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EL
CRIMEN DE MARIA MARTA GARCIA BELSUNCE
El
fiscal espera el resultado de un conjunto de pericias clave
Algunas
son de laboratorio, vinculadas con rastros de sangre. Otras son
de orden contable. Fuentes del caso dicen que permitirán
imprimirle más ritmo a la investigación y acercarla
a un desenlace.
En esta primera semana libre de feriados, todo indica que el
fiscal que investiga el crimen de María Marta García Belsunce dispondrá
de varios elementos concretos que le permitirán imprimirle más ritmo
a la causa y acercarla a un desenlace. Se conocerá el resultado
de un conjunto de pericias clave. Algunas son de laboratorio. Otras
están vinculadas con una de las hipótesis del caso: las posibles
motivaciones económicas del asesinato.
Fuentes allegadas a la investigación estimaron ayer que a más tardar
hacia mitad de la semana, el fiscal Diego Molina Pico recibirá el
informe oficial sobre el que todavía están trabajando dos peritos
contables de la Policía Judicial. Son los especialistas a quienes
les asignaron la misión de recabar datos sobre una investigación
que lleva adelante la jueza María Servini de Cubría e involucra
a los hermanos Carlos y José Rohm.
Esa investigación es por supuestas maniobras de fuga de capitales
a través del Banco General de Negocios, que presidían los hermanos.
El marido de la víctima, Carlos Carrascosa, un corredor de Bolsa
retirado, trabajó para el BGN: durante una etapa se encargaba de
manejar bonos de la entidad.
Los investigadores intentan profundizar una hipótesis que habría
surgido como una conclusión preliminar del informe de la Policía
Judicial: que algún integrante del entorno familiar de María Marta
asesoraba a algunos vecinos del country Carmel —donde vivía
y fue asesinada la mujer— para sacar dinero del país en forma
irregular.
Lo que sobrevuela estos análisis es la teoría de un posible crimen
por venganza. Si con el informe en su manos, el fiscal se decide
a ahondar la hipótesis, entonces podrá llamar a declarar a testigos
que ya pasaron por los tribunales. O convocar a otros nuevos.
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La
casona, escenario del crimen
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Para esta semana también se esperan los resultados de otras
pericias que están dirigidas a la identificación del autor del ataque.
O los autores, porque una hipótesis de los investigadores
es que la mujer quizá haya sido atacada por más de una persona.
Posiblemente en los próximos días el fiscal Molina Pico también
reciba las conclusiones de un análisis que se hizo sobre un sillón
de la casa de García Belsunce en el country de Pilar. Los investigadores
quieren saber si en el sillón había rastros de sangre, un dato que
podría confirmar que la familia pasó por alto signos elocuentes
del crimen.
Es que las sospechas de un posible encubrimiento del asesinato están
instaladas desde el principio. María Marta fue asesinada el 27 octubre,
pero recién un mes y medio después, luego de la exhumación del cuerpo,
la familia reveló públicamente que la mujer había sido asesinada
a tiros. Hasta entonces, los García Belsunce habían presentado el
caso como un accidente doméstico.
Se abrió una causa por las irregularidades en el certificado de
defunción, trascendió un pedido del hermano de la víctima para que
la Policía no se acercara al country, y la familia nunca pudo explicar
en forma convincente por qué decidió tirar al inodoro un "pituto"
metálico que resultó ser la sexta bala que le habían disparado a
María Marta.
Quizás antes de que termine la semana el fiscal tenga el informe
sobre las comunicaciones que los familiares de la víctima realizaron
con sus teléfonos celulares en las horas cercanas al crimen. Y reciba
las conclusiones sobre el análisis que los perito informáticos de
la Policía Judicial están realizando sobre el disco rígido de la
computadora de la casa de la familia en el country. Los investigadores,
además, terminarán de revisar los videos de las cámaras de seguridad
del barrio.
Es posible que en los próximos días también se devele el enigma
de una marca de un mano que apareció sobre un mancha de sangre en
el chalé. Ya se sabe que la huella — de una mano pequeña y
de rasgos bien definidos— no pertenece a ninguno de los familiares
más íntimos, que se prestaron a un cotejo. Ahora los investigadores
trabajan en un comparativo con más de dos millones de muestras que
figuran en los registros policiales.
Leonardo
Torresi, Clarin, Lunes 6 de enero de 2003
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