entonces un revólver calibre 32 para
dispararle por primera vez. La bala dio en la cabeza de María Marta y
rebotó. La mujer escapó hacia el primer piso, donde el asesino la acorraló
en el baño y le disparó cinco veces más. Antes de irse limpió sus propias
manchas de sangre, por temor a ser identificado a través de ellas. O las
lavaron los familiares, que advirtieron el escándalo que se venía.
Otra hipótesis es que el asesino haya sido el o la pareja de un supuesto
amante de María Marta o de su marido. Con sed de revancha, esta persona
se metió en la casa detrás de la mujer y la mató. Escapó sin tomar ningún
recaudo, pero la familia se encargó de tapar todo para cuidar su imagen.
¿Llenaron la bañera para simular un accidente doméstico?
La tercera posibilidad es igual de terrible. Carrascosa llegó a su casa
y se puso a discutir con su mujer porque alguno de los dos habría descubierto
que el otro era infiel. El marido mató a su esposa y pidió ayuda a la
familia para encubrir.
EL
MOVIL FINANCIERO. Tal como informó ayer Clarín, los investigadores
analizan el expediente contra los hermanos Carlos y Jorge Rohm por la
supuesta asociación ilícita que habrían formado para concretar una "fuga
de capitales" a través de su Banco General de Negocios (BGN). Carrascosa
trabajó para el BGN hasta 1994 manejando acciones en la Bolsa, por medio
de la Compañía General de Negocios. Tenía el 40 por ciento de esta empresa,
equivalente a 800.000 dólares. Según su familia, María Marta sólo lo ayudaba
allí como asistente. Pero según fuentes del caso, la mujer habría llegado
a tener alguna sociedad a su nombre. Otro dato que los familiares niegan
es que Horacio García Belsunce (hijo), hermano de la víctima, haya manejado
bonos.
La posibilidad que se analiza aquí es que María Marta se haya encontrado
en su casa con alguien que quería ajustar cuentas. ¿Le mandaron un asesino
a sueldo? Difícil, a juzgar por lo poco "profesional" del crimen. También
pudo tratarse de una disputa interna: ¿El marido, el cuñado o un hermano
fueron a reclamarle dinero a la mujer y terminaron matándola?
HIPOTESIS MENORES. Tienen poco
sustento. La primera es que un ladrón común, tal vez drogado, entró a
robar a la casa de María Marta y la mató. La segunda tiene que ver con
un vecino conflictivo del country. En ambas hipótesis habría que pensar
que los extraños movimientos de la familia sólo fueron fruto del dolor.
No advirtieron los cinco disparos que María Marta tenía en la cabeza y
creyeron que se había golpeado. Desoyeron al médico que les hizo notar
que eso no era un accidente. Permitieron que se limpiaran las manchas
de sangre que había en el baño. Tiraron una bala por el inodoro. Y recorrieron
al menos dos funerarias y gestionaron un certificado de defunción falso,
en una asombrosa suma de casualidades.
Rolando
Barbano, Clarin, Domingo 29 de diciembre de 2002
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Horacio
Garcia Belsunce, hermano de la victima
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