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Domingo
29 de diciembre de 2002
Historia
con un final abierto
EL
ACCIDENTE. El domingo 27 de octubre, hace más de dos meses,
Carlos Carrascosa entró a su casa del country Carmel (Pilar) y
encontró muerta en el baño del primer piso a su mujer, María
Marta García Belsunce. La mujer estaba con medio cuerpo dentro
de la bañera llena. Según su familia, desde el primer momento
todos pensaron que se había resbalado y se había dado un
golpe mortal. La velaron en su casa y la enterraron en la Recoleta bajo
esta hipótesis.
EL CRIMEN. El fiscal de San Isidro Diego
Molina Pico quedó a cargo del caso. En la semana siguiente al entierro,
tomó declaración a los dos médicos que estuvieron
en la casa: Juan Gauvry Gordon y Santiago Biasi. El primero dijo que no
había notado nada raro. El segundo contó que había
visto tres agujeros en la cabeza de María Marta. El 2 de diciembre
el fiscal ordenó exhumar el cuerpo y descubrió que la mujer
tenía cinco disparos en la cabeza y la marca de un sexto, que rebotó.
El caso se hizo público.
LLAMADOS. Los investigadores detectaron que,
el domingo del crimen, Horacio García Belsunce (hermano mayor de
la víctima) había llamado al comisario Angel Casafuz, de
la Brigada Antisecuestros, y le había pedido que la Policía
no fuera al country. El policía admitió haber recibido el
llamado pero dijo que fue el lunes posterior y que inmediatamente le pidió
al jefe de Investigaciones de San Isidro, Aníbal Degastaldi, que
trabajara el caso. A su vez, éste contó que ese lunes fue
al velatorio de María Marta junto al fiscal.
FUNERARIAS. Se determinó que el certificado
de defunción, expedido por un médico que trabajaba para
la funeraria Casa Sierra, indicaba que María Marta había
muerto por "paro cardiorrespiratorio" en Capital. Se abrió
una causa en un juzgado porteño: Guillermo Bártoli, cuñado
de la víctima, fue detenido el viernes de la semana pasada por
haberlo firmado. Lo liberaron al día siguiente. Juan Carlos March,
el médico, quedó detenido igual que dos empleados de la
funeraria. Uno de ellos declaró que en otra empresa le habían
comentado que Horacio García Belsunce había averiguado para
cremar el cuerpo. Además se determinó que Bártoli
había intentado contratar los servicios de una segunda funeraria.
Y un camillero de Casa Sierra contó que, cuando fue a buscar el
cuerpo de la víctima al country, éste ya había sido
"acondicionado".
EL PITUTO. Los investigadores revelaron que
un testigo había visto en el baño del country un plomo similar
al de una bala. Pero que Horacio García Belsunce lo había
tirado por el inodoro. El hermano admitió haberlo hecho pero dijo
que había pensado que era "un pituto". La Policía
revisó el pozo ciego de la casa y lo halló: era una bala.
LIMPIEZA. Hace 15 días, la Policía
hizo una pericia en la casa y descubrió que había manchas
de sangre en la planta baja y en la escalera, que habían sido limpiadas.
También detectó huellas digitales. La familia dijo que nunca
las vio. El médico Biasi contó que él sí las
vio y que todo "parecía armado".
ALLANAMIENTOS. El miércoles, el comisario Degastaldi dijo
que estaban a punto de hacer detenciones. La fiscalía le prohibió
volver a hacer declaraciones. Y, mientras se hablaba de la posibilidad
de que María Marta haya sido asesinada por una mujer con la que
habría tenido una relación íntima, la Policía
allanó la casa de su amiga Carmen Piazza en busca del arma usada
en el crimen. No la halló.
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