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Los
peritajes no develaron nada
Ni el registro de las llamadas
telefónicas, ni las huellas halladas en la casa arrojaron datos
significativos a la pesquisa
5
de enero - Durante las ultimas horas el fiscal Molina Pico que investiga
el asesinato de María Marta García Belsunce recibió,
por una parte, los resultados de los peritajes sobre las huellas
dactilares halladas en la casa de Pilar y, por la otra, algunos
registros de las llamadas telefónicas hechas desde la casa
de María Marta en el día del crimen.
Según fuentes del caso, por ahora de allí no surgen
grandes novedades, aunque aún se deben hacer más entrecruzamientos
y chequear los celulares de la familia.
Por el momento, las llamadas permitieron reconstruir el último
día de vida de la víctima. Claro que aún existen
baches indescifrables que son claves para dar con el asesino.
De acuerdo a los registros, aquel domingo 27 de octubre María
Marta llamó a una peluquería de Pilar a las 15.51.
Luego se fue a jugar al tenis, pasó por la casa de su cuñado
Guillermo Bártoli para ver el partido Boca_River con su familia
y de allí volvió a su casa pasadas las 18.10.
Su marido, Carlos Carrascosa, la halló muerta en el baño
de la casa cerca de las 19.10. A las 19.22 llamó a una ambulancia
de Osde y 10 minutos después le habló a un médico
amigo. Y a las 19.50 hubo un llamado a Constantino Hurtig, segundo
marido de la madre de María Marta. Poco después la
comunicación fue hacia la casa de Horacio García Belsunce
(hijo), hermano de la víctima.
Los llamados siguientes fueron a un funcionario del cementerio de
La Recoleta, cerca de las 22, y a la casa del padre de María
Marta. En la mañana del lunes posterior no hubo comunicaciones
llamativas, salvo por una conversación que se habría
mantenido con un concejal de Pilar.
María Marta fue enterrada esa tarde como si hubiera muerto
en un accidente doméstico, en la bañadera. Su familia
ignoró las manchas de sangre que habrían quedado fuera
del baño y tiró por el inodoro un pituto
de plomo que resultó ser una bala. Quien se inquietó
por ese hallazgo fue John Hurtig, hermanastro de la mujer, que dijo
ante el fiscal que le generó tantas dudas que habló
con García Belsunce (hijo) y con Carrascosa sobre la posibilidad
de llamar a un forense: Quería que me dijeran si había
posibilidad de que fuera una accidente y seguía mi vida.
Si no, quería saber quién la mató.
Hurtig tenía razón: más de un mes después,
su hermanastra fue exhumada y se encontraron cinco balazos calibre 32
en su cabeza. También tenía la marca de una sexta bala,
la que tiraron por el inodoro. Con qué arma se dispararon esos
tiros sigue siendo un misterio.
Sobre el estudio de las huellas, los resultados no permitieron dar
con el asesino. Que las huellas no sean de la familia no los
desincrimina ni los incrimina, explicó una fuente de
la investigación.
Por el momento se sabe que es la huella de una mano pequeña,
de rasgos tan nítidos que hacen pensar a los investigadores
que su dueño no es una persona acostumbrada a los trabajos
manuales.
Más aún, que probablemente es de alguien de buena
vida. Quedó impresa en la escalera que va de la planta baja
al piso superior de la casa de María Marta Belsunce, justo
el lugar donde la mujer apareció muerta. Los peritos ya la
compararon con los dígitos de diez familiares cercanos de
la víctima y determinaron que no pertenece a ninguno de ellos.
Las
llamadas reconstruyeron el último día de vida
l15.15
del domingo 27,
María Marta llamó a una peluquería de Pilar.
lLuego se fue a jugar al tenis, pasó por la casa de su cuñado
Guillermo Bártoli para ver el partido Boca-River con su familia
lPasadas las 18.10, volvió a su casa.
l19.10
Su marido, Carlos Carrascosa, la halló muerta en el baño
de la casa
l19.22
Llamó a una ambulancia de Osde
l19.32
Habló a un médico amigo.
l19.50
Hubo un llamado a Constantino Hurtig, segundo marido de la madre
de María Marta.
lPoco después la comunicación fue hacia la casa de
Horacio García Belsunce (hijo), hermano de la
víctima.
l22.00
Los llamados fueron a un funcionario del cementerio de La Recoleta
y a la casa del padre de María Marta.
lEn la mañana del lunes posterior no hubo comunicaciones
llamativas, salvo por una conversación que se habría
mantenido con un concejal de Pilar.
