|
¿Tenían
que dudar y no dudaron?
Por
necesidad profesional, un experto en los negocios debería
ser un as de la intuición, un especialista en el arte de
la anticipación. En otras palabras: alguien con un sentido
desarrollado para ver más lejos y antes que los demás.
A
un abogado que además es periodista le cabría por
espíritu profesional la condición de personaje
inquieto, que no acepta las cosas tal como se las presentan. Desconfiado,
en la versión más instrumental de la palabra.
Por
natural requisito, un prestigioso especialista en derecho administrativo,
antiguo en la batalla, representante legal de empresas poderosas,
debería ser alguien entrenado para advertir sin esfuerzo
de qué se trata lo que tiene delante de sus ojos.
Carlos
Carrascosa, Horacio García Belsunce hijo y su padre de
quien heredó el nombre estuvieron en la escena del
crimen del country en la misma noche del 27 de octubre. Desde entonces
repiten que no pensaron, porque no tenían motivos, que María
Marta había sido aseinada.
Hombres
de reflejos, vinculados con un mundo donde la perspicacia resulta
imperiosa, aseguran en los tribunales y también afuera
que actuaron con inocencia. Y que están convencidos de que
eso sucedió porque estaban ante el momento más dramático
de sus vidas, y las circunstancias los abrumaron.
En
el caso específico de Carrascosa y García Belsunce
hijo, los dos están imputados por el delito de encubrimiento
agravado. Ellos dicen que fueron crédulos, pero su problema
es que los investigadores no les creen.
Un camino lleno de preguntas
Era
el personaje más esperado. Carlos Carrascosa, marido de María
Marta, llegó ayer a las 10 a la Fiscalía de Pilar.
Su llegada causó un revuelo general.
Llegó
en un remís, junto a su abogado Marcelo Nardi. El auto entró
a la playa de estacionamiento y todos los movileros, camarógrafos
y fotógrafos corrieron detrás del coche.
Al
hombre no le fue nada fácil caminar los 50 metros que separan
el estacionamiento de la entrada a la fiscalía. Como pudo,
avanzó en medio de una maraña de cronistas ansiosos
por obtener aunque sea una sola frase de él.
Justo
antes de salir de la playa de estacionamiento, Carrascosa y varios
cronistas pisaron un charco de agua. El ex agente de bolsa tuvo
que parar un momento para secarse una de sus alpargatas (de cuero)
y acomodársela, porque también lo habían pisado.
Mientras
avanzaba, los cronistas lograron arrancarle algunas frases: "Ustedes
no saben el daño que me están haciendo con las cosas
que dicen". "Respeten la memoria de mi mujer". "Por
supuesto que soy inocente".
Finalmente
logró entrar a la Fiscalía. Hasta entonces, escuchó,
casi en silencio, preguntas como "¿Cuál es su
verdad, Carrascosa?", "¿Es usted inocente?",
"¿Pondría las manos en el fuego por su familia
y sus amigos del country?", "¿Hubo encubrimiento?",
"¿Alguien de su familia mató a su esposa?"
o "¿Por qué no quiere hablar con la prensa?".
Declaraciones de los acusados
HERMANASTRO
Juan Carlos Hurtig
Se
esforzó ante el fiscal por aclarar que fue él quien
informó sobre el "pituto". Dijo que enseguida tuvo
dudas sobre lo que podía haberle ocurrido a su hermana. Pero
en ese momento no avisó a la Policía ni tomó
otra actitud. Estuvo en el "cónclave" del pituto.
AMIGA
Nora Burgues de Taylor
Desmintió
ante el fiscal que haya participado en los trámites con la
funeraria y en maniobras de encubrimiento. Los investigadores sospechan
que "Pichi" Taylor, veterinaria, cuidadora de caballos
de polo y ex reina de belleza, se ocupó de impedir que se
hiciera la autopsia. Era amiga íntima de María Marta.
HERMANO
Horacio G. Belsunce
Admitió
que tiró por el inodoro la sexta bala que dispararon contra
María Marta. Y que llamó al jefe Antisecuestros de
la bonaerense para intentar frenar a la Policía. En su declaración
intentó demostrar que hizo todo "confundido" por
la situación, y que pensó que su hermana había
tenido un accidente.
VECINO
Sergio Binello
Respondió
ante el fiscal por un hecho muy grave: haberse comunicado por teléfono
con el presidente del country para pedirle que frenara a la Policía
aunque hubiera que pagar una coima. Recomendó a la familia
la contratación de la cochería que hizo el certificado
de defunción "trucho".
MEDICO
Juan Gauvry Gordon
Reconoció
que sugirió limpiar las manchas de sangre que había
en el baño. Pero dijo que lo hizo "para que la familia
no se horrorizara". Le explicó al fiscal que no tenía
mucha experiencia en estos casos y que creyó que María
Marta se había matado al golpearse con el intercambiador
de agua.
MASAJISTA
Beatriz Michelini
La
víctima la había citado para un sesión de masajes
y fue una de las primeras personas en ver el cuerpo. Después,
con el acuerdo de los familiares, se encargó de limpiar las
manchas de sangre que habían quedado en las paredes del baño.
El viernes se negó a declarar ante el fiscal Diego Molina
Pico.
PADRASTRO
Constantino Hurtig
Es
médico. Estuvo enseguida en la escena del crimen y con su
hijo, John, manipuló el cuerpo de María Marta. Aseguró
que no vio a los balazos y que estaba convencido de que era una
muerte por accidente. El fiscal le mostró el "pituto"
que la familia tiró al inodoro. Pero dijo que seguía
sin parecerle una bala.
CUÑADO
Guillermo Bártoli
Hizo
los trámites funerarios que derivaron en la confección
de un certificado de defunción "trucho". Y participó
en el "cónclave" familiar donde se decidió
tirar la bala al inodoro. En su declaración indagatoria explicó
que actuó "de buena fe" y que no creía que
había sido un asesinato.
ESPOSO
Carlos Carrascosa
Negó
que sea un experto en armas y aseguró que, en una situación
emocional difícil, perfectamente podía confundir la
bala con un "pituto" para sostener estantes. Y le dijo
al fiscal que no participó en la gestión del certificado
de defunción y que en ningún momento pensó
que a su mujer la habían asesinado.
Clarin,
Miércoles 22 de enero de 2003
|