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EL
CRIMEN DEL COUNTRY: ESPERAN EL RESULTADO DE MAS PERICIAS
Harán
el ADN a un vello púbico hallado en un sillón También a dos cabellos.
El sillón estaba en un pasillo de la planta alta, a pocos metros
del lugar donde apareció el cuerpo de la mujer. Buscan descubrir
el código genético del asesino.
8
de enero / Clarin
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Dos son cabellos comunes, bien corrientes. Pero el tercero llama
mucho la atención: es un vello púbico, de hombre o de mujer. Los
tres elementos fueron encontrados en un sillón de tres cuerpos que
estaba en el primer piso de la casa de María Marta García Belsunce,
justo el mismo mueble en el que un examen preliminar halló sangre.
Un equipo de peritos los está analizando y les hará pruebas de ADN,
con la esperanza de obtener el código genético del asesino del country.
Aunque recién trascendió ayer, los investigadores hallaron los pelos
hace quince días. Esperan los resultados de los análisis con ansiedad,
ya que el sillón donde fueron detectados parece un elemento clave
para reconstruir cómo fue la mecánica del crimen. Una primera evaluación
indicó que, en su lucha con el asesino, María Marta había caído
herida sobre este mueble. Por eso es probable que la persona
que la mató haya perdido cabellos allí.
Los investigadores también esperan que los laboratorios les confirmen
si en el sillón efectivamente había sangre. Las primeras pruebas
ya indicaron que sí había: se tiró un reactivo llamado Luminol sobre
el mueble y dio positivo. Pero como esta sustancia suele dar falsos
positivos, se aguardan pericias más profundas.
Para la Policía, si los peritos determinan que en el sillón había
manchas rojas, la situación de los familiares más íntimos de García
Belsunce quedará definida: nunca pudieron haber pensado que la mujer
había muerto al resbalarse en la bañera, como aseguran, si a menos
de 10 metros del baño había sangre.
La aparición del vello púbico en el sillón da lugar a nuevas hipótesis.
Los cabellos podrían pertenecer a alguien que estuvo en el lugar
antes del crimen o después, durante el multitudinario velatorio
de la mujer. De hecho, seis personas admitieron ante el fiscal Diego
Molina Pico haber estado sentadas en este lugar. Pero el vello lleva
a pensar en otras cosas: ¿hubo un encuentro sexual antes del asesinato?
¿quién se sentó desnudo allí? ¿la clave del caso está en un pelo?
El vello podría alimentar la hipótesis más firme que tienen los
investigadores: que todo se trató de un crimen pasional.
A pesar de que en el expediente aún no hay indicios de que María
Marta o su marido hayan tenido amantes, la forma en que se concretó
el asesinato —seis balazos disparados con furia— llevan
a pensar en una fuerte pasión amorosa.
La otra línea que se investiga es la de una venganza por motivos
económicos. Los peritos contables de la Procuración de la Suprema
Corte bonaerense ya terminaron de analizar el expediente donde se
investiga a los hermanos Carlos y José Rohm por supuesta "fuga de
capitales" en el Banco General de Negocios. De allí surge que Carlos
Carrascosa, marido de María Marta, manejaba acciones de esa entidad.
En esta línea también se investiga si un familiar muy cercano de
María Marta manejaba dinero de vecinos del country Carmel, de Pilar.
Un testimonio indica que este pariente al menos ayudó a sacar plata
al Uruguay a un propietario del country.
Las pericias que cada vez parecen complicarse más son las de las
huellas —tres dedos y la palma de una mano— halladas
en la casa de María Marta. Ya fueron comparadas con las de familiares
y vecinos de la mujer y el resultado fue negativo. Se las cotejó
con la base de datos de Policía Federal —2.100.000 huellas—
y tampoco hubo éxito. Ayer se le pidió a esa fuerza que envíe un
nuevo juego de impresiones digitales de la víctima para volver a
contrastarlas con las que tienen. Aunque una prueba similar ya descartó
que fueran de la mujer, los peritos quieren estar seguros.
María Marta fue asesinada el domingo 27 de octubre en el country
Carmel. Su marido dice que la halló casi metida en la bañera y que
dedujo que se había resbalado. Al día siguiente, la mujer fue enterrada.
Un mes después la exhumaron y descubrieron las balas en su cabeza.
En el abanico de hipótesis que manejan, ahora los investigadores
revisan con cuidado la declaración de un mozo de la estación de
servicio Esso ubicada a la salida del country. Según altas fuentes
del caso, tal como ya anticipó Clarín, el empleado aseguró
que el día siguiente a la muerte de María Marta un vecino del Carmel
identificado como Nicolás Pachelo le preguntó por "la mujer que
mataron en el country". Lo curioso es que en aquel momento todos
decían que la mujer había muerto en un accidente doméstico.