5
de enero - La extraña muerte de un matrimonio Los
investigadores esperan para los próximos días los primeros
resultados sobre las autopsias realizadas a los cadáveres de una
pareja de ancianos que fue exhumada por orden del juez porteño
Julio Lucini, que instruye una causa paralela conocida como García
Belsunce II, para saber si los certificados de defunción
se corresponden con los verdaderos motivos de sus respectivas muertes.
Las partidas fueron firmadas por el médico Carlos March, el mismo
que aseguró, sin haber visto el cadáver, que María
Marta García Belsunce había muerto por causas naturales
en un departamento de la Capital Federal, cuando -en realidad- había
recibido cinco balazos. Por eso, el juez Lucini dispuso exhumar los cadáveres
de María Adelaida Moyle y su esposo Daniel Marcelo Castro, quienes
fueron inhumados el 20 de julio último. Según las actas,
los integrantes de la pareja murieron, por causas naturales, en diferentes
lugares, el mismo día: él, a las 8 de la mañana y
ella, a las 13.30. La situación llamó la atención
del juez, quien ordenó investigar a qué se debieron esas
muertes. Y por ello, el viernes, supervisados por personal de la comisaría
29 de la Capital, sepultureros del cementerio de La Chacarita cavaron
y desenterraron los féretros del matrimonio que estaban ubicados,
uno junto al otro, en el sector 12, manzana 5, tablón 7, a unos
cien metros del crematorio de esa necrópolis. Sin embargo, sospechan
que las presuntas irregularidades en estas actas no tendrían que
ver con un homicidio -como ocurrió en el caso de García
Belsunce- sino, en realidad, con la intención de fraguar el cobro
de una herencia. Es que la ley establece que un integrante del matrimonio
hereda a otro. Y por ello es de suma importancia para el reparto de bienes
quién falleció primero, ya que las dos víctimas habrían
tenido hijos por separado, señalaron las fuentes.
5
de enero - Ahora apuntan a una reunión familiar previa al asesinato
La investigación por el crimen de María Marta García
Belsunce se centra en la familia de la víctima El viernes
se exhumaron dos cadáveres en el marco de la investigación
que se abrió por los certificados de defunción falsificados
"Me arruinaste la vida durante diez años". Esta
frase habría formado parte de una batería de reproches
de subido tono que se habría oído durante una reunión
familiar muy cercana al día del asesinato de María
Marta García Belsunce. Así lo aseguraron fuentes ligadas
a la investigación no sin admitir que el dato es "uno
más, de los tantos que recibimos casi diariamente en forma
anónima". La versión de una violenta discusión
familiar previa al crimen cobró fuerza en las últimas
horas a partir de nuevos indicios que la pesquisa habría
colectado y que, se asegura, "han acotado la lista de sospechosos
a solamente dos personas, una de ellas, una mujer".
En tanto, una vecina del country donde ocurrieron los hechos habría
dado a la investigación una pista importante. La testigo,
cuyas iniciales serían M.O., habría relatado detalles
de una violenta discusión que se habría suscitado
entre la víctima y un familiar durante las horas de la tarde
previas al crimen. Y que incluso habría aportado otros datos
valiosos para la causa.
María Marta García Belsunce (50) fue asesinada de
cinco disparos calibre 32 dentro su casa en el lujoso country Carmel,
en Pilar, el 27 de octubre pasado. En medio de confusas circunstancias
la mujer fue enterrada como muerta por accidente doméstico
pero ya durante el sepelio hubo dudas sobre la naturaleza del hecho
hasta que 45 días más tarde se decidió exhumar
el cadáver y abrir una investigación penal. Algunos
miembros de su familia habrían intentado cremar el cuerpo
a pocas horas de ocurrida la muerte. El caso derivó en otra
causa por irregularidades en la expedición de certificados
de defunción y, en ese marco, se investiga si un matrimonio
porteño murió de muerte natural o si la pareja también
fue asesinada.
TOMAN
HUELLAS A 50 PERSONAS
En medio de un profundo hermetismo la pesquisa que conduce el fiscal
Diego Molina Pico ordenó que se tomen huellas dactilares
a unas 50 personas del country -entre familiares y vecinos- para
establecer a quién pertenece la mano "pequeña,
y muy cuidada", que encontró la Policía Científica
en el lugar del hecho. Se trata de media palma y tres dedos impregnados
en la pared de la casa del country Carmel de Pilar donde fue asesinada
de cinco balazos María Marta García Belsunce y luego
enterrada como si hubiese muerto por un accidente doméstico
al golpear su cabeza contra las canillas de la bañera.
La nitidez de las huellas demostrarían que se trata de una
persona con manos muy cuidadas por lo que no pertenecerían
al camillero, ni a la mucama y hasta el momento tampoco coinciden
con las huellas de los familiares ni del vecino que en un primer
momento sindicaron como sospechosos los mismos vecinos la víctima.
Las fuentes explicaron que cuando las huellas pertenecen a personas
acostumbradas a trabajar con las manos, la impronta es borrosa y
con imperfecciones, pero en este caso eran "muy nítidas".
En tanto, el gerente de la funeraria contratada para el sepelio
de María Marta García Belsunce, Oscar Sierco, confirmó
que la familia de la mujer asesinada quería cremar el cuerpo
en un cementerio privado y que Guillermo Bártoli -cuñado
de la víctima- le aseguró que la mujer había
muerto "por un infarto mientras se duchaba".
María Marta García Belsunce fue enterrada con un pantalón
jogging en uno de cuyos bolsillos se encontró un pañuelo
con manchas de sangre, por lo que se supone que lo usó para
limpiarse la sangre de la primera herida que recibió.
SOLA:
"LE CREO A CASAFUS"
Con todo, el mayor flujo de sospechas sigue corriendo hacia el círculo
íntimo de la víctima a partir de una serie de actitudes
"poco claras" en los momentos posteriores al hallazgo del cadáver.
En ese sentido, uno de los puntos oscuros que tiene el caso es el extraño
pedido telefónico que Horacio García Belsunce (h), hermano
de la víctima, le hizo al jefe de la Brigada Antisecuestros de
la Policía bonaerense, Angel Casafús, para que la policía
no interviniera en el hecho, como debería haber ocurrido en caso
de un accidente mortal como el que supuestamente había ocurrido.
"Yo le creo a Casafús, absolutamente", dijo ayer el gobernador
Felipe Solá cuando se lo consultó sobre la controversia
desatada entre la familia y la Policía sobre el día y la
hora en que se hizo esa llamada. Horacio García Belsunce (h) es
periodista y abogado y es la persona que dijo haber encontrado un "pituto"
debajo del cadáver, en el baño, pero que lo tiró
al inodoro pensando que no era nada importante. El "pituto"
resultó ser un plomo calibre 32 como los utilizados para asesinar
a su hermana.
"Querían
cremar el cuerpo de la mujer"
El gerente de la funeraria contratada para el sepelio de María
Marta García Belsunce, Oscar Sierco, confirmó que la
familia de la mujer asesinada quería cremar el cuerpo en un
Cementerio privado.
Asimismo, el gerente, que está procesado en la causa, señaló
que el cuñado de la víctima, Guillermo Bártoli,
fue quien pidió a la compañía funeraria un médico
para realizar el certificado de defunción.
"PIDIO
UN MEDICO"
"Bártoli nos pidió un médico y él
nos dijo que la mujer había muerto por un infarto mientras
se duchaba", declaró Sierco a un matutino porteño.
En ese sentido, afirmó que la familia contrató un
servicio muy barato, de 2.100 pesos, con un féretro de poca
calidad, ya que según declaró, "la familia pensaba
cremarla en el cementerio Jardín de Paz".
"El hermano de María Marta (el periodista Horacio García
Belsunce) se comunicó con un amigo suyo de otra cochería
(Lazaro Costa) para ver si podían cremar el cuerpo de la
mujer", agregó.
"ESTABA
NORMAL"
Al ser consultado sobre cómo se comportó Bártoli
cuando se presentó en la cochería Sierra, Sierco comentó
que "estaba normal" y lo único que le preocupaba era
conseguir un médico que firmara el certificado.
Así, relató que apareció en escena el médico
Juan Carlos March, quien finalmente hizo el trámite y que lo único
que le llamó la atención fue el pedido del cuñado
de García Belsunce de hacer figurar como lugar de la muerte capital
federal y no Pilar.
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