Las sospechas sobre Pachelo surgieron a partir de las declaraciones
de los propios familiares de María Marta. Qué relación tienen o
tenían con él es algo que se investiga. También se estudia una versión
que habla de una supuesta pelea familiar ocurrida días antes del
crimen. El tema aún está tan abierto como el caso, que cada vez
intriga a más gente. Como el presidente Eduardo Duhalde, que ayer
admitió seguirlo "todo el día" por los medios.
Réplica de un juez por una denuncia
El
juez Juan Makintach, el primero en intervenir en el caso García
Belsunce, salió al cruce de la denuncia que lo acusa junto
al fiscal Diego Molina Pico y al juez Diego Barroetaveña
de presunto encubrimiento e incumplimiento de los deberes de funcionario
público.
La
denuncia fue presentada el lunes por el abogado Juan Carlos Iglesias
ante el fiscal general de La Plata Héctor Vogliolo. "Me
enteré de la muerte de María Marta al leer los avisos
fúnebres y no tuve noticias de la causa hasta que el fiscal
Molina Pico me pidió que librara un exhorto. Eso fue en la
segunda semana de noviembre. Inmediatamente me excusé",
explicó Makintach.
El
exhorto era para pedir a un juez de la Capital la exhumación
del cadáver, sepultado en la Recoleta. Makintach aclaró:
"Hasta entonces no sabía que se investigaba su muerte.
Me debieron notificar, pero nunca lo hicieron hasta ese momento."
EL
CRIMEN DEL COUNTRY: ENTREVISTA AL ABOGADO DE LA FAMILIA
"Esta
es una investigación judicial seria"
La cita era para las seis de la tarde. Finalmente comenzó una
hora después, porque José Licinio Scelzi quería pasar un rato más
con su mujer y sus cuatro hijas en la playa. El abogado recibió
a Clarín en su casa de Pinamar para hablar del caso García Belsunce,
en el que actúa como representante de la familia. Quería despejar
dudas sobre el presunto encubrimiento familiar del crimen de María
Marta.
"Hoy quiero dejar en claro una serie de cuestiones que están afectando
a la familia", comenzó Scelzi. Y aseguró: "En este caso no hubo
ni hay ningún tipo de ocultamiento ni encubrimiento por parte de
la familia. Esta es una presunción social porque se dieron una serie
de cosas que pueden llegar a dar a pensar eso."
El abogado recordó entonces el pedido de la familia para que la
Policía no fuera a la escena del crimen y el "pituto" que los parientes
arrojaron por el inodoro y terminó siendo una bala. "Esos datos
los dio la familia al fiscal. No es razonable que alguien que encubre
cuente eso", opinó.
Scelzi hizo hincapié en que el 23 de diciembre la Justicia resolvió
que hasta ese momento ningún miembro de la familia estaba imputado.
Trajo a colación el libro que está leyendo, "Psiquiatría criminal
y forense", y explicó por qué cree que si alguien disparó seis veces
tiene un "desorden emocional dado por el amor, el odio o el temor".
Subrayó esta última palabra y habló de un victimario que pudo haberse
sentido "acorralado por el pánico porque la víctima lo reconoció".
En eso, una de sus hijas le avisó que lo llamaban para que saliera
en vivo en un programa de TV. El abogado no aceptó, pero le pidió
a su hija que prendiera el televisor. Un titular decía que crecían
las sospechas sobre Nicolás Pachelo, un vecino del country considerado
"molesto" por la familia y otros propietarios. "Bueno, ve, están
pasando cosas. Esta es una investigación judicial seria, más allá
de lo que digan los medios y la gente", sonrió Scelzi.
Pero enseguida llegó otro titular: Carlos Carrascosa —marido
de la víctima— y Guillermo Bártoli —su cuñado—,
supuestamente habían sido citados para una declaración indagatoria.
Aunque luego el abogado de Carrascosa, Marcelo Nardi, desmintió
esto ante Clarín y los voceros de la investigación también lo negaron,
Scelzi entonces pensó que era cierto.
Su tostado no impidió que su rostro se pusiera pálido. "Bueno, los
citan porque es razonable que den explicaciones. La Justicia tiene
derecho a profundizar todo lo que ellos han dicho en la declaración
testimonial. Supongo que estará relacionado con la desaparición
de rastros", dijo.
"La verdad es que no sé cuál será la razón para este cambio", admitió
el abogado. Pero enseguida dijo: "Técnicamente es posible. Y no
voy a negar que yo lo esperaba. Era previsible", admitió. Scelzi
fue a buscar un cuaderno donde tiene sus notas, lo abrió y leyó
la parte donde decía que "la citación de Carrascosa, Bártoli y otras
personas era técnicamente previsible". Y aclaró que eso lo había
escrito la noche anterior.
Hasta ese momento el celular de Scelzi parecía muerto, pero de repente
no paró de sonar. El abogado no quiso contestar ningún llamado y
su incomodidad era más que notable. Ya no quería hablar tampoco
con Clarín. El sol había caído y su té con limón seguía aún intacto,
helado, sobre la mesa.
